El verano de 2026 está resultando especialmente complicado para las empresas de pirotecnia. Julio y, sobre todo, agosto deberían ser los meses de mayor actividad para un sector que vive en gran medida de las fiestas patronales de cientos de municipios españoles. Sin embargo, el elevado riesgo de incendios forestales, las restricciones vinculadas a las alertas y las cancelaciones decididas por numerosos ayuntamientos están provocando que muchos de esos espectáculos no lleguen siquiera a celebrarse.
La situación también se está dejando notar en Castilla-La Mancha. Una de las empresas que ha puesto cifras al problema es La Sagreña, pirotecnia ubicada en Magán, en la provincia de Toledo, cuyo gerente, Pablo Sánchez, aseguraba recientemente que solo durante la primera quincena de agosto le habían sido cancelados seis de los quince espectáculos que tenía programados. Es decir, un 40% de los previstos para esos primeros quince días del mes.
Sánchez estimaba además que en Castilla-La Mancha las cancelaciones podían rondar ya el 20% de los espectáculos programados, aunque advertía de que la cifra podía aumentar rápidamente hasta el «30 o 40%» debido a anulaciones comunicadas prácticamente de un día para otro.
Agosto, el mes en el que las pirotecnias se juegan el año
El golpe es especialmente duro porque las cancelaciones se concentran precisamente en el momento más importante de la temporada. Algunas empresas del sector calculan que agosto puede representar hasta el 80% de su facturación anual, al coincidir las fiestas patronales de buena parte de los municipios españoles.
No poder disparar un espectáculo tampoco significa necesariamente que la empresa haya evitado todos sus gastos. Empresarios pirotécnicos han denunciado que las cancelaciones pueden producirse después de haber organizado desplazamientos, trabajadores, seguros sociales, combustible, dietas, alojamientos y todo el dispositivo necesario para el montaje.
«Además de no disparar, todavía origina gastos al bolsillo de la empresa», explicaba recientemente Pedro Alonso, propietario de Pirotecnia Pibierzo, una compañía que aseguraba haber perdido alrededor de una treintena de espectáculos durante este verano. Según el empresario, en su caso la actividad realizada se había reducido hasta aproximadamente un 15% de la prevista.
La Asociación Española de la Pirotecnia (AEPIRO) habla directamente de una situación de «asfixia económica y social» y ha denunciado la sucesión de cancelaciones que se está produciendo en comunidades como Castilla-La Mancha, Castilla y León, Andalucía, Aragón o Extremadura.
Qué dice realmente la normativa en Castilla-La Mancha
En Castilla-La Mancha, la situación está regulada desde este año por la Orden 76/2026, de 26 de mayo, de la Consejería de Desarrollo Sostenible, que establece las medidas preventivas frente al riesgo de incendios forestales.
La normativa considera época de peligro extremo el periodo comprendido entre el 1 de julio y el 31 de agosto. Sin embargo, esto no significa que durante esos dos meses esté prohibido automáticamente cualquier espectáculo de fuegos artificiales en cualquier punto de Castilla-La Mancha.
La clave se encuentra en el Índice de Propagación Potencial, el conocido IPP que publica diariamente el dispositivo INFOCAM.
Cuando el IPP de un municipio alcanza los niveles «Muy Alto» o «Extremo», la Orden establece una serie de prohibiciones en terrenos forestales y en una franja de 400 metros alrededor de ellos. Entre esas restricciones se encuentra expresamente la «prohibición de introducir y usar material pirotécnico».
Hay, además, un matiz importante. La propia Orden excluye de su ámbito los terrenos urbanos, urbanizados y determinados suelos urbanizables, sin perjuicio del resto de legislación que pueda aplicarse en materia de seguridad, protección civil o espectáculos públicos.
También contempla una vía excepcional. La Delegación Provincial competente puede autorizar expresamente el uso de material pirotécnico en determinadas instalaciones o actividades de uso terciario que dispongan de un plan de autoprotección frente a incendios informado favorablemente.
Es precisamente aquí donde las empresas del sector centran buena parte de sus críticas: consideran que en ocasiones se están adoptando cancelaciones generales por miedo al riesgo de incendio aunque el lugar concreto en el que se iba a desarrollar el espectáculo permita adoptar medidas de seguridad o incluso quede fuera del ámbito forestal de las restricciones.
Cancelaciones incluso el día anterior
La incertidumbre supone otro problema añadido. Las empresas preparan durante días cada espectáculo, pero el nivel de riesgo puede variar y las decisiones definitivas de los ayuntamientos llegan en ocasiones cuando prácticamente todo está preparado.
«Nos cancelan el día de antes», explicaba Pablo Sánchez al relatar la situación que está viviendo La Sagreña este verano.
El efecto puede ir incluso más allá de los espectáculos que se pierden este año. El sector teme que algunos ayuntamientos opten directamente por dejar de contratar fuegos artificiales en próximas fiestas para evitar el riesgo de tener que cancelar después de haber realizado toda la tramitación.
Una situación que amenaza con cambiar uno de los elementos tradicionales de las fiestas de numerosos pueblos de Albacete y del resto de Castilla-La Mancha.
El sector cuestiona el peso real de la pirotecnia en los incendios
Las empresas pirotécnicas insisten en que los espectáculos profesionales cuentan con importantes medidas preventivas y medios preparados para actuar ante cualquier incidente.
AEPIRO utiliza además los datos de la Estadística General de Incendios Forestales del Ministerio para la Transición Ecológica para defender su posición. Según los cálculos difundidos por la asociación a partir de esos datos, los fuegos artificiales estuvieron relacionados con apenas el 0,049% de toda la superficie forestal quemada en España entre 2015 y 2023.
Desde La Sagreña defienden igualmente que en los espectáculos autorizados existe presencia de medios de emergencia. Su gerente sostiene que cualquier posible conato puede ser atacado inmediatamente antes de que llegue a convertirse en un incendio de mayores dimensiones.
La prevención de incendios, especialmente durante episodios de riesgo muy alto o extremo, obliga a las administraciones a extremar las precauciones. Pero para las empresas pirotécnicas la sucesión de prohibiciones y cancelaciones está convirtiendo el verano de 2026, precisamente la época en la que deberían hacer buena parte de su caja anual, en una de las temporadas más difíciles que recuerda el sector.


