La situación de una de las aves más amenazadas de España es especialmente preocupante en la provincia de Albacete. La alondra ricotí, también conocida como alondra de Dupont, ha desaparecido de buena parte de los lugares donde históricamente estaba presente y los últimos datos oficiales recogidos por la Junta de Castilla-La Mancha revelan que únicamente quedan tres machos territoriales en toda la provincia, concentrados en el término municipal de Hoya Gonzalo.
Así lo recoge el Decreto 57/2026, de 29 de septiembre, publicado este jueves, 8 de octubre, en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM), mediante el que el Gobierno regional aprueba el Plan de Recuperación de esta especie y eleva su grado de protección a la categoría de en peligro de extinción.
El documento recoge un dato especialmente significativo: la población de alondra ricotí en Albacete ha disminuido un 91,67% respecto al segundo censo nacional, una caída que ha dejado a esta provincia con una presencia prácticamente residual de la especie.
Desaparecida de El Ballestero y Cordovilla
El Plan de Recuperación identifica tres enclaves históricos de presencia de la alondra ricotí en la provincia de Albacete: Chinchilla-Hoya Gonzalo, El Ballestero y Cordovilla.
Sin embargo, la situación ha cambiado considerablemente durante las últimas décadas. La población de Cordovilla se considera extinguida desde el año 2000, mientras que la de El Ballestero desapareció, según los datos oficiales, en 2018.
De esta forma, Hoya Gonzalo se ha convertido en el último enclave conocido de la provincia de Albacete donde todavía sobrevive esta especie, con una población estimada de únicamente tres machos territoriales.
La situación contrasta con los datos de otras provincias de Castilla-La Mancha. La estimación regional más reciente contabiliza 544 machos territoriales, de los cuales 487 se encuentran en Guadalajara, 54 en Cuenca y solamente tres en Albacete.
La provincia albaceteña concentra así apenas el 0,6% de los machos censados en Castilla-La Mancha, mientras que en Ciudad Real y Toledo la especie también se considera extinguida.
Un ave muy difícil de observar que necesita condiciones especiales para sobrevivir
La alondra ricotí es un pequeño pájaro de aproximadamente 18 centímetros de longitud y entre 36 y 40 gramos de peso. Su plumaje presenta tonalidades ocres y grisáceas que le permiten camuflarse entre la vegetación de las zonas esteparias.
Se caracteriza por su comportamiento esquivo, ya que suele desplazarse caminando por el suelo y permanece oculta entre pequeños matorrales durante buena parte del día. Su actividad aumenta principalmente al amanecer y al anochecer, cuando los machos emiten un canto muy característico.
Su supervivencia depende de unas condiciones ambientales muy específicas. Necesita terrenos abiertos con matorrales bajos, generalmente de entre 20 y 40 centímetros de altura, que le proporcionen refugio y lugares adecuados para nidificar.
En Albacete, el último núcleo conocido se localiza en ambientes de romeral de Hoya Gonzalo, un tipo de vegetación que reúne algunas de las características necesarias para su reproducción.
La especie construye sus nidos en el suelo, bajo pequeños matorrales, y sus puestas suelen contener entre tres y cinco huevos. El documento oficial advierte de que los nidos pueden sufrir tasas de depredación muy elevadas, situadas entre el 46% y el 84%.
La desaparición del pastoreo tradicional, entre las principales amenazas
El Plan de Recuperación identifica varios factores que explican el retroceso de la alondra ricotí, entre los que destaca la transformación de su hábitat natural.
Una de las principales amenazas es la desaparición de la ganadería extensiva, especialmente del pastoreo de ovejas, una actividad que tradicionalmente contribuía a mantener la vegetación en las condiciones que necesita esta ave.
Cuando desaparece el ganado, los matorrales aumentan de tamaño y densidad y pueden proliferar árboles y otras especies vegetales que terminan transformando los espacios abiertos donde vive la alondra.
A esta circunstancia se suman la intensificación agrícola, las nuevas infraestructuras, las reforestaciones y los cambios en los usos del suelo, que han provocado una reducción y fragmentación de los terrenos adecuados para su supervivencia.
El documento también señala la importancia de conservar los insectos de los que se alimenta esta especie, especialmente aquellos asociados a la presencia de ganado.
Nuevas medidas de protección para los terrenos de Hoya Gonzalo
La Junta ha incluido el núcleo de Hoya Gonzalo dentro de las denominadas áreas de importancia para la alondra ricotí, una figura contemplada en el nuevo Plan de Recuperación.
Esta clasificación establece medidas destinadas a evitar la desaparición de los últimos ejemplares y conservar los terrenos que todavía reúnen las condiciones necesarias para su reproducción.
El plan considera compatibles los aprovechamientos tradicionales agrícolas y ganaderos, así como la apicultura y determinadas actividades cinegéticas, siempre dentro de las condiciones establecidas por la normativa aplicable.
Por el contrario, establece con carácter general la incompatibilidad de determinadas actuaciones dentro del hábitat protegido, como las nuevas explotaciones mineras, industriales o energéticas, los nuevos tendidos eléctricos aéreos, las reforestaciones y la roturación de matorrales, pastizales y eriales.
Estas limitaciones se aplicarán a los terrenos delimitados específicamente en el plan, no a la totalidad del término municipal de Hoya Gonzalo.
Además, el decreto recoge expresamente que la regulación de usos y actividades de estas áreas no será aplicable a las actividades desarrolladas por el Ejército de Tierra dentro del Centro de Adiestramiento de Chinchilla.
Un plan para recuperar la especie durante los próximos siete años
El Gobierno de Castilla-La Mancha ha establecido diferentes objetivos para intentar revertir el declive de la alondra ricotí.
Entre ellos figura aumentar un 10% el número de territorios ocupados por la especie en un plazo de siete años, mejorar su hábitat y fomentar la recuperación de las actividades ganaderas tradicionales que favorecen su conservación.
El documento también contempla la posibilidad de trasladar ejemplares desde poblaciones con mejores condiciones hacia otros núcleos especialmente debilitados o recientemente extinguidos, siempre que previamente se hayan corregido los factores que amenazan su supervivencia.
Estas actuaciones podrían permitir reforzar algunas poblaciones amenazadas e incluso estudiar la reintroducción de la especie en enclaves donde ha desaparecido.
El plan establece asimismo un sistema de seguimiento de las poblaciones que incluirá censos periódicos y la utilización de dispositivos automáticos de grabación de sonidos en aquellos lugares donde existen muy pocos ejemplares.
La Junta revisará los resultados del Plan de Recuperación transcurridos siete años, aunque podrá introducir modificaciones antes si los censos y el seguimiento de las poblaciones lo consideran necesario.

