Una empresa transformará más de 200 hectáreas en una gigantesca plantación de pistachos en Barrax: la advertencia de los agentes medioambientales

El proyecto de Agrícola Monteverde en Barrax contempla una superficie de 203 hectáreas y un volumen máximo autorizado de 926.100 metros cúbicos de agua al año. Los técnicos advierten de la presión sobre los acuíferos y la pérdida de hábitat para aves protegidas

Una gran transformación agrícola se proyecta en la provincia de Albacete, donde una empresa pretende convertir más de 200 hectáreas de terrenos de cultivo en una extensa plantación de pistacheros. La iniciativa, que contempla también la modernización de las instalaciones de riego, ha recibido un pronunciamiento ambiental favorable condicionado por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Sin embargo, los agentes medioambientales han advertido de los posibles efectos acumulativos de estas actuaciones sobre los acuíferos y de la pérdida de hábitat para distintas especies de aves protegidas.

El proyecto se desarrollaría en el término municipal de Barrax, concretamente en la finca conocida como Casa del Bonillo, y está promovido por la mercantil Agrícola Monteverde SL. La actuación afecta a una superficie de 203,24 hectáreas, actualmente dedicadas al cultivo de cereales y productos hortícolas en regadío, que pasarían a destinarse al pistachero mediante un nuevo sistema de riego localizado por goteo. Los detalles aparecen recogidos en una resolución de la Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible de Albacete publicada este jueves, 15 de octubre, en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM).

La explotación se encuentra aproximadamente a tres kilómetros del casco urbano de Barrax, junto a la carretera CM-3135 y el canal del Trasvase Tajo-Segura. La transformación afectará a cuatro parcelas agrícolas y supondrá sustituir los actuales sistemas de aspersión, mediante pivotes y coberturas, por conducciones de riego por goteo destinadas a la nueva plantación.

Los agentes medioambientales advierten de la presión sobre los acuíferos

Uno de los aspectos más relevantes del expediente es el informe emitido por la Unidad de Agentes Medioambientales de Albacete, cuyos integrantes realizaron una visita a los terrenos el 21 de mayo de 2026. Durante aquella inspección comprobaron que el proyecto todavía no había comenzado y que los terrenos correspondían a una llanura agrícola muy transformada por la actividad humana, con predominio del cultivo cerealista.

Los agentes advirtieron de que la actuación debe analizarse teniendo en cuenta la existencia de otros proyectos de nuevas concesiones y transformaciones de regadío en el entorno, así como la presión que estas actividades ejercen sobre los recursos hídricos subterráneos.

En concreto, el informe pone de manifiesto el efecto acumulativo derivado de la progresiva sustitución de cultivos herbáceos y cereales por plantaciones leñosas, principalmente pistacheros y almendros, en esta zona de la provincia de Albacete.

Este cambio en el paisaje agrícola también tiene consecuencias sobre la fauna. Los técnicos señalan que la desaparición progresiva de los cultivos tradicionales puede reducir los espacios utilizados por las aves esteparias y rapaces para alimentarse, reproducirse y desplazarse.

Los terrenos forman parte del Área Importante para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad denominada Albacete-Barrax-La Roda, identificada con el código IBA 459, y se encuentran en una zona de especial interés para distintas especies protegidas.

Águilas imperiales, perdiceras y colonias de cernícalos

El Servicio de Medio Natural y Biodiversidad de Albacete también ha analizado el proyecto y ha constatado que los terrenos se encuentran en una zona de reproducción de aves esteparias, un área de dispersión del águila perdicera y una zona de campeo del águila imperial ibérica.

Además, los agentes medioambientales han señalado la presencia de varios primillares en las proximidades de la finca, es decir, emplazamientos utilizados por colonias de cernícalo primilla, una especie estrechamente vinculada a los paisajes agrícolas abiertos.

La transformación de los terrenos en una plantación permanente de árboles supone modificar las características de los espacios utilizados por estas aves. El expediente identifica como uno de los principales impactos potenciales la pérdida funcional de hábitat estepario, así como las posibles consecuencias del uso de insecticidas sobre las poblaciones de invertebrados de las que se alimentan determinadas especies.

No obstante, el documento también precisa que la finca no se encuentra dentro de un espacio de la Red Natura 2000 ni de la Red Regional de Áreas Protegidas de Castilla-La Mancha. Los organismos consultados no se han opuesto al proyecto, aunque han establecido condiciones para reducir sus posibles efectos ambientales.

Un límite de 926.100 metros cúbicos de agua al año

Otro de los aspectos destacados es el volumen de agua asociado a la explotación. La finca dispone de derechos de aprovechamiento de aguas subterráneas procedentes de la masa de agua Mancha Oriental, con una concesión otorgada por la Confederación Hidrográfica del Júcar que establece un volumen máximo de 926.100 metros cúbicos anuales.

Esta cantidad constituye el límite autorizado, no el consumo efectivo registrado cada año. La concesión corresponde a la Comunidad de Regantes Hermanos Pérez Poveda y permite regar una superficie de 201,58 hectáreas, ligeramente inferior a las 203,24 hectáreas que abarca el proyecto. Por tanto, la superficie efectivamente regada deberá ajustarse a los derechos concesionales existentes.

