La Diputación Provincial de Albacete ha sacado a licitación la compra de un nuevo camión para la recogida de residuos sólidos urbanos, un vehículo de gran tonelaje preparado no solo para circular por carretera y núcleos urbanos, sino también para trabajar en zonas rurales y desplazarse fuera del asfalto. El contrato cuenta con un presupuesto máximo de 250.000 euros antes de impuestos, 302.500 euros con IVA, y las empresas interesadas podrán presentar sus ofertas hasta las 19:00 horas del próximo 21 de septiembre.
El nuevo vehículo estará adscrito a las funciones de la institución provincial relacionadas con la recogida de residuos y deberá contar con un chasis específico de “gama municipal”, configuración 6×2 y una carrocería recolectora trasera de aproximadamente 20 metros cúbicos. La documentación técnica señala expresamente que parte de sus desplazamientos se realizará por carretera, aunque también tendrá que desenvolverse en obras y terrenos alejados de las condiciones habituales de una vía urbana.
Un camión de al menos 350 caballos
Las exigencias de la Diputación dibujan un vehículo de dimensiones y prestaciones importantes. El motor deberá ofrecer una potencia mínima de 350 CV, aunque el propio pliego sitúa como rango orientativo entre 350 y 400 caballos, junto a un par motor mínimo de 1.000 Nm.
Será un motor diésel Euro 6, turboalimentado y con inyección directa Common Rail, que además tendrá que ser compatible con combustible parafínico 100% renovable HVO. El camión tendrá una masa máxima autorizada mínima de 26 toneladas, tres plazas en cabina y cambio automático o automatizado.
La configuración será 6×2, con tres ejes, siendo direccional y elevable el tercero. Para poder utilizarse también fuera de carretera, la distancia libre al suelo tendrá que superar los 225 milímetros y la suspensión estará reforzada. Los neumáticos serán igualmente de tipo mixto para uso regional y en obras.
Una caja capaz de cargar unos 20 metros cúbicos de residuos
Sobre ese chasis se instalará un equipo recolector de carga trasera con capacidad aproximada para 20 metros cúbicos de residuos, diseñado para funcionar tanto en entornos urbanos como rurales.
La caja estará fabricada con acero de alta resistencia frente al desgaste y la corrosión y contará con una prensa hidráulica para compactar los residuos. El vaciado se realizará mediante una placa eyectora y todo el funcionamiento estará gobernado electrónicamente mediante un sistema PLC.
El conductor podrá controlar las principales funciones desde una pantalla TFT-LCD de unas siete pulgadas situada en la cabina, pudiendo incluso descargar la carrocería sin necesidad de bajarse del vehículo. También podrá consultar datos como el número de ciclos de elevación y compactación, la temperatura del aceite o la presión hidráulica.
Cámara trasera para vigilar la zona de trabajo
El camión incorporará una cámara en la parte posterior del recolector que permitirá al conductor mantener controlada permanentemente la zona en la que se estén realizando los trabajos.
La carrocería contará asimismo con botoneras para manejar la compactación y el elevador de contenedores, pulsadores de emergencia y rescate y un sistema hidráulico preparado para trabajar con contenedores tanto de dos como de cuatro ruedas. La capacidad mínima de elevación será de 500 kilos.
Además, dispondrá de un depósito específico para recoger los lixiviados generados por los residuos, con salida mediante manguera y válvula, evitando que estos líquidos puedan derramarse durante el servicio.
Limitado a 30 km/h cuando haya un operario en la estribera
Entre las medidas de seguridad aparece una especialmente relacionada con el trabajo diario de recogida. Cuando haya un operario utilizando la estribera trasera, la velocidad del camión estará limitada a 30 kilómetros por hora.
Las propias estriberas dispondrán de sensores capaces de detectar el peso del trabajador. También habrá sistemas de frenado ABS, control de tracción, asistencia para arrancar en pendientes y ayuda a la frenada de emergencia. La Diputación valorará adicionalmente que el camión incorpore control de estabilidad y antivuelco y alerta de salida involuntaria de carril.
También se puntuarán otros sistemas de ayuda a la conducción, como la detección lateral de peatones y ciclistas, el reconocimiento de señales de tráfico, el encendido automático de luces o los limpiaparabrisas automáticos.
Verde pistacho para todo el vehículo
El nuevo camión tendrá además una apariencia perfectamente definida por el pliego. Tanto el vehículo como toda su carrocería deberán estar pintados en verde RAL 6018, una tonalidad especialmente llamativa y próxima al conocido verde amarillento o verde pistacho.
La Diputación exige igualmente señalización reflectante homologada, luces de trabajo LED, luces giratorias, protecciones antivandálicas y laterales para ciclistas, rueda de repuesto con sistema antirrobo, cajón estanco para herramientas, extintores y una señal V16 homologada por la DGT.
En la cabina habrá tres plazas, climatización o aire acondicionado, elevalunas eléctricos y radio con conexión USB o CD y manos libres mediante Bluetooth.
Preparado para trabajar dentro y fuera de carretera
La compra no responde únicamente a la necesidad de contar con un camión convencional de recogida urbana. El propio pliego insiste en que el vehículo deberá estar preparado para desplazarse dentro y fuera de carretera, circunstancia que explica buena parte de las características exigidas en materia de altura libre, neumáticos, suspensión y sistema de frenado.
La carrocería también deberá poder trabajar con distintos modelos de contenedores y disponer de adaptación para la descarga de vehículos satélite, ampliando así las posibilidades de utilización del nuevo camión en diferentes servicios de recogida.
302.500 euros y siete meses para entregarlo
El presupuesto de licitación asciende exactamente a 302.500 euros con IVA, equivalentes a los 250.000 euros sin impuestos que aparecen en la nueva convocatoria publicada en la Plataforma de Contratación.
La empresa que consiga el contrato tendrá que entregar el vehículo completamente matriculado a nombre de la Diputación Provincial de Albacete, incluyendo el pago del impuesto municipal correspondiente al año de entrega y sin ningún gasto adicional para la institución.
El plazo máximo será de siete meses desde la formalización del contrato, por lo que la Diputación podría disponer del nuevo recolector durante 2027 dependiendo de cuándo se complete finalmente el procedimiento de contratación.

