FOTOS | Morante y sus puros: un idilio de toda la vida que dejó estampas muy toreras en Albacete

Cohibas, Montecristos y otros puros de primeras marcas fueron lanzados al torero durante una vuelta al ruedo en la que el público de Albacete quiso agasajar a Morante de la Puebla

Morante de la Puebla y los puros mantienen una relación que viene de lejos. Una afición que forma parte de la particular iconografía del torero sevillano y que este sábado dejó preciosas y muy toreras estampas en la Plaza de Toros de Albacete.

El público albaceteño conoce bien los gustos de Morante y, después de todo lo sucedido sobre el albero, quiso tener un detalle con el torero durante su vuelta al ruedo. Desde distintos puntos de los tendidos comenzaron a caer puros para el diestro de La Puebla del Río, que fue recogiéndolos mientras recorría el anillo entre las ovaciones de la afición.

Y no fueron precisamente puros cualquiera. Cohibas, Montecristos y otras primeras marcas acabaron llegando hasta las manos de Morante, convertido por unos instantes en destinatario de una tradición muy taurina: la de premiar al torero lanzándole un buen habano desde el tendido.

El puro, una imagen inseparable de Morante

La afición de Morante de la Puebla por los puros es conocida desde hace décadas. Son innumerables las fotografías del sevillano con uno entre los dedos en patios de cuadrillas, callejones, tentaderos o reuniones después de una corrida. Incluso él mismo ha hablado públicamente de esa afición y de todo el ritual que encuentra alrededor del habano.

«El puro me hace compañía», llegó a explicar Morante, que ha reconocido que le atraen su tacto, su sabor, su estética y hasta el humo que le envuelve. El torero también ha protagonizado fotografías fumando en el propio callejón y existen imágenes suyas con un puro Cohiba en momentos de distensión fuera de las plazas.

Por eso, lo ocurrido en Albacete tuvo mucho de complicidad entre el público y el torero. La afición sabía perfectamente qué regalarle y los puros fueron sucediéndose durante la vuelta al ruedo, dejando imágenes que parecían rescatadas de otra época.

Una relación histórica entre los toreros y el tabaco

Morante, en cualquier caso, está lejos de ser el primer gran torero ligado al tabaco. Los cigarros y los puros aparecen en la iconografía taurina prácticamente desde los orígenes de la fotografía y mucho antes en pinturas y retratos.

Francisco Montes ‘Paquiro’ ya quedó inmortalizado con un cigarro en la mano, mientras figuras como Rafael ‘El Gallo’, Juan Belmonte o Manolete dejaron imágenes que hoy forman parte de la historia gráfica del toreo. El propio Rafael El Gallo tuvo una relación especialmente reconocible con los habanos y llegó a recibir numerosos puros lanzados desde los tendidos en el festival que se celebró en su honor en Las Ventas en 1957.

Uno de los casos más célebres fue el de Antonio Chenel ‘Antoñete’. Su imagen con un cigarrillo estaba completamente asociada a su personalidad y a su manera de vivir el toreo. Llegó a fumar hasta dos cajetillas y media diarias y era habitual verle apurar un cigarrillo incluso poco antes de hacer el paseíllo. Un problema pulmonar le llevó a anunciar en 2001 que abandonaba tanto el tabaco como los ruedos.

También Curro Romero fue un gran fumador durante buena parte de su vida. El Faraón de Camas pertenece a esa generación de toreros para los que el cigarrillo aparecía con absoluta naturalidad en tertulias, viajes, patios de cuadrillas y horas de espera antes y después de enfrentarse al toro.

Otro nombre especialmente vinculado a esta estampa fue Rafael de Paula, al que periodistas que compartieron largas conversaciones con él recuerdan fumando cigarro tras cigarro. Y al otro lado del Atlántico, el mexicano Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’ hizo del puro casi una seña de identidad, llegando a realizar el paseíllo con su característica coleta natural y un enorme habano.

La costumbre tampoco desapareció con las generaciones posteriores. Toreros como Alejandro Talavante o José María Manzanares han sido fotografiados fumando en el callejón entre toro y toro, mientras que Morante ha llevado esa vieja estampa taurina hasta nuestros días.

Y Albacete quiso recordárselo de una manera muy particular. Entre ovaciones, sombreros y muestras de cariño, también volaron puros hacia el ruedo. Cohibas, Montecristos y habanos para un Morante que volvió a protagonizar una imagen de otro tiempo en una plaza que sabía perfectamente cómo agasajarle.

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Llanos Esmeralda Garcia

Periodista natural de Albacete. Licenciada en Periodismo en la Universidad de Murcia y Diplomada en Trabajo Social por la Universidad de Murcia. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación, como La Verdad, CNC y El Pueblo de Albacete.
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