FOTOS | El día que el agua arrasó Madrigueras: 300 imágenes de una tragedia para no olvidar

La riada arrasó calles, viviendas y negocios y dejó tras de sí un paisaje de destrucción que el municipio tardará en olvidar

Madrigueras tardará mucho tiempo en olvidar la tarde en la que el agua dejó de ser lluvia para convertirse en una amenaza. Lo que comenzó con una tormenta terminó transformando calles conocidas, plazas, viviendas y negocios en el escenario de una riada devastadora. El agua comenzó a correr con una fuerza extraordinaria por distintos puntos del municipio, aprovechando ramblas y cañadas, hasta irrumpir en el casco urbano y arrastrar cuanto encontraba a su paso.

En apenas unas horas, la localidad quedó irreconocible. Calles que forman parte de la rutina diaria de sus vecinos se convirtieron en auténticos ríos. La corriente empujó vehículos durante decenas de metros, los amontonó unos contra otros, derribó muros, abrió puertas y penetró en viviendas y establecimientos comerciales. En la calle Tarazona, una de las zonas más castigadas, el agua avanzó con una violencia difícil de imaginar para quien no estuvo allí. Una antigua bodega no resistió el golpe de la riada y numerosas construcciones quedaron seriamente dañadas.

La fuerza del agua alcanzó también uno de los edificios más reconocibles de Madrigueras. La iglesia parroquial de San Pedro y San Pablo quedó completamente anegada después de que la corriente arrancara una de sus puertas. En el interior, el nivel llegó a superar el metro de altura. Bancos, enseres y mobiliario quedaron cubiertos de barro mientras el templo, convertido durante aquellos minutos en una barrera frente al agua, mostraba al día siguiente las cicatrices del temporal.

Los comercios tampoco pudieron escapar. En algunos establecimientos, sus propietarios vieron desde dentro cómo el agua crecía frente a los escaparates hasta terminar entrando con violencia. En una papelería y librería, la única salida posible obligó a romper una ventana para escapar. Cuando sus dueños regresaron horas después, los libros, muebles y materiales estaban desperdigados entre el barro, mientras una línea dibujada en las paredes señalaba hasta dónde había llegado el agua. La misma escena se repetía en garajes, bajos y viviendas de numerosas calles.

Pero entre todos los daños hubo uno irreparable. Una mujer de 102 años perdió la vida en su vivienda de planta baja. Su muerte convirtió una jornada de destrucción en una tragedia para todo Madrigueras. Al día siguiente, el alcalde no pudo contener las lágrimas al recordar lo sucedido y hablar de una localidad «destrozada». Tras los coches arrastrados, las fachadas dañadas y las montañas de barro había también familias que habían pasado miedo, personas que habían perdido buena parte de sus pertenencias y vecinos que todavía intentaban asimilar lo ocurrido.

La emergencia movilizó durante horas a bomberos, Guardia Civil, Protección Civil, servicios sanitarios y numerosos efectivos procedentes de distintas administraciones. La situación llegó a ser tan complicada que un camión de bomberos desplazado desde Albacete fue arrastrado por la corriente de una rambla. Decenas de personas tuvieron que ser rescatadas y se sucedieron los achiques mientras todos los accesos a Madrigueras quedaban cortados y algunos vecinos que no podían regresar a sus casas eran acogidos en localidades próximas.

Cuando amaneció, el agua ya se había retirado, pero había dejado detrás un paisaje de barro y destrucción. Coches apilados, garajes inundados, fachadas arrancadas, muebles en mitad de las calles y toneladas de lodo daban la medida real de lo sucedido. Entonces comenzó otra batalla. Desde primera hora, vecinos, trabajadores municipales, bomberos y voluntarios se repartieron por el pueblo con palas, escobas, mangueras y maquinaria pesada. Tarazona de la Mancha, Quintanar del Rey, Albacete, La Gineta y otras localidades enviaron personal y medios para ayudar en unas tareas de limpieza que se prolongarán durante días.

La Guardia Civil desplegó además un dron sobre la localidad para identificar desde el aire los puntos más afectados y facilitar el trabajo de los equipos sobre el terreno. Las imágenes llegaban al Puesto de Mando Avanzado instalado a las afueras de Madrigueras, desde donde se coordinaba una emergencia que fue dando paso, poco a poco, a las tareas de recuperación.

Durante la jornada posterior a la riada también comenzaron a llegar los responsables institucionales. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, recorrió algunas de las zonas afectadas, habló con los vecinos y trasladó el respaldo del Gobierno regional, además de anunciar la intención de solicitar la declaración de zona catastrófica. Sobre el terreno pudo comprobar unas consecuencias que difícilmente pueden resumirse únicamente en cifras.

Porque las más de 300 fotografías que acompañan estas líneas cuentan algo más que una inundación. Enseñan el instante posterior a una catástrofe: las puertas abiertas de casas todavía llenas de barro, las marcas del agua en las paredes, los coches empotrados unos contra otros, los libros destruidos, las calles cubiertas de lodo y las manos de quienes comenzaron a limpiar cuando todavía no habían tenido tiempo de asumir lo ocurrido.

Son también el retrato de un pueblo que, después de una de las jornadas más duras de su historia reciente, salió a la calle para levantarse. Madrigueras amaneció herida, cubierta de barro y con una pérdida que ya nunca podrá reparar. Pero también amaneció llena de personas ayudándose unas a otras. Estas imágenes son la memoria de aquellas horas: las de una riada que en cuestión de minutos cambió el aspecto del pueblo y dejó una huella que permanecerá mucho después de que desaparezca el último resto de barro.

/Fotos: Pilar Felipe/

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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