Tres de las máquinas que sostienen el trabajo diario del Servicio de Anatomía Patológica de Albacete tendrán garantizado su mantenimiento durante el próximo año. La Gerencia de Atención Integrada ha adjudicado el cuidado preventivo y la reparación de tres procesadores automáticos de tejidos Magnus Plus, instalados en el Hospital Perpetuo Socorro y empleados en una parte esencial del trabajo que se realiza con las muestras que llegan al laboratorio.
El contrato no se limita a intervenir cuando aparezca una avería. Incluye un amplio programa de revisiones sobre los circuitos de reactivos y parafina, sensores, bomba de vacío, filtros, válvulas, software y sistemas de calibración, con el objetivo de mantener los tres aparatos funcionando correctamente y evitar que un problema técnico termine afectando a la actividad de Anatomía Patológica.
El SESCAM ha adjudicado este servicio a Menarini Diagnósticos S.A. por 17.400 euros sin IVA y 21.054 euros con impuestos. La cantidad coincide con el presupuesto máximo que se había establecido inicialmente, ya que la empresa mantuvo su primera propuesta económica durante la negociación y no realizó una rebaja sobre el precio de partida.
Tres procesadores automáticos de tejidos en el Perpetuo Socorro
Los equipos incluidos en el contrato son tres procesadores Magnus Plus de la firma Milestone, identificados individualmente dentro del inventario sanitario de la Gerencia de Albacete. Los aparatos pertenecen al área de Anatomía Patológica y el contrato sitúa la prestación en el Hospital Perpetuo Socorro, concretamente en la zona de hospitalización y Centro de Especialidades.
Estos equipos automatizan el procesamiento de tejidos mediante diferentes circuitos de reactivos, temperatura, vacío y parafina. Su funcionamiento tiene que mantenerse dentro de unos parámetros muy precisos, de ahí que el propio SESCAM justifique la contratación por la necesidad de garantizar tanto el cumplimiento de la normativa como la calidad de los resultados asistenciales que dependen del correcto funcionamiento de esta maquinaria.
El mantenimiento combinará las actuaciones preventivas programadas con las reparaciones que resulten necesarias. El Servicio de Electromedicina de la Gerencia será el encargado de supervisar que las revisiones se realizan conforme a las condiciones establecidas y podrá controlar e inspeccionar los trabajos durante toda la vigencia del contrato.
Sensores, parafina y circuitos de vacío bajo revisión
La lista de comprobaciones permite conocer hasta qué punto será minucioso el mantenimiento de estas máquinas. Los técnicos tendrán que limpiar sensores, filtros y diferentes cavidades internas, comprobar interruptores, revisar tapas y cubiertas y sustituir las piezas que presenten defectos.
Una parte importante de los trabajos se concentrará en el circuito denominado WAX, relacionado con la parafina utilizada por los equipos. Habrá que eliminar los restos acumulados, comprobar los niveles, revisar sensores e interruptores y verificar que las conducciones y componentes que trabajan con este material funcionan correctamente.
También se revisará el dispensador de parafina, comprobando incluso que el propio software reconoce correctamente la apertura manual de la cubierta. Los técnicos tendrán que asegurarse además de que el tubo de cobre que conecta este dispensador con el circuito correspondiente se encuentra a la temperatura adecuada durante su funcionamiento.
La bomba de vacío y todos los tubos también pasarán por el taller
El programa llegará igualmente a los tanques y conducciones internas. Se revisarán los tubos de silicona para comprobar que no presentan obstrucciones, rayaduras o conexiones defectuosas, además de sustituirse determinados conectores rápidos y otros componentes previstos dentro del mantenimiento periódico.
La bomba de vacío será otro de los puntos sometidos a control. Los técnicos comprobarán que sus tubos están libres de restos de reactivos y sustituirán las membranas previstas en el programa de mantenimiento, mientras que el circuito completo tendrá que superar posteriormente una prueba específica.
Esa comprobación llegará a un nivel bastante preciso. Durante una de las pruebas se cargará agua fría en la cavidad principal, se generará vacío y se comprobará que la caída se mantiene aproximadamente entre 600 y 650 milibares. Si la respuesta del sistema se desvía de esos parámetros, habrá que ajustar el regulador.
