Una mujer de 88 años sufrió una fractura de cadera después de ser golpeada por una puerta automática cuando salía de una residencia de mayores dependiente de la Diputación de Albacete. El accidente obligó a trasladarla para recibir asistencia sanitaria y acabó con la afectada en quirófano, además de abrir una reclamación por los daños que terminó llegando al Consejo Consultivo de Castilla-La Mancha.
El caso tiene un detalle especialmente llamativo: la puerta que provocó la caída había sido sustituida apenas dos días antes. La instalación presentaba deficiencias y no ofrecía las garantías de seguridad necesarias, una circunstancia que terminó siendo decisiva para determinar la responsabilidad por lo ocurrido.
Una caída con graves consecuencias
La mujer se disponía a abandonar la residencia cuando atravesó la puerta automática de acceso. En ese momento, el mecanismo se cerró y la golpeó, provocando que perdiera el equilibrio y cayera al suelo.
El impacto tuvo consecuencias importantes para una mujer de 88 años. Sufrió una fractura de cadera que requirió intervención quirúrgica y un posterior periodo de recuperación, lesiones por las que acabaría solicitando una elevada compensación económica.
Tras el accidente, la residente reclamó inicialmente 90.000 euros, al considerar que debía ser indemnizada por los daños físicos y las consecuencias derivadas de aquella caída.
La puerta llevaba solo 48 horas instalada
La atención del caso terminó centrándose en el estado de la propia puerta. El mecanismo había sido sustituido solo 48 horas antes del accidente, pero la instalación no había quedado correctamente ejecutada y no garantizaba la seguridad de las personas que utilizaban el acceso.
La circunstancia cobra todavía más relevancia al tratarse de una residencia de mayores, donde una parte importante de los usuarios puede presentar problemas de movilidad, equilibrio o una mayor vulnerabilidad frente a una caída. En este caso, el fallo de la puerta terminó provocando una lesión grave que exigió una operación.
El Consejo Consultivo de Castilla-La Mancha concluyó que existía derecho a indemnización, aunque no aceptó los 90.000 euros solicitados inicialmente por la afectada. La cantidad quedó finalmente fijada en 14.479,94 euros, teniendo en cuenta las lesiones, el tiempo de recuperación y las consecuencias derivadas de la fractura.
La empresa instaladora deberá pagar
Una de las cuestiones principales era determinar quién debía asumir económicamente la indemnización. Aunque el accidente ocurrió en una residencia dependiente de la Diputación de Albacete, la sustitución de la puerta había sido realizada por una empresa contratada para ejecutar esos trabajos.
El Consejo Consultivo atribuye la responsabilidad del pago a la empresa que instaló la puerta automática, al vincular el accidente con las deficiencias existentes en los trabajos realizados. De esta forma, la contratista deberá responder por una instalación que apenas llevaba dos días en funcionamiento cuando se produjo la caída.
El caso termina así con el reconocimiento de una indemnización de casi 14.500 euros para la mujer de 88 años, que sufrió una fractura de cadera por el cierre inesperado de una puerta recién estrenada. Un accidente ocurrido apenas dos días después de la sustitución del mecanismo y que acabó poniendo el foco sobre la seguridad de una instalación destinada, precisamente, a facilitar el acceso de los residentes.


