La devastadora riada que golpeó Madrigueras dejó tras de sí barro, viviendas anegadas, vehículos arrastrados y enormes daños, pero también provocó una respuesta inmediata que ha traspasado los límites del municipio. Desde las primeras horas de la emergencia, localidades de toda la provincia de Albacete y de la vecina Cuenca comenzaron a movilizar medios humanos y materiales para ayudar a un pueblo que necesitaba todas las manos posibles.
La solidaridad llegó, ademas de los propios vecinos y voluntarios de Madrigueras, desde numerosos puntos y lo hizo de todas las maneras imaginables. Bomberos, policías locales, agrupaciones de Protección Civil, trabajadores municipales, maquinaria pesada, vehículos, voluntarios y vecinos fueron llegando a Madrigueras para sumarse primero a las tareas de emergencia y, posteriormente, a una enorme operación de limpieza y recuperación.

Albacete moviliza sus servicios de emergencia
Desde la propia capital albaceteña se desplazaron hasta Madrigueras efectivos de Bomberos, Policía Local y Protección Civil. Una ayuda que comenzó cuando la situación todavía era extremadamente complicada y que continuó después, cuando la prioridad pasó de los rescates y las incidencias más urgentes a retirar agua, barro y todo aquello que la corriente había dejado a su paso.

La respuesta se extendió rápidamente por La Manchuela. Tarazona de la Mancha puso a disposición de Madrigueras maquinaria, operarios municipales y Protección Civil. Trabajadores que habitualmente desempeñan sus funciones en su propio municipio cambiaron durante estas horas su lugar de trabajo para ponerse al servicio de los vecinos de Madrigueras y colaborar en todo aquello que fuera necesario.

También llegaron efectivos desde Quintanar del Rey e Iniesta, en la provincia de Cuenca, cuyo dispositivo de Protección Civil se sumó a las labores desplegadas sobre el terreno. Lo mismo ocurrió con La Roda, Mahora, La Gineta, Casas Ibáñez, Cenizate, Navas de Jorquera y otras localidades que, de una forma u otra, aportaron personal, medios o voluntarios para hacer frente a las consecuencias de la riada.

Motilleja abrió sus puertas cuando Madrigueras quedó aislada
Especialmente significativa fue la respuesta de Motilleja. Cuando la fuerza del agua obligó a cortar las carreteras de acceso a Madrigueras y numerosos vecinos no podían regresar a sus casas, el municipio vecino reaccionó habilitando dependencias municipales para darles cobijo.
Familias que se encontraron de repente sin posibilidad de llegar hasta Madrigueras tuvieron un lugar donde permanecer mientras continuaba la emergencia. Motilleja se convirtió durante aquellas horas en refugio improvisado para quienes habían quedado atrapados al otro lado de unas carreteras cortadas por una riada que había convertido los desplazamientos más cotidianos en algo imposible.

A esa ayuda se sumó también la presencia de numerosas agrupaciones de Protección Civil. Voluntarios procedentes de distintos municipios dejaron sus localidades para trabajar durante horas entre agua, barro y calles destrozadas. Algunos participaron directamente en las primeras actuaciones de emergencia y otros fueron incorporándose posteriormente a unas labores de recuperación que requieren una enorme cantidad de manos.
Alcaldes cargando comida y voluntarios llegados de todas partes
Pero la solidaridad no se midió únicamente en vehículos, maquinaria o uniformes. Sobre el terreno también se pudo ver a alcaldes de diferentes municipios colaborando personalmente, trasladando comida para quienes llevaban horas trabajando, ayudando a organizar recursos o poniéndose a disposición de los responsables del dispositivo.

La sucesión de personas llegando a Madrigueras ha sido constante. Vecinos de otras localidades, voluntarios anónimos, trabajadores públicos y miembros de agrupaciones de Protección Civil han compartido durante estos días calles con los propios madriguereños, que desde el primer momento también se echaron a la calle para intentar recuperar sus viviendas, negocios y espacios públicos.

No hay una sola localidad detrás de esta respuesta ni resulta sencillo elaborar una lista capaz de recoger a todos los que han ayudado. Albacete, Tarazona de la Mancha, Mahora, La Gineta, Motilleja, Casas Ibáñez, Cenizate o Quintanar del Rey son algunos de los nombres de una movilización mucho más amplia, a la que se han sumado otros municipios y numerosos particulares.
Frente a una riada que durante unas horas dejó a Madrigueras prácticamente aislada y que después ha obligado a afrontar una recuperación enorme, la respuesta del entorno ha sido exactamente la contraria: acercarse. Pueblos vecinos, ayuntamientos, servicios de emergencia y cientos de personas han convertido estos días la solidaridad en maquinaria retirando barro, voluntarios limpiando calles, efectivos trabajando durante horas y comida llegando a quienes apenas tenían tiempo para detenerse.

