El Hospital General de Almansa va a renovar dos de las máquinas que trabajan lejos de la vista de los pacientes, pero que resultan esenciales cada vez que se utiliza instrumental en un quirófano. La Central de Esterilización sustituirá sus dos actuales esterilizadores a vapor, instalados cuando comenzó a funcionar el hospital hace casi veinte años, por dos equipos completamente nuevos.
Los aparatos actuales fueron adquiridos en 2005 y comenzaron a funcionar el 18 de febrero de 2007. El propio SESCAM considera que alcanzaron el final de su vida útil en 2015 y reconoce que actualmente se encuentran en situación de obsolescencia, por lo que ha decidido reemplazarlos por máquinas más modernas, eficientes y con mayores posibilidades de control y trazabilidad.
La Gerencia de Atención Integrada de Almansa ha adjudicado el suministro a Antonio Matachana S.A. por 99.870 euros sin IVA y 120.842,70 euros con impuestos. El presupuesto de licitación era de 100.061,60 euros antes de impuestos y 121.074,54 euros con IVA, por lo que la rebaja económica ha sido muy pequeña: 231,84 euros sobre el precio máximo con impuestos, apenas un 0,19%.
Antonio Matachana fue además la única empresa que presentó oferta. Obtuvo los 100 puntos posibles después de recibir 75 por el precio y los 25 restantes por los consumos de los equipos y el soporte técnico ofrecido. La inversión estará cofinanciada en un 85% con fondos europeos FEDER destinados a eficiencia energética.
La maquinaria que hace que el instrumental pueda volver a utilizarse
Un esterilizador hospitalario no es simplemente una máquina para limpiar material. Su función es someter instrumental y otros elementos sanitarios a ciclos controlados de vapor, presión y temperatura para eliminar bacterias, virus, esporas y otros microorganismos antes de que vuelvan a entrar en contacto con un paciente.
Es una de las piezas fundamentales del circuito de seguridad de un hospital. El material utilizado llega a la Central de Esterilización, pasa por los correspondientes procesos de limpieza y preparación y finalmente se somete a un ciclo que debe garantizar que queda en condiciones de ser utilizado de nuevo.
Los nuevos equipos de Almansa tendrán programas para trabajar a 121 y 134 grados, además de ciclos de precalentamiento, pruebas específicas de vacío y Bowie & Dick y un programa especial para material relacionado con el riesgo de priones.
El objetivo es garantizar las condiciones de asepsia necesarias y reducir el riesgo de infecciones cruzadas o asociadas a la utilización de material que no haya sido correctamente esterilizado.
Dos enormes cámaras de al menos 440 litros
Cada uno de los nuevos esterilizadores contará con una cámara de al menos 440 litros de capacidad, con unas dimensiones interiores aproximadas de 67 centímetros de ancho, 67 de alto y un metro de profundidad.
Podrán admitir hasta seis unidades técnicas de esterilización y tendrán dos puertas automáticas deslizantes, una situada en el lado por el que entra el material y otra en la zona estéril por la que sale después de finalizar el proceso.
Esta configuración evita que el material limpio y esterilizado tenga que regresar por el mismo punto por el que entró el instrumental pendiente de procesar, ayudando a mantener separados ambos circuitos.
Las puertas incorporarán diferentes sistemas de seguridad. No podrá iniciarse el trabajo si no están correctamente cerradas, permanecerán bloqueadas durante el ciclo y dispondrán de mecanismos que impedirán su avance cuando detecten un obstáculo.
Vapor generado dentro de la propia máquina
Cada esterilizador incorporará su propio generador eléctrico de vapor de al menos 48 kilovatios.
Tanto la cámara como el generador y las conducciones principales en contacto con el vapor estarán construidos en acero inoxidable. El sistema regulará la potencia utilizada para producir únicamente el vapor que necesite cada programa, buscando reducir el consumo energético.
Los equipos aprovecharán incluso parte del calor que normalmente se perdería. Contarán con depósitos de agua y un sistema para recuperar el calor de los condensados y precalentar el agua que posteriormente utilizará el generador.
78.000 litros menos de agua cada año
La mejora energética es precisamente una de las principales razones utilizadas por el hospital para justificar la sustitución.
El SESCAM calcula que los dos nuevos esterilizadores permitirán ahorrar aproximadamente 78.000 litros de agua cada año respecto a las máquinas actuales.