Actualmente, el aprovechamiento dispone de dos sondeos de aguas subterráneas, con profundidades de 135 y 200 metros. Sin embargo, la transformación agrícola está vinculada al proyecto de sustitución de bombeos de la Mancha Oriental, que contempla incorporar recursos superficiales procedentes del río Júcar a través de una toma relacionada con el acueducto Tajo-Segura.

La finalidad de este sistema es reducir las extracciones del acuífero mediante la sustitución de parte del agua subterránea por recursos superficiales, sin aumentar el volumen máximo de agua autorizado.

El expediente de concesión de aguas de doble origen se encuentra todavía en tramitación. Además, la documentación ambiental señala que la masa de agua subterránea Mancha Oriental presenta un estado cuantitativo y químico malo según el Plan Hidrológico vigente, circunstancia que obliga a extremar el control sobre los aprovechamientos y la aplicación de fertilizantes.

Prohibidas las obras durante buena parte del año para proteger las aves

La resolución de la Junta establece numerosas condiciones para permitir el desarrollo del proyecto sin provocar efectos ambientales significativos.

Entre las más importantes figura la restricción temporal de los trabajos agrícolas relacionados con la transformación. La preparación del terreno, apertura de zanjas, instalación del nuevo sistema de riego y plantación de los pistacheros deberán realizarse fuera del periodo comprendido entre el 1 de marzo y el 31 de agosto, con el objetivo de evitar molestias a las aves durante su época reproductora.

Esta limitación podrá exceptuarse si los agentes medioambientales comprueban previamente que no existen nidos activos de especies protegidas en las parcelas. En cualquier caso, el calendario de obras tendrá que comunicarse con antelación para facilitar la supervisión de los trabajos.

También se establece la obligación de conservar lindes, márgenes, ribazos y majanos, elementos del paisaje agrícola que sirven de refugio a la fauna. Asimismo, se recomienda instalar cajas nido para cernícalos primilla, mochuelos y otras aves insectívoras, además de mantener corredores ecológicos y espacios no productivos en el perímetro de la explotación.

Las medidas incluyen reducir al mínimo el empleo de insecticidas, herbicidas y otros productos fitosanitarios, controlar las dosis de fertilización y llevar registros de los tratamientos aplicados.

Especial protección para el río Lezuza

La ubicación de la finca introduce también condicionantes relacionados con la protección de las aguas superficiales, puesto que los terrenos están atravesados por el río Lezuza y por otros cauces de carácter no permanente.

La Junta establece que deberán respetarse las zonas de servidumbre de estos cauces, por lo que no se permitirá plantar árboles en una franja de cinco metros a cada lado del río. Cualquier actuación dentro de la zona de policía necesitará, cuando corresponda, la autorización previa de la Confederación Hidrográfica del Júcar.

Tampoco podrán aplicarse fertilizantes ni biocidas en terrenos encharcados o en las proximidades de los cauces, con el objetivo de evitar que estas sustancias lleguen al agua. El seguimiento ambiental deberá prestar especial atención al consumo hídrico, la presencia de nitratos y la conservación de las zonas utilizadas por la fauna.

El promotor deberá disponer, además, de un responsable del programa de vigilancia ambiental, encargado de comprobar el cumplimiento de las condiciones establecidas. El estudio contempla un coste estimado de 16.500 euros anuales para las actuaciones de seguimiento ambiental.

La Junta permite continuar la tramitación del proyecto

Tras analizar la documentación presentada y los informes de los organismos consultados, la Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible de Albacete ha resuelto que la transformación agrícola no necesita someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, al considerar que sus posibles efectos pueden mantenerse dentro de los niveles admisibles mediante la aplicación de las medidas preventivas, correctoras y de seguimiento establecidas.

Esta decisión no constituye, por sí sola, la autorización definitiva para ejecutar el proyecto. Antes de iniciar los trabajos, la promotora deberá disponer de los permisos correspondientes, acreditar los derechos de aprovechamiento de agua y comunicar el calendario previsto de las obras.

La resolución establece igualmente controles sobre el cumplimiento de los límites de consumo de agua, la protección del río Lezuza, el uso de fertilizantes y la conservación de los hábitats de las especies protegidas.

De este modo, la transformación de más de 200 hectáreas de cultivos tradicionales en una gran plantación de pistacheros representa una nueva actuación de modernización agrícola en la provincia de Albacete, aunque también pone de relieve las advertencias de los agentes medioambientales sobre los efectos acumulativos que estas transformaciones pueden tener sobre los acuíferos, el paisaje agrícola y las poblaciones de aves que habitan en esta parte de la Mancha Oriental.

Mapfre

Llanos Esmeralda Garcia

Periodista natural de Albacete. Licenciada en Periodismo en la Universidad de Murcia y Diplomada en Trabajo Social por la Universidad de Murcia. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación, como La Verdad, CNC y El Pueblo de Albacete.
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