Dos filtros de carbón y el sistema de aspiración
El aire que circula por las máquinas tampoco queda fuera de las revisiones. El servicio contempla la sustitución de dos filtros de carbón en el sistema de aspiración y el cambio del filtro correspondiente al ventilador de refrigeración.
Los ventiladores extractores y el sistema de enfriamiento deberán ser revisados para comprobar que funcionan correctamente. El mantenimiento pretende actuar antes de que el desgaste de estos componentes termine provocando una avería o afectando al comportamiento de otros elementos internos de los procesadores.
Las calibraciones constituirán igualmente una parte importante de la revisión. Habrá que comprobar la temperatura de los reactivos, recalibrarla cuando sea necesario y revisar también el sensor de vacío para asegurarse de que las mediciones proporcionadas por el equipo son correctas.
Hasta el detector de fugas de microondas y el magnetrón
Entre los componentes que aparecen en las revisiones figuran elementos poco conocidos fuera del laboratorio. Los Magnus Plus disponen de sistemas relacionados con la utilización de microondas, hasta el punto de que el mantenimiento obliga a comprobar y configurar la alarma del sensor encargado de detectar posibles fugas.
El programa establece además determinadas sustituciones dependiendo de la antigüedad y el uso de los equipos. Cada dos años deberán renovarse algunas membranas y componentes de determinadas válvulas, mientras que las operaciones previstas cada cinco años alcanzan las juntas de las cubiertas, otras válvulas y el magnetrón, una de las piezas vinculadas a la generación de microondas.
Estas actuaciones se complementan con la comprobación de la denominada membrana del colector y la apertura y cierre individual de las válvulas desde la pantalla del equipo. El objetivo será comprobar que cada una responde correctamente a las órdenes enviadas desde el propio sistema de control.
También habrá que actualizar el software
El mantenimiento será también informático. Los técnicos deberán comprobar qué versión del software está instalada en cada terminal y, si no es la más reciente disponible, descargar e instalar la actualización correspondiente.
La revisión incluirá además el análisis de los avisos registrados por cada aparato. El procedimiento establece que podrán examinarse hasta 20.000 líneas de advertencias, buscando las causas de los errores detectados y solucionando los problemas que aparezcan durante esa comprobación.
Los contadores de reactivos tendrán que estar correctamente configurados y también se restablecerá el contador asociado al mantenimiento preventivo. Después llegarán las pruebas de funcionamiento, incluida la comprobación de los tiempos utilizados durante las fases de carga y descarga.
Menarini, elegida sin un concurso abierto
La adjudicación tiene una particularidad importante. El contrato se ha realizado mediante un procedimiento negociado sin publicidad, por lo que no ha existido una competición abierta entre diferentes empresas para hacerse con el mantenimiento.
La razón se encuentra en las características de los propios equipos. La documentación del SESCAM identifica a Menarini Diagnósticos como representante y distribuidor autorizado en España del fabricante Milestone para sus equipos, accesorios, consumibles y piezas, vinculando además esa exclusividad con la posibilidad de prestar el servicio técnico necesario.
La Gerencia invitó así a Menarini a presentar una oferta y la negociación terminó el 19 de agosto. La compañía decidió mantener su propuesta económica inicial, que coincidía con los 17.400 euros sin IVA presupuestados, y el contrato fue finalmente adjudicado mediante resolución firmada el 28 de agosto.
Un año de mantenimiento con posibilidad de otro más
El servicio tendrá inicialmente una duración de 12 meses, con comienzo previsto desde el 1 de septiembre de 2026 o desde el día siguiente a la formalización si esta se produce después. Las facturas se abonarán mensualmente, con un coste anual de 17.400 euros sin IVA y 21.054 con impuestos.
El contrato contempla además la posibilidad de una prórroga de otros 12 meses. Si se agotara también esa ampliación en las mismas condiciones económicas, el valor estimado alcanza los 34.800 euros sin IVA, mientras que el desembolso con impuestos durante los dos años ascendería a 42.108 euros.
El servicio podría terminar antes si los Servicios Centrales del SESCAM incorporasen estos equipos a un contrato de mantenimiento centralizado. Mientras eso no ocurra, Menarini será responsable de mantener operativos los tres Magnus Plus y de realizar las revisiones preventivas y correctivas previstas para una maquinaria que trabaja diariamente en uno de los servicios diagnósticos del complejo hospitalario albaceteño.

