Una bodega de Villarrobledo tramita ante la Confederación Hidrográfica del Guadiana la autorización para verter anualmente hasta 7.700 metros cúbicos de aguas residuales depuradas al terreno. El procedimiento adquiere especial relevancia por encontrarse el punto de vertido dentro de la masa de agua subterránea Rus-Valdelobos, oficialmente declarada en riesgo de no alcanzar el buen estado cuantitativo y químico.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) de este viernes, 18 de septiembre, publica el anuncio de información pública correspondiente al expediente promovido por Castillo de Aresan S.L., cuyas instalaciones se encuentran en la carretera N-310, a la altura del punto kilométrico 123 de Villarrobledo.
La Confederación Hidrográfica del Guadiana especifica que está tramitando la revisión de una autorización administrativa de vertido y que las aguas proceden de la actividad de una bodega dedicada a la elaboración, crianza y embotellado de vinos.
7.700 metros cúbicos al año
El volumen anual de vertido solicitado asciende a 7.700 metros cúbicos. Se trata, según recoge literalmente el expediente, de aguas residuales depuradas procedentes de la actividad de la bodega.
El vertido se clasifica administrativamente como urbano de hasta 1.999 habitantes equivalentes e industrial de clase 2.
Pero uno de los elementos más relevantes del procedimiento se encuentra en el sistema elegido para evacuar estas aguas. El medio receptor señalado por la Confederación es el terreno, mediante zanjas filtrantes, y el punto se encuentra localizado sobre la masa de agua subterránea denominada Rus-Valdelobos.
Una masa de agua declarada en riesgo
Rus-Valdelobos no es una masa de agua subterránea cualquiera. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico mantiene esta masa entre aquellas declaradas oficialmente en riesgo de no alcanzar el buen estado tanto desde el punto de vista cuantitativo como químico.
La declaración se produjo en diciembre de 2014. Entonces, la Confederación Hidrográfica del Guadiana justificó esta situación tanto por la presión ejercida sobre los recursos disponibles como por los problemas relacionados con su estado químico, entre ellos la presencia elevada de nitratos.
Desde entonces, la masa está sometida a medidas específicas de gestión. De hecho, la Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Guadiana aprobó a finales de 2023 una revisión del programa de actuación de Rus-Valdelobos junto al de otras masas subterráneas en riesgo de la demarcación.
La situación de esta masa de agua obliga, por tanto, a prestar una especial atención a las actividades y aprovechamientos que pueden tener incidencia sobre ella.
La Confederación abre 30 días para presentar reclamaciones
La publicación en el BOE no significa que se haya detectado una contaminación causada por la bodega ni que exista una sanción contra la empresa.
Lo que hace la Confederación Hidrográfica del Guadiana es someter a información pública el procedimiento de revisión de la autorización administrativa para este vertido de aguas residuales depuradas.
A partir del día siguiente a la publicación del anuncio se abre un periodo de 30 días durante el cual quienes puedan considerarse perjudicados por el vertido o por las obras previstas podrán presentar reclamaciones.
El expediente completo permanecerá disponible para su consulta en las oficinas de la Confederación Hidrográfica del Guadiana en Ciudad Real.
Será una vez concluida la tramitación cuando el organismo de cuenca determine las condiciones bajo las que puede desarrollarse el vertido y las medidas necesarias para garantizar la protección de una masa subterránea como Rus-Valdelobos, sometida desde hace años a un régimen especial por su situación.

