La Diputación de Albacete ha adjudicado por 726.000 euros, IVA incluido, una de las principales actuaciones previstas este año en la red provincial de carreteras: el acondicionamiento completo de los 6,5 kilómetros de la AB-707 que unen Villarrobledo con el límite de la provincia de Cuenca en dirección a El Provencio.
Las obras han sido adjudicadas a Álvaro Villaescusa S.A., que presentó una oferta de 600.000 euros antes de impuestos. La licitación había partido de un presupuesto máximo de 881.583,82 euros con IVA, por lo que la adjudicación final rebaja en 155.583,82 euros la cantidad inicialmente prevista para ejecutar el proyecto.
La intervención no consistirá únicamente en volver a asfaltar la carretera. El proyecto contempla actuar sobre el pavimento, las cunetas, el drenaje, la señalización horizontal y vertical, las barreras de seguridad y la vegetación situada junto a la vía, con el objetivo de recuperar las condiciones de seguridad de un trazado cuyo deterioro es especialmente acusado en sus últimos kilómetros.
Una carretera con grietas, roderas y socavones
La propia memoria técnica describe con bastante contundencia la situación actual de la AB-707. El paso del tiempo, el tráfico y los agentes atmosféricos han provocado “grandes desperfectos” en la capa de rodadura, con fisuras, desniveles y otros daños que los técnicos consideran un peligro para la seguridad vial.
Los problemas más graves se concentran entre los kilómetros 4 y 6,5, es decir, en la parte de la carretera más próxima al límite provincial con Cuenca. La inspección realizada para preparar el proyecto detectó fisuración, piel de cocodrilo, roderas, desniveles y socavones, hasta el punto de señalar que estas deficiencias deben solucionarse “lo antes posible”.
El documento identifica además problemas en las cunetas, donde existen acumulaciones de materiales vegetales y piedras, erosiones y diferencias de nivel. La conclusión de los técnicos es que los 6,5 kilómetros necesitan una actuación completa, no una reparación limitada a determinados baches o puntos aislados.
La señalización vertical lleva “años caducada”
Otro de los problemas afecta a las señales. La memoria señala que la señalización horizontal apenas resulta visible sobre el firme deteriorado, mientras que la situación de las señales verticales es todavía más llamativa.
Los técnicos indican literalmente que la señalización vertical “lleva años caducada” y que su reflectancia es ya inexistente. Por ello, la actuación incluye renovar las marcas sobre la calzada y sustituir las señales que sea necesario retirar o actualizar.
El proyecto contempla nuevas señales circulares y triangulares, paneles, hitos kilométricos y elementos direccionales, además de diferentes tipos de barreras metálicas de seguridad.
Una nueva capa de asfalto en los 6,5 kilómetros
La parte principal de la inversión se destinará al firme. De hecho, el presupuesto de ejecución material reserva 444.561 euros a pavimentación, el 72,61% de toda la obra.
La solución prevista consiste en extender una nueva capa de rodadura de mezcla bituminosa en caliente de cuatro centímetros de espesor sobre la carretera actual. En las zonas donde el deterioro es mayor, fundamentalmente entre los puntos kilométricos 4 y 6,5, se añadirá previamente otra capa de regularización también de cuatro centímetros.
Antes de llegar a esa fase podrán realizarse fresados y saneamientos en aquellos lugares donde el pavimento presente daños que requieran una intervención previa. El trazado de la carretera no se modificará: las obras se ejecutarán sobre la plataforma existente.
Desde la glorieta del Hospital de Villarrobledo hasta Cuenca
La AB-707 comienza prácticamente a las puertas de Villarrobledo. El proyecto sitúa su inicio junto a la glorieta de acceso al Hospital de Villarrobledo y continúa en dirección a El Provencio hasta alcanzar el límite entre las provincias de Albacete y Cuenca.
