El futuro pabellón polideportivo que compartirán los IES José Conde García y Escultor José Luis Sánchez de Almansa ya tiene definido hasta el último detalle. La documentación del proyecto básico y de ejecución, fechada en junio de 2026, dibuja un edificio de nueva planta con pista cubierta, gradas, vestuarios, aseos, almacén deportivo, instalaciones de climatización y producción fotovoltaica, además de la urbanización exterior de parte de la parcela.
La actuación ya figura entre los expedientes de contratación de 2026 de la Junta de Castilla-La Mancha. El presupuesto base de licitación alcanza exactamente los 3.035.930,46 euros, IVA incluido, frente a un coste de ejecución material de 2.108.431,46 euros, y el proyecto establece un plazo de construcción de 12 meses.
Una pista reglamentaria de 40 por 20 metros
El pabellón se levantará en la parcela situada junto a la calle Ramón J. Sender y tendrá como uso principal el docente, al estar concebido para las actividades deportivas de los dos institutos. El programa parte de una pista polideportiva de 40 por 20 metros, a la que se añaden márgenes y espacios perimetrales hasta conformar una zona de pista con 1.109,96 metros cuadrados útiles.
El conjunto tendrá 1.435,75 metros cuadrados útiles y 1.521,71 metros cuadrados construidos. A ellos se suman aproximadamente 119 metros cuadrados de superficies exteriores pavimentadas vinculadas directamente a los accesos.
La pista dispondrá de pavimento vinílico deportivo de PVC y se entregará preparada para varios deportes. El presupuesto incluye dos canastas reglamentarias de baloncesto suspendidas del techo y abatibles, además de dos porterías móviles de aluminio de tres por dos metros que permitirán la práctica de fútbol sala y balonmano.

Dos edificios en uno: la gran pista y un cuerpo más bajo
Arquitectónicamente, el pabellón se divide visualmente en dos volúmenes claramente diferenciados. El más alto contendrá la pista deportiva y las gradas, mientras que un segundo cuerpo de menor altura concentrará el acceso, los vestuarios, los aseos y las restantes dependencias de servicio.
La cubierta de la pista será inclinada y dará al edificio una silueta muy reconocible. Los planos del proyecto sitúan su parte superior entre aproximadamente 7,15 y 9,70 metros sobre la cota interior, mientras que el cuerpo de vestuarios conservará una escala mucho menor.
El interior de la gran nave quedará prácticamente diáfano. La estructura se apoyará en pilares metálicos sobre los que descansarán cerchas de gran luz capaces de salvar toda la anchura de la pista sin pilares intermedios, evitando obstáculos dentro del espacio deportivo.

Gradas amarillas y espacio para personas en silla de ruedas
Una de las novedades que permite conocer el presupuesto es cómo será el graderío. El proyecto contempla 14 módulos de grada escolar de polipropileno de color amarillo, con tres alturas, que se situarán en uno de los laterales de la pista. Solo estos módulos tienen una valoración superior a 11.500 euros.
Las gradas servirán además como elemento de unión visual entre el volumen alto de la pista y el cuerpo más bajo de vestuarios y servicios. El diseño reserva espacios integrados en esa misma zona para usuarios en silla de ruedas, garantizando la accesibilidad sin crear áreas segregadas.
Sobre el graderío discurrirá una pasarela metálica de mantenimiento protegida con barandilla. Permitirá llegar a la cubierta técnica y a los equipos de climatización sin interferir con la actividad deportiva, y tendrá un acceso restringido mediante una escalera vertical desde una de las esquinas de la pista.
Vestuarios, duchas, aseos públicos y cuarto para el monitor
El segundo cuerpo concentrará las dependencias que necesita el pabellón para funcionar diariamente. Habrá dos vestuarios principales de unos 18 metros cuadrados cada uno, diferenciados por sexos, acompañados de sus correspondientes aseos y espacios de duchas.
A ellos se sumarán dos vestuarios accesibles independientes de 7,25 metros cuadrados, aseos públicos masculinos y femeninos y un distribuidor de casi 38 metros cuadrados. El proyecto incorpora además un cuarto para el monitor de algo más de ocho metros cuadrados, un almacén de material deportivo de 17,57 metros y un espacio para instalaciones y limpieza.
El vestíbulo será especialmente amplio, con 94,22 metros cuadrados, y estará precedido por un cortavientos y un porche cubierto de 44,63 metros. En total habrá dos porches de entrada: el principal y otro más pequeño relacionado con la salida situada en la parte norte.
Así se verá desde la calle Jorge Manrique
Los planos oficiales muestran un edificio de aspecto contemporáneo y líneas muy sencillas. En el frente hacia la calle Jorge Manrique aparecerá el gran volumen rectangular de la pista sobre un cuerpo inferior más oscuro, con la entrada acristalada y la palabra “POLIDEPORTIVO” integrada en la fachada.
