Madrigueras, un mes después de la riada: «No hay esa alegría que había antes»

Así está Madrigueras 30 días después de la riada

Hace apenas un mes, Madrigueras vivió una jornada que quedó grabada en la memoria de sus vecinos. El 2 de octubre de 2026, algo cambió en la tranquilidad de esta localidad albaceteña, dejando una huella que todavía hoy permanece muy presente y que le costó la vida a una vecina del municipio. Aunque han pasado algunas semanas, el recuerdo de aquel día sigue vivo entre quienes lo vivieron de cerca, conscientes de que hay acontecimientos que necesitan tiempo para asimilarse.

El paso del agua, y después del barro, transformó por completo la imagen del pueblo, que rápidamente se puso manos a la obra para limpiar sus calles y regresar lo antes posible a su tranquilidad habitual. Un mes después, aunque lo vivido sigue presente entre sus vecinos, Madrigueras continúa levantándose con fuerza.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

“No hay esa alegría que había antes”, reconoce Juan Carlos Talavera, alcalde de Madrigueras, a El Digital de Albacete, cuando se cumple un mes de las inundaciones que golpearon esta localidad albaceteña el pasado 2 de octubre. Las consecuencias de aquella jornada siguen muy presentes entre los vecinos, que poco a poco recuperan sus rutinas mientras intentan asimilar la magnitud de lo sucedido. Pese a las dificultades, Talavera se muestra convencido de que el municipio saldrá adelante: “Madrigueras es un pueblo grande y se va a levantar”, asegura.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

“Ahora nos estamos dando cuenta de todo lo que pasó»

Juan Carlos Talavera echa la vista atrás con la perspectiva que dan 30 días para asimilar una tragedia de esta magnitud. “La prioridad, incluso esa misma noche, fue sacar el agua y el barro. Tiramos todo lo que no valía, y se hizo valoración. Pero estábamos vivos”, sostiene.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Ahora, varias semanas después, los vecinos empiezan a tomar conciencia de todo lo que ocurrió. “Nos empezamos a dar cuenta de todo lo que pasó realmente. Fue una situación muy complicada”, explica el alcalde, que señala que todavía queda mucho trabajo por delante.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Y es que aunque los principales servicios básicos del pueblo han podido reabrir con rapidez, como los colegios o el centro de salud, que quedó gravemente afectado, todavía queda trabajo por hacer. “Nos vamos recuperando poco a poco”, manifiesta, y señala que el propio Ayuntamiento ya ha podido hacer las primeras valoraciones.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Aunque la actividad cotidiana comienza a recuperarse, el ambiente en Madrigueras ya no es el mismo. El golpe emocional de las inundaciones también se ha dejado notar en la vida social y cultural del municipio. De hecho, estaba previsto celebrar un festival de música que finalmente tuvo que cancelarse porque los vecinos no se encontraban con ánimo para disfrutar de una cita de estas características. Y aunque, como explica Talavera, “no hay esa alegría” que caracteriza a la localidad, poco a poco los vecinos van encontrando estabilidad. “La gente ha vuelto a la rutina: ya ha empezado la escuela de música, la Universidad Popular, salen de trabajar y se van a pasear”, apunta. Son pequeños pasos que muestran la voluntad de recuperar la vida cotidiana, aunque las consecuencias de la riada continúen presentes en numerosas viviendas y espacios públicos.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Todavía queda trabajo en Madrigueras

Juan Carlos Talavera explica que “casi el 80% del pueblo está limpio”, aunque todavía quedan zonas en las que es necesario actuar con especial precaución por la presencia de barro. Entre los puntos afectados se encuentra el parque municipal, donde se acumuló una importante cantidad de agua. La zona ha requerido trabajos específicos y ha permanecido cerrada mientras continúan las labores de acondicionamiento. No obstante, las inundaciones han dejado daños en distintas infraestructuras municipales, entre ellas las pistas deportivas, los pozos de agua y la escuela infantil. A las dificultades iniciales se sumaron nuevas precipitaciones que volvieron a anegar algunas zonas.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Los daños también han afectado a numerosos vecinos en su vida cotidiana. Las inundaciones alcanzaron vehículos particulares, viviendas y otros bienes, lo que ha obligado a iniciar los correspondientes procedimientos de valoración. Según los datos facilitados por el alcalde, cerca de 840 vehículos han sido peritados, una cifra que refleja el impacto material que tuvo la riada en Madrigueras, donde el agua entró hasta por 14 lugares diferentes.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Además, la atención a las personas afectadas continúa siendo una prioridad. Los trabajadores sociales están prestando asistencia a los damnificados, mientras que la oficina habilitada para atender las consecuencias de las inundaciones ayuda a orientar los trámites.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

“Madrigueras es un pueblo grande y se va a levantar”

La riada también ha supuesto un importante desgaste para quienes han tenido que coordinar la respuesta municipal. El alcalde reconoce que los primeros días fueron especialmente duros y estuvieron marcados por la necesidad de atender numerosas urgencias. De hecho, el día de la riada fue el propio alcalde quien no dudó en ayudar a sus vecinos y salir a la calle en un vehículo a pesar del riesgo que suponía. “Hice lo que me salió de dentro, lo que haría cualquier vecino”, explica.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