Todo el tramo sobre el que se actuará discurre dentro del término municipal de Villarrobledo y tiene una longitud exacta de 6.500 metros. La carretera presenta un trazado fundamentalmente llano, con una sucesión de curvas y una ligera pendiente en sentido hacia el límite provincial.
Las imágenes incluidas en el reportaje fotográfico del proyecto muestran diferentes zonas del trazado y permiten apreciar fisuras en el pavimento, bordes degradados y tramos donde la señalización horizontal presenta un desgaste considerable.
También se limpiarán y reconstruirán cunetas
Antes de actuar sobre el asfalto se realizarán trabajos en los márgenes. Está previsto el desbroce y poda de vegetación, la apertura y ampliación de cunetas y el acondicionamiento de paseos laterales.
Las cunetas tendrán una profundidad mínima de 50 centímetros para mejorar el drenaje longitudinal de la carretera. También se retirarán arbustos o árboles en mal estado y se limpiarán las obras de drenaje existentes para devolverles su capacidad original.
El proyecto incorpora además cunetas revestidas de hormigón, actuaciones sobre pasos salvacunetas, caños y otras estructuras destinadas a evacuar correctamente el agua y reducir el riesgo de que las lluvias vuelvan a deteriorar rápidamente el firme renovado.
La oferta ganadora fue considerada inicialmente demasiado baja
La adjudicación ha tenido además una particularidad. Ocho empresas compitieron por las obras y las cantidades ofertadas oscilaron entre los 600.000 y los 725.171,38 euros antes de IVA.
Álvaro Villaescusa presentó precisamente la propuesta más económica, con 600.000 euros sin impuestos, frente a los 728.581,67 euros que la Diputación había establecido como valor estimado del contrato. La Mesa de Contratación consideró inicialmente que esa propuesta podía encontrarse en situación de baja anormal y exigió a la empresa que justificase cómo podía ejecutar la actuación por ese precio.
La compañía argumentó, entre otros aspectos, su organización, su proximidad geográfica y la disponibilidad de plantas de áridos y recursos propios, factores que le permitirían reducir costes. El técnico de la Diputación aceptó esas explicaciones y concluyó que el precio de las diferentes unidades de obra estaba suficientemente justificado.
Ocho empresas y más de 125.000 euros entre la primera y la última oferta
La diferencia económica entre las propuestas fue considerable. Construcciones Gismero ofertó 642.980 euros sin IVA y quedó segunda; Maxinfraestructuras presentó 663.379,52 euros; Obras Públicas e Ingeniería Civil MJ, 700.125 euros; Aglomerados Los Serranos, 704.320 euros; Becsa, 714.387 euros; Vilor Infraestructuras, 724.210 euros; y Antonio Miguel Alonso e Hijos, 725.171,38 euros.
Álvaro Villaescusa obtuvo finalmente los 100 puntos, al ser el precio el único criterio de adjudicación, seguida de Construcciones Gismero con 93,32 y Maxinfraestructuras con 90,45.
Una vez aceptada la justificación de la baja y presentada correctamente la documentación exigida, la Diputación acordó adjudicar definitivamente la obra el 7 de agosto.
Cuatro meses de obras
La empresa dispondrá de cuatro meses desde el acta de comprobación del replanteo para completar la actuación y posteriormente deberá responder durante un año de los trabajos ejecutados.
La planificación divide la obra en diferentes fases: movimiento de tierras, drenaje, firmes y pavimentos, señalización y defensas y, finalmente, limpieza y remates. El proyecto calcula 35 días para los movimientos de tierras, 13 para el drenaje, 18 para pavimentación, 15 para señalización y barreras y otros cinco para los acabados, con diferentes tareas que podrán solaparse durante los cuatro meses de ejecución.
La reforma permitirá actuar así sobre uno de los accesos que conectan Villarrobledo con la provincia de Cuenca, renovando por completo 6,5 kilómetros de una carretera en la que la propia Diputación ha constatado graves daños en el asfalto y una señalización que ha agotado desde hace años su vida útil.


