Hellín incorporará a su callejero un nombre poco habitual y con un marcado significado educativo. El Ayuntamiento ha acordado denominar calle Reggio Emilia al tramo de vía pública situado frente al nuevo acceso del Centro Público de Educación Especial Cruz de Mayo, dando así identidad propia al vial que continúa desde la calle Dolores Abril.
La decisión fue aprobada por unanimidad por el Pleno municipal y supone también la instalación de la correspondiente placa con el nuevo nombre, la actualización del callejero de Hellín y la comunicación de la modificación al Instituto Nacional de Estadística.
Detrás de la elección hay, sin embargo, una historia que va mucho más allá de poner nombre a una calle. Aunque Reggio Emilia pueda sonar inicialmente al nombre y apellido de una persona, no se trata de una mujer ni de una figura histórica concreta. Reggio Emilia es una ciudad del norte de Italia que terminó dando nombre a una filosofía educativa nacida y desarrollada en sus escuelas infantiles municipales y que posteriormente alcanzaría reconocimiento internacional.
Una petición del propio centro
La elección tampoco es casual teniendo en cuenta dónde se encuentra la nueva calle. Durante la tramitación municipal se explicó que la denominación había sido solicitada por el propio CPEE Cruz de Mayo para el vial que sirve de acceso principal a sus nuevas instalaciones.
La propuesta pretendía vincular este espacio con los principios educativos asociados al denominado Reggio Emilia Approach, una manera de entender la enseñanza que concede especial importancia a la creatividad, la escucha del alumnado, la participación, la inclusión y el reconocimiento de las capacidades individuales de cada niño.
Precisamente por ese significado, los grupos municipales coincidieron durante el debate en destacar el valor simbólico que tenía situar el nombre de Reggio Emilia junto a un centro dedicado a la atención educativa de alumnado con necesidades especiales.
Entonces, ¿quién estuvo detrás de Reggio Emilia?
Si existe una persona especialmente vinculada a esta historia es Loris Malaguzzi, pedagogo y maestro italiano nacido en 1920 y considerado una de las figuras centrales en el nacimiento y desarrollo del modelo educativo que acabaría llevando por todo el mundo el nombre de Reggio Emilia.
Malaguzzi creció precisamente en aquella ciudad italiana y se licenció en Pedagogía en 1946. Después de la Segunda Guerra Mundial comenzó a relacionarse con experiencias educativas impulsadas por las propias comunidades locales y, durante las décadas posteriores, tuvo un papel decisivo en la creación y consolidación de la red municipal de escuelas infantiles de Reggio Emilia.
Su planteamiento partía de una idea aparentemente sencilla pero de enorme trascendencia: el niño no debía ser considerado un mero receptor pasivo de conocimientos, sino una persona con derechos, capacidades y múltiples maneras de comprender, investigar y expresar el mundo que le rodea.
De ahí procede uno de los conceptos más conocidos de esta corriente, el de “los cien lenguajes del niño”. La expresión defiende que los menores pueden aprender y comunicarse de muchas formas diferentes, no únicamente mediante las palabras, sino también a través del dibujo, el movimiento, la música, el juego, la experimentación, la construcción, la imaginación o las relaciones con otras personas.
El alumno, en el centro
El modelo que terminó desarrollándose en Reggio Emilia presta también una especial atención al entorno en el que se produce el aprendizaje. Los espacios, los materiales, la participación de las familias y el trabajo conjunto de los profesionales forman parte del proceso educativo, mientras que la observación y la documentación de aquello que hacen los niños permiten seguir sus intereses y capacidades.
El enfoque fue creciendo durante décadas hasta convertirse en una referencia fuera de Italia. La propia organización encargada actualmente de preservar y difundir esta experiencia señala que el proyecto educativo de Reggio Emilia ha establecido relaciones con profesionales e instituciones de más de 145 países y territorios.
Loris Malaguzzi continuó estrechamente vinculado a este movimiento hasