El error que hace que los plátanos se pongan negros mucho antes de tiempo

Un gesto muy habitual puede acelerar su deterioro sin que apenas nos demos cuenta

Los plátanos son una de las frutas más presentes en cualquier cocina, pero también una de las que más rápidamente parecen cambiar de aspecto. Pueden pasar de estar amarillos y firmes a presentar manchas oscuras en apenas unos días, especialmente durante el verano.

Una de las claves está en dónde y cómo se guardan. Aunque muchas personas los dejan junto al resto de la fruta, colocarlos pegados a determinadas piezas puede acelerar su maduración y hacer que duren menos.

No todas las frutas deberían estar juntas

Los plátanos liberan etileno, un gas natural relacionado con el proceso de maduración. Otras frutas, como manzanas, peras o aguacates, también producen etileno y pueden influir unas sobre otras cuando permanecen almacenadas muy cerca.

El resultado es sencillo: un frutero completamente lleno puede parecer práctico y vistoso, pero algunas piezas pueden madurar mucho más rápido de lo previsto. Separar los plátanos de otras frutas maduras puede ayudar a ralentizar ese proceso.

También ocurre lo contrario. Si se quiere acelerar la maduración de un aguacate todavía duro, colocarlo cerca de un plátano puede precisamente favorecerla.

El calor del verano acelera el proceso

La temperatura también tiene mucho que ver. Dejar los plátanos junto a una ventana soleada, cerca del horno o en una cocina especialmente calurosa puede hacer que evolucionen mucho más rápido.

Durante los días de más calor conviene buscar un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa. No hace falta esconderlos en un armario, pero sí evitar aquellos rincones donde la temperatura se dispara durante varias horas.

Las bolsas cerradas tampoco suelen ayudar. La falta de ventilación y la acumulación de humedad pueden empeorar su conservación.

¿Y meterlos en la nevera?

Aquí aparece una de las dudas más frecuentes. Cuando el plátano todavía está verde, el frigorífico no es el mejor lugar para dejarlo madurar. Las bajas temperaturas pueden alterar ese proceso y afectar a su textura.

La situación cambia cuando ya ha alcanzado el punto de maduración deseado. En ese momento, introducirlo en la nevera puede ralentizar su evolución interna durante algunos días, aunque la piel puede oscurecerse rápidamente.

Ese cambio de color exterior no significa necesariamente que la pulpa esté estropeada. Un plátano con la piel muy oscura puede seguir estando perfectamente aprovechable por dentro.

Separarlos también puede ayudar

Otro truco sencillo consiste en no mantener siempre todo el racimo unido. Cada plátano continúa madurando y la zona del tallo participa en la liberación de etileno.

Separar las piezas puede reducir la concentración de este gas alrededor del conjunto, especialmente cuando se combinan con una buena ventilación y una temperatura adecuada.

No supone que vayan a mantenerse intactos durante semanas, pero sí puede ayudar a ganar algo de tiempo antes de que alcancen un punto de maduración excesivo.

Los plátanos muy maduros todavía tienen uso

Que aparezcan numerosas manchas marrones tampoco obliga a tirarlos. Cuando la pulpa sigue en buen estado, los plátanos muy maduros pueden utilizarse para batidos, bizcochos, tortitas o postres.

De hecho, cuanto más maduran, más dulce suele resultar su sabor debido a los cambios que se producen en sus carbohidratos. Por eso son especialmente útiles en recetas en las que se busca aprovechar su dulzor natural.

Antes de llenar el frutero sin pensar en qué frutas se colocan juntas, por tanto, conviene recordar un detalle sencillo: la compañía que tienen los plátanos también puede determinar cuánto tardan en ponerse negros.

Mapfre

Llanos Esmeralda Garcia

Periodista natural de Albacete. Licenciada en Periodismo en la Universidad de Murcia y Diplomada en Trabajo Social por la Universidad de Murcia. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación, como La Verdad, CNC y El Pueblo de Albacete.
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