Castilla-La Mancha “hará historia” con el Estatuto de las Mujeres Rurales

/Sandra Manzanares/

Las mujeres rurales se enfrentan a múltiples dificultades a la hora de emprender o desarrollar sus propios negocios, desde la esfera económica hasta la social, pasando por la de la formación profesional. Y es que, a este colectivo “todo le cuesta el doble” debido al déficit de recursos con los que cuentan en sus municipios. Desventajas que hacen crecer los miedos de las mujeres en el terreno laboral.

“En una ciudad, si una mujer quiere poner en marcha un negocio, tiene opciones, aunque sea difícil”, expresa la responsable de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha en la provincia de Albacete, Mari Luz Fresneda, indicando que en una zona rural lo que para las personas del mundo urbano es algo cotidiano como el acceso a internet, en ocasiones, para las mujeres rurales supone una traba que propicia el aislamiento, la falta de información y de cualificación.

Y es que el “binomio mujer y rural” repercute en muchos ámbitos de la vida, algo que  “se nota en los sueldos” al compararlos con los de los hombres, a pesar de que “ellas hacen jornadas en el campo igual que sus maridos, pero no cotizan, pues se considera que únicamente van a ayudar, cuando trabajan igual o más”, dice Fresneda, lamentando que las mujeres “sean invisibles”, lo que “merma su autoestima”, ya que no se les reconoce, y además, “sienten la culpabilidad de que si se quieren desarrollar tienen que dejar a los hijos o comprometer a sus maridos”, indican.

“Mochilas” llenas de inconvenientes que cada vez pesan más y a las que habría que sumarles el hecho de que en los pequeños municipios las mujeres suelen cumplir la función de cuidadoras de los niños y, si se diera el caso, también de los mayores, además de sacar adelante sus empresas, por lo que no pueden partir de la misma línea de salida que las mujeres urbanas. Para fomentar la igualdad entre ambas esferas, desde Fademur piden una “pequeña discriminación positiva” teniendo en cuenta los matices y las “peculiaridades” que estas mujeres tienen en su día a día.

Por la igualdad real

Y lo piden ofreciendo propuestas en las que llevan trabajando varios años y que se materializan en el borrador del Estatuto de las Mujeres Rurales de Castilla-La Mancha que pretende que la región tenga una Ley que sirva como base para que las normativas futuras incluyan estas diferencias. El proyecto, que se encuentra en fase de alegaciones, tiene como una de sus claves la de fomentar la incorporación de la mujer a la titularidad de explotaciones agrarias y también su afiliación a la Seguridad Social, visibilizando y regularizando de esta manera el trabajo de la mujer en el campo.

Además, la norma obliga también a introducir al menos un módulo sobre igualdad en los contenidos formativos que acreditan la capacitación necesaria par a la incorporación a la empresa agraria, imponiendo como principio en las políticas públicas la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los distintos órganos de representación y de toma de decisiones en el ámbito agrario.

También, y cuando las actividades se ubiquen en poblaciones de menos de 5.000 habitantes se les otorgará un trato preferente. En el borrador se muestra la importancia de la salud en el ámbito laboral agrario que “requiere el estudio del impacto diferencial de los factores que dañan la salud integral de las mujeres y hombres que trabajan en este sector”, atendiéndose especialmente a la protección de la salud durante el embarazo y maternidad.

Siguiendo esta línea, el Estatuto pone en valor la corresponsabilidad en el medio rural, es decir, “aquellas tareas en las que deben implicarse los hombres, tales como el trabajo doméstico y el cuidado de personas dependientes”, remarcaba Fresneda, para lo que se harán campañas de sensibilización y difusión. Y es que esta norma reconoce que en el ámbito rural es donde “se perpetúan en mayor medida los roles de género, que atribuyen a las mujeres los trabajos reproductivos y de cuidados y la resistencia a los cambios es mayor”, algo que, como expresa la presidenta de Fademur, “se tiene que atajar”, y que las administraciones “tienen la responsabilidad de atender”, remarcaba. Atenciones que además de contribuir a eliminar la desigualdad que sufre la mujer rural, también ayudarán a evitar el grave problema de despoblación arraigado en la provincia de Albacete.

 

Con la colaboración de

El Digital de Albacete

Diario digital líder en Albacete con toda la información de la capital y provincia
Botón volver arriba