En medio de las dificultades, el alcalde destaca la respuesta solidaria recibida desde el primer momento. La colaboración de quienes acudieron a ayudar y el apoyo prestado a los afectados se han convertido en uno de los recuerdos más importantes de estas semanas. “Desde Madrigueras, no solo de mi parte como alcalde, sino de cualquier vecino al que le preguntes, la solidaridad que tuvo la gente es de agradecer”, manifiesta. Una ayuda que ha sido fundamental para afrontar una situación que alteró por completo la vida del municipio y que todavía exige recursos y trabajo para completar la recuperación.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Talavera lo tiene claro: la recuperación será larga, pero el municipio seguirá adelante. “Madrigueras es un pueblo grande y se va a levantar”, insiste el alcalde, que concluye con una invitación a quienes quieran conocer la localidad: “Queremos que la gente venga a Madrigueras y queremos que conozcan Madrigueras”.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

La Iglesia de Madrigueras: “Parecía que no lo íbamos a sacar nunca”

La riada del pasado 2 de octubre dejó una profunda huella en Madrigueras, y la iglesia parroquial de San Pedro y San Pablo no fue una excepción. La fuerza de la corriente llegó a arrancar una de las puertas del templo y permitió que el agua irrumpiera en su interior, donde superó el metro de altura en algunos puntos, arrastró bancos y dejó marcada en las paredes y en la zona del altar la dimensión de lo ocurrido.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Un mes después, el recuerdo de aquella jornada continúa muy presente. Antonio Carrascosa, párroco de la iglesia, recuerda cómo el agua y el barro transformaron por completo el templo y cómo, en apenas 24 horas, la colaboración de decenas de voluntarios permitió recuperar el espacio para celebrar la misa del domingo. “La iglesia quedó como el resto de casas, pero, al ser un recinto tan grande, era más espectacular ver hasta dónde llegó el agua”, explica Carrascosa. La amplitud del templo hacía especialmente visible la altura alcanzada por la inundación y la cantidad de suciedad que había quedado tras el paso del agua.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Aunque los daños materiales eran evidentes, el principal problema inicial fue la acumulación de barro y residuos: “Fue una cuestión más de suciedad, de primeras parecía que eso no lo íbamos a sacar nunca”, recuerda.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Una oleada de voluntarios llegó a Madrigueras

Sin embargo, la respuesta no tardó en llegar. La parroquia recibió la ayuda de numerosos voluntarios, llegados desde diferentes puntos de la provincia de Albacete, que se pusieron manos a la obra para limpiar y acondicionar el templo. “Hubo una verdadera riada de voluntarios que ayudaron y que en 24 horas dejaron la iglesia para poder usarla. El domingo se pudo hacer misa”, destaca.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Durante las primeras horas posteriores a las inundaciones, la parroquia se convirtió también en un lugar desde el que organizar parte de la ayuda que llegaba a Madrigueras. La cantidad de personas dispuestas a colaborar fue tan elevada que hubo que distribuir los esfuerzos para atender las necesidades más urgentes del municipio. “Llegó un momento en que nos dimos cuenta de que había muchísima gente en la iglesia”, relata Carrascosa. A medida que llegaban nuevos voluntarios, se coordinaban con el Centro de Mando Avanzado para conocer dónde hacían más falta las manos. El sacerdote recuerda que derivaban a las personas hacia el centro de salud, la escuela infantil, la guardería o el centro joven, entre otros espacios afectados. En algunos casos, incluso les indicaban las calles a las que debían dirigirse para colaborar en las tareas de limpieza de viviendas. “Ese día todas las manos eran pocas”, asegura.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Aunque la iglesia pudo volver a utilizarse rápidamente, las consecuencias de la riada no han desaparecido por completo. Todavía quedan reparaciones pendientes, especialmente en la puerta principal, que recibió el impacto de la corriente, además de trabajos de pintura y la reparación de algunos elementos del mobiliario. Pese a ello, el párroco considera que la situación está encauzada y que, después del esfuerzo realizado durante las primeras jornadas, ahora toca completar los trabajos pendientes y mirar hacia delante, centrando sus esfuerzos en acompañar a las personas que han sufrido las consecuencias más graves de las inundaciones. Esa ayuda se plantea desde dos perspectivas: la material, a través de Cáritas, y la emocional, acompañando a quienes todavía tienen que afrontar la pérdida de bienes, los problemas en sus viviendas y la incertidumbre sobre cómo podrán recuperarse.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

“Cuando pasa el tiempo se queda la tristeza”

Un mes después de la riada, el párroco también percibe cómo está cambiando el estado de ánimo de los vecinos. Durante los primeros días, la urgencia de limpiar, retirar el barro y poner a salvo lo que quedaba apenas dejaba tiempo para detenerse a pensar en lo ocurrido. Ahora, cuando la emergencia inicial ha dado paso a las tareas de recuperación, empiezan a aflorar la tristeza y el cansancio acumulados. “Al principio, los primeros días, sale la fuerza de enfrentarnos a esto, pero, conforme va pasando el tiempo, se queda la tristeza”, indica.

Madrigueras, un mes después / Foto: Pilar Felipe

Carrascosa pone el foco en quienes regresan a sus casas y descubren que han perdido buena parte de sus pertenencias. Aunque puedan llegar seguros y ayudas, la recuperación no es inmediata y la incertidumbre continúa pesando sobre muchas familias. A esta situación se suma el impacto económico que las inundaciones han tenido en los negocios locales. La riada afectó especialmente a la zona comercial de Madrigueras, donde algunos establecimientos han tenido que hacer grandes esfuerzos para volver a abrir y otros todavía no han podido hacerlo. “Afectó a muchos negocios del pueblo porque la zona más afectada fue la comercial”.

Un mes después de la riada, Madrigueras continúa intentando recuperar la normalidad, entre las reparaciones pendientes, las pérdidas y el cansancio emocional de quienes lo vivieron. 

/ Foto: Pilar Felipe /

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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