A ello se sumará una reducción estimada del consumo eléctrico de 18.720 kWh anuales.
La combinación de ambas mejoras permitirá disminuir las emisiones asociadas al funcionamiento del servicio en unas 4,68 toneladas de CO2 cada año.
Hasta 58 programas diferentes
Las nuevas máquinas permitirán adaptar mucho más los ciclos al tipo de material que deba esterilizarse. Tendrán ocho programas predefinidos y capacidad para configurar otros 50, hasta alcanzar potencialmente 58 configuraciones distintas.
La memoria interna podrá almacenar información de más de 900 ciclos, de modo que el servicio pueda consultar posteriormente qué ocurrió durante cada proceso.
El profesional controlará el funcionamiento mediante una pantalla táctil a color, mientras que en el lado de descarga habrá otra pantalla para comprobar el estado de la máquina.
El sistema contará también con señales acústicas y visuales para avisar del final de un ciclo o de la aparición de una alarma.
Cada ciclo dejará un rastro digital
Uno de los cambios importantes estará en la trazabilidad. Los esterilizadores estarán preparados para conectarse a la red informática del Hospital de Almansa y volcar automáticamente la información generada durante cada proceso.
Podrán registrar datos como presión, temperatura, duración, número de ciclo, lote y fecha, además de las alarmas que se hayan producido.
La información podrá exportarse en formatos habituales como PDF, Excel, CSV o TXT y almacenarse dentro de la red hospitalaria.
La máquina incorporará además una impresora para dejar constancia física de los principales parámetros de cada ciclo. De esta manera, si posteriormente fuera necesario revisar cómo se esterilizó un determinado material, será posible reconstruir el proceso realizado.
Los viejos esterilizadores también tendrán que desaparecer
La adjudicación no consiste únicamente en llevar dos máquinas nuevas al hospital. Antonio Matachana asumirá todo el proceso necesario para realizar el cambio.
La empresa tendrá que desmontar y retirar los dos esterilizadores actuales, trasladarlos a un punto de reciclaje adecuado y acreditar documentalmente la trazabilidad de ese material.
El Servicio de Mantenimiento podrá quedarse con aquellas piezas de los viejos equipos que considere aprovechables como repuestos.
También correrán por cuenta de la adjudicataria las adaptaciones que sean necesarias en las instalaciones hidráulicas y eléctricas, las bancadas, soportes y demás elementos auxiliares necesarios para colocar y hacer funcionar las nuevas máquinas.
El servicio no puede detenerse durante el cambio
Existe una dificultad añadida: la Central de Esterilización tiene que seguir atendiendo las necesidades del hospital mientras se sustituyen los aparatos.
Por ello, el desmontaje y montaje tendrá que planificarse de manera que se garantice la continuidad del servicio y la menor afección posible a su actividad habitual.
La adjudicataria dispondrá de 60 días desde la firma del contrato para realizar el suministro, instalar las dos máquinas y dejarlas completamente operativas.
Una vez terminados los trabajos, los equipos tendrán que superar diferentes pruebas de aceptación en presencia del personal designado por la Gerencia de Atención Integrada.
Formación para los trabajadores del hospital
La llegada de nuevas máquinas implicará también formar al personal que va a manejarlas.
Antonio Matachana deberá impartir la capacitación inicial necesaria para que los profesionales conozcan los programas, controles y funcionamiento de los esterilizadores.
La formación alcanzará igualmente al personal de mantenimiento del hospital, que recibirá conocimientos técnicos básicos para poder realizar una primera intervención en caso de avería, contando con el apoyo telefónico del servicio técnico oficial.
El suministro incluirá además dos carros manuales de carga de acero inoxidable y todos los accesorios necesarios para poder utilizar correctamente los equipos.
Dos años de garantía y averías resueltas en 48 horas
Los esterilizadores y toda la instalación tendrán una garantía mínima de dos años desde la recepción definitiva.
Durante ese tiempo quedarán incluidas las piezas, mano de obra, desplazamientos, portes, ajustes y operaciones de mantenimiento preventivo y correctivo, sin coste añadido para la Gerencia de Almansa.
El servicio de asistencia técnica deberá estar disponible los días laborables entre las 9:00 y las 17:00 horas.
Además, cualquier avería tendrá que quedar resuelta en un plazo máximo de 48 horas desde que el hospital comunique la incidencia.