La imagen exterior combinará hormigón gris, chapa metálica, gres porcelánico y policarbonato. En la zona de vestuarios y entrada se proyecta un zócalo de porcelánico verde hasta aproximadamente un metro de altura y, por encima, una chapa ondulada minionda perforada de acero galvanizado y lacado que también protegerá las ventanas.
La gran nave deportiva tendrá otra composición. Hasta los 2,70 metros de altura se utilizarán paneles prefabricados de hormigón gris con aislamiento interior; por encima, la fachada norte será de policarbonato para aprovechar la iluminación natural, mientras que las fachadas este, oeste y sur recurrirán a paneles sándwich metálicos.
32 paneles solares en la fachada sur
La cara sur tendrá además un elemento singular: una instalación fotovoltaica integrada sobre la fachada. El proyecto prevé 32 paneles solares de 705 vatios cada uno, lo que supone una potencia conjunta aproximada de 22,56 kWp.
Los módulos se organizarán en dos grupos de 16 y se instalarán sobre soportes inclinados fijados a la fachada. Los planos arquitectónicos reflejan expresamente esta banda de paneles en la orientación sur del futuro pabellón.
La cubierta de la pista también contribuirá al comportamiento energético del edificio. Será un panel sándwich con diez centímetros de aislamiento de lana de roca, mientras que la cara inferior será microperforada para mejorar la absorción acústica dentro de la gran nave.
Climatización por bomba de calor
El proyecto apuesta por un sistema de climatización mediante bombas de calor y tecnología VRV, con distribución del aire mediante conductos. La documentación técnica fija una potencia de aproximadamente 87,5 kW para calefacción y 78,5 kW para refrigeración.
Sobre la cubierta plana del cuerpo de vestuarios se instalarán tres recuperadores y dos bombas de calor. Esa cubierta será transitable únicamente para mantenimiento y estará preparada para que los técnicos puedan acceder a los equipos desde la pasarela situada sobre las gradas.
El presupuesto reserva 174.734,58 euros para climatización, además de 125.139,03 euros para las instalaciones eléctricas y de iluminación. El sistema de seguridad incorporará también cinco cámaras de videovigilancia, grabador, disco duro y central de control.
El edificio se elevará para protegerlo del agua
La ubicación condiciona de manera importante el diseño. La parcela se encuentra en una depresión topográfica artificial, con desniveles respecto a las calles que en algunos puntos alcanzan entre 3,10 y 3,30 metros, circunstancia que ya había sido detectada en los estudios previos del terreno.
El proyecto aclara que la parcela no aparece afectada por una zona de inundación fluvial, pero sí considera necesario proteger el edificio frente a la acumulación de agua por lluvias y escorrentías. Por ello, la construcción se elevará hasta aproximarse al nivel de las calles y toda la pista descansará sobre una cámara sanitaria ventilada, separando el pavimento deportivo del terreno natural.
La propia pista quedará 34 centímetros por encima de la cota de la calle Ramón J. Sender y nueve centímetros sobre Alicia Jiménez. Además de dificultar la entrada de humedad, la cámara inferior permitirá inspeccionar instalaciones y facilitará la ventilación bajo el edificio.
Nuevos árboles y más de 580 metros cuadrados de césped
El proyecto no termina en las paredes del pabellón. La urbanización exterior contempla una franja ajardinada en el lateral de la calle Jorge Manrique y superficies pavimentadas que conectarán los accesos, además de rampas con pendientes inferiores al 3% para salvar las pequeñas diferencias de cota.
En concreto, el presupuesto contempla la plantación de ocho almeces —Celtis australis— y 580,25 metros cuadrados de césped repartidos entre los frentes de Jorge Manrique, Alicia Jiménez y Ramón J. Sender. También se instalará riego y mobiliario exterior.
El porche de la entrada principal tendrá asimismo una protección peculiar. Una chapa microperforada similar a la utilizada en la fachada y una puerta corredera permitirán cerrar el espacio cuando el pabellón no esté en funcionamiento para reducir el riesgo de vandalismo.
La estructura se lleva casi 780.000 euros
El desglose económico permite comprobar dónde se concentra la inversión. De los 2,108 millones de euros de ejecución material, la mayor partida corresponde a la estructura, con 779.278,53 euros, prácticamente el 37% de todo el coste material del proyecto.
La cimentación supone otros 201.748 euros, la climatización 174.734 euros, las cubiertas 146.737 euros y la electricidad 125.139 euros. A ello se añaden más de 122.000 euros en cerramientos exteriores, cerca de 100.000 en pavimentos y algo más de 30.000 en equipamiento y mobiliario.
Una vez incorporados los gastos generales, el beneficio industrial y el IVA, la cifra final con la que el proyecto llega a contratación asciende a 3.035.930,46 euros. El calendario técnico fija un año de trabajos para convertir la parcela situada frente a los institutos en un nuevo pabellón cubierto con pista reglamentaria, graderío, vestuarios, producción solar y todas las instalaciones necesarias para dar servicio a los alumnos de ambos centros.


