El baño parece uno de los sitios más lógicos para guardar perfumes y colonias. Están a mano después de la ducha, ocupan poco espacio y muchas veces terminan colocados junto a cremas, desodorantes y otros productos de uso diario.
Sin embargo, guardar el perfume habitualmente en el cuarto de baño puede acelerar su deterioro. Los cambios de temperatura, la humedad y, en algunos casos, la exposición a la luz no son precisamente los mejores aliados para conservar una fragancia durante mucho tiempo.
El problema está en los cambios constantes
Cada ducha caliente modifica durante un tiempo las condiciones del baño. La temperatura sube, aumenta la humedad y después todo vuelve progresivamente a la normalidad.
Ese ciclo puede repetirse varias veces al día en una vivienda. Aunque el frasco permanezca cerrado, mantenerlo continuamente en un espacio sometido a esos cambios no resulta ideal para conservar su composición.
Con el paso del tiempo, una fragancia mal almacenada puede experimentar cambios en su aroma, intensidad o incluso en su color.
La luz tampoco ayuda
Los frascos de perfume suelen estar diseñados para resultar atractivos y muchos acaban expuestos sobre una estantería, cómoda o tocador.
El problema aparece cuando reciben luz solar directa durante varias horas. La exposición prolongada a la luz y al calor puede favorecer la degradación de algunos de los componentes de la fragancia.
Por eso, ese frasco decorativo colocado junto a una ventana puede quedar muy bien en una fotografía, pero no necesariamente es el mejor lugar para conservarlo.
Mejor en un sitio fresco y oscuro
Una opción sencilla consiste en guardar los perfumes en un armario, cajón o dormitorio donde la temperatura sea relativamente estable y no reciban sol directamente.
Tampoco hace falta buscar un lugar especialmente frío. Lo importante es evitar temperaturas elevadas y cambios bruscos.
Mantener el frasco dentro de su caja original también puede proporcionar una protección adicional frente a la luz, especialmente en aquellos perfumes que se utilizan solo de forma ocasional.
Cuidado con dejarlo en el coche
Hay otro lugar todavía peor durante el verano: el interior de un vehículo. Las temperaturas que puede alcanzar un coche estacionado al sol son muy superiores a las habituales dentro de una vivienda.
Dejar durante días una colonia o un perfume en la guantera, en una bolsa o sobre algún compartimento expuesto al calor puede afectar a su conservación.
Si se quiere llevar una fragancia encima de forma habitual, puede resultar más práctico utilizar un pequeño pulverizador y mantener el frasco principal correctamente almacenado en casa.
Mantenerlo cerrado también importa
El perfume debería permanecer bien cerrado cuando no se utiliza. Una exposición continuada al aire puede favorecer la oxidación de algunos de sus componentes.
Por eso tampoco conviene trasvasarlo repetidamente entre recipientes si no es necesario o dejar el tapón mal colocado durante largos periodos.
Los cambios en la fragancia suelen producirse de forma progresiva, hasta el punto de que puede resultar difícil darse cuenta de ellos cuando se utiliza el mismo perfume todos los días.
El baño puede ser cómodo, pero no el mejor sitio
No todos los perfumes se deterioran al mismo ritmo ni todos los baños tienen las mismas condiciones, pero existe una regla sencilla que puede ayudar a conservarlos mejor: menos luz, menos calor y una temperatura lo más estable posible.
Así que si los frascos llevan años ocupando una balda junto al espejo o encima del lavabo, puede ser buen momento para buscarles otro lugar. Ese pequeño cambio puede ayudar a que mantengan durante más tiempo el aroma con el que salieron de la perfumería.


