«Cuidaremos del legado de La Elisa»: habla uno de los empresarios que han salvado del cierre a la mítica fábrica de caramelos de Hellín

La Elisa no se apaga: tres empresarios rescatan el legado de los caramelos de Hellín

Más de 100 años después de sus orígenes, La Elisa afronta una nueva etapa con capital hellinero y albaceteño. Tres empresarios, uno de Hellín y dos de Albacete, han impulsado la adquisición de la unidad productiva de la histórica firma de confitería, agrupados bajo la nueva denominación Sweet Nougat, como ya adelantaba El Digital de Albacete hace unos días.

El objetivo de los nuevos propietarios es claro: mantener la actividad productiva en Hellín (Albacete), conservar el empleo vinculado a la empresa y devolver progresivamente a la fábrica una actividad que en los últimos meses había quedado prácticamente paralizada. En definitiva, salvar la emblemática marca hellinera.

Así lo ha explicado Mariano Carreres, uno de los integrantes del grupo promotor a El Digital de Albacete, que ha definido el nuevo reto como “un proyecto muy dulce”, y ha destacado especialmente el componente local y emocional de la operación.

La Elisa se salva: tres empresarios apuestan por mantener viva la histórica fábrica de Hellín

A estos tres empresarios albaceteños los ha unido algo muy especial: “El intento de continuar con la marca, con su nombre y con lo que representa”, así como “salvar los tres puestos de trabajo con los que contaba”, sostiene Carreres. Así, han dado a La Elisa una segunda oportunidad, puesto que estaba condenada a desaparecer.

En este caso, según señala el empresario, las ofertas existentes se centraban en la adquisición de maquinaria, mientras que los nuevos promotores decidieron apostar por una alternativa que permitiera mantener la marca y la producción en Hellín, con la actividad económica que conlleva para el municipio. “Como economista, siempre me ha molestado mucho que un procedimiento concursal termine con la capacidad productiva, porque que se lleven las máquinas a otro sitio, lo cual significa que ya no se fabricará en el lugar”, comparte Mariano Carreres con El Digital de Albacete. Algo que han conseguido que no suceda con La Elisa.

Un sabor que se resiste a desaparecer: La Elisa vuelve a empezar

La adquisición contempla la subrogación de los tres trabajadores que actualmente permanecían vinculados a la empresa, según explica Carreres. La situación productiva, sin embargo, era muy diferente, sin apenas producción. Eso sí, manifiesta que con el tiempo “hasta 8 trabajadores pueden estar vinculados directamente con la empresa”.

Hellín
Hellín

Para los promotores, la recuperación de La Elisa no supone únicamente mantener una empresa, sino conservar empleo, conocimiento y actividad económica en Hellín. “Si conseguimos reactivar pronto la producción, el beneficio irá más allá de la empresa. Significará conservar empleo y conocimientos, mantener actividad económica en nuestro entorno y dar continuidad a una marca de la que este pueblo y provincia pueden sentirse orgullosos”, asegura el empresario. Y ese, es precisamente su “mayor compromiso”.

La marca busca recuperar sus productos tradicionales

Los nuevos propietarios pretenden que la nueva etapa esté basada en la fabricación de los productos que han convertido a La Elisa en una marca reconocida en Hellín y en el conjunto de la provincia de Albacete. La prioridad inmediata pasa ahora por corregir y actualizar diferentes aspectos necesarios para volver a poner en marcha la actividad industrial. “Tenemos que corregir una serie de deficiencias que la empresa tenía por el grado de parálisis de los últimos meses y trabajar para ponerla en marcha lo antes posible”, explica Carreres.

Además del factor empresarial, también hay un factor humano y emocional en este nuevo proyecto. Y es que, Mariano, como hellinero continúa sorprendido de la acogida que está teniendo el rescate de La Elisa. “Estoy sorprendido. Lo único que encuentro son muestras de apoyo, de felicidad y de alegría de compañeros que nos animan, con lo cual, cada día estoy más ilusionado todavía, incluso más de lo que ya estaba”, sostiene.

Caramelos La Elisa de Hellín
Caramelos La Elisa de Hellín

Más de 175 años de historia en Hellín

La operación adquiere una especial relevancia por la historia de la marca. Los orígenes de La Elisa se remontan a 1850, cuando ya existía en Hellín un establecimiento de dulces denominado Confitería La Esperanza. Posteriormente quedó vinculado al matrimonio formado por José María García Moya y la hellinera Elisa Arsenal Collados.

Fue a partir de 1913 cuando el establecimiento comenzó a ser conocido como La Elisa, en honor precisamente a Elisa Arsenal. La empresa pasó posteriormente a manos de su hijo, Eusebio García Arsenal, y terminó convirtiéndose en uno de los grandes nombres de la confitería hellinera.

El prestigio de sus productos llegó incluso hasta la Casa Real. En 1905, durante el reinado de Alfonso XIII, la firma obtuvo la consideración de proveedora de la Casa Real, una distinción que refleja la notoriedad que habían alcanzado los productos elaborados en Hellín.

Durante las décadas siguientes, la fábrica atravesó diferentes etapas y propietarios, pero mantuvo una producción estrechamente ligada a la localidad, con sus característicos caramelos cilíndricos.

Los caramelos de Hellín que llegaron al Congreso de los Diputados

Pero si existe un producto que permitió a La Elisa escribir su nombre fuera de la provincia son sus Caramelos del Congreso.

Elaborados tradicionalmente con azúcar, glucosa y yema de huevo, estos caramelos se caracterizan por el sabor del azúcar tostado y la yema confitada. Su relación con las Cortes se remonta a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando los dulces elaborados en Hellín comenzaron a consumirse entre los diputados durante las largas sesiones parlamentarias.

Con el tiempo, terminaron siendo conocidos popularmente como «los del Congreso». Su consumo adquirió especial protagonismo cuando se prohibió fumar durante las sesiones, al utilizarse los caramelos para aliviar la garganta y ayudar a mantener la voz de los parlamentarios.

La huella de aquella tradición ha llegado hasta nuestros días y una caja de caramelos La Elisa forma parte incluso de los objetos relacionados con la historia parlamentaria que se muestran en el Congreso de los Diputados.

Algunas marcas son mucho más que una etiqueta o un producto. Son recuerdos, tradiciones y pequeños sabores que forman parte de la historia colectiva. Ahora, La Elisa tiene por delante una nueva oportunidad para seguir endulzando a varias generaciones y, quién sabe, volver a hacer que el aroma de sus caramelos sea una vez más parte del día a día de Hellín. El reto empieza ahora, pero la ilusión ya está en marcha.

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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