El error que hace que el frigorífico enfríe peor en verano y dispara el consumo

Un hábito muy común puede obligar al electrodoméstico a trabajar más de la cuenta durante los meses de calor

Durante los meses de verano, el frigorífico trabaja en condiciones más exigentes. La temperatura de la cocina suele ser más alta, se abre la puerta con mayor frecuencia y mantener los alimentos correctamente refrigerados requiere un esfuerzo constante. En ese contexto, hay un gesto cotidiano que puede complicar todavía más su funcionamiento: meter comida caliente directamente en la nevera.

Guardar cuanto antes las sobras parece una buena idea, especialmente cuando hace calor, pero introducir una olla, una fuente o un recipiente todavía muy caliente provoca un aumento de la temperatura en el interior. El frigorífico tiene entonces que trabajar durante más tiempo para recuperar el nivel de frío habitual.

Un pequeño gesto que afecta a todo el frigorífico

El problema no se limita al alimento recién introducido. El calor que desprende puede elevar temporalmente la temperatura alrededor de otros productos que ya se encontraban refrigerados.

Además, el vapor generado por una comida todavía caliente puede favorecer la aparición de condensación dentro del electrodoméstico. Todo ello obliga al sistema de refrigeración a realizar un esfuerzo adicional precisamente en una época del año en la que ya funciona más intensamente.

Esto no significa que los alimentos cocinados deban permanecer durante horas sobre la encimera. La clave está en dejar que pierdan el exceso de calor y refrigerarlos dentro de un plazo seguro, utilizando recipientes pequeños o poco profundos para facilitar que se enfríen más rápidamente.

Abrir constantemente la puerta tampoco ayuda

Otro hábito especialmente frecuente en verano consiste en mantener la puerta abierta mientras se decide qué beber o qué preparar para comer. Aunque sean apenas unos segundos, cada apertura permite que salga parte del aire frío y entre aire caliente de la cocina.

Si esta operación se repite muchas veces a lo largo del día, el frigorífico debe compensar continuamente esos cambios de temperatura. Organizar bien los alimentos y saber aproximadamente dónde está cada cosa permite reducir el tiempo que la puerta permanece abierta.

También conviene comprobar que ningún envase impide que la puerta cierre correctamente y que las gomas mantienen un buen sellado.

Ni vacío ni completamente abarrotado

La forma en la que se llena el frigorífico también influye. Un aparato excesivamente cargado puede dificultar la circulación del aire frío entre los alimentos, especialmente si los productos quedan pegados a las salidas de ventilación.

Por el contrario, mantenerlo prácticamente vacío tampoco siempre es la situación más eficiente, ya que los propios alimentos y bebidas refrigerados ayudan a conservar una temperatura más estable cuando se abre la puerta.

Lo importante es evitar la saturación y distribuir los productos de forma que el aire pueda circular correctamente por el interior.

La temperatura también importa

En verano puede surgir la tentación de colocar el termostato en la posición más fría posible pensando que así los alimentos estarán necesariamente mejor conservados. Sin embargo, bajar excesivamente la temperatura incrementa el trabajo del aparato y puede provocar incluso que algunos productos lleguen a congelarse en determinadas zonas.

Mantener una temperatura adecuada, revisar periódicamente el cierre de la puerta y evitar introducir grandes cantidades de comida caliente son medidas sencillas que pueden ayudar al frigorífico a funcionar de una manera más eficiente.

Un hábito especialmente importante en agosto

Con temperaturas elevadas en el exterior, cualquier fuente adicional de calor dentro del frigorífico obliga al electrodoméstico a compensarla. Por eso, dejar que una comida recién preparada pierda primero buena parte de su calor, dividirla en recipientes adecuados y refrigerarla después puede marcar una diferencia.

Es uno de esos pequeños hábitos domésticos que pasan inadvertidos, pero que durante el verano adquieren especial importancia: la nevera enfría mejor cuando no tiene que luchar continuamente contra el calor que introducimos nosotros mismos.

Mapfre

Llanos Esmeralda Garcia

Periodista natural de Albacete. Licenciada en Periodismo en la Universidad de Murcia y Diplomada en Trabajo Social por la Universidad de Murcia. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación, como La Verdad, CNC y El Pueblo de Albacete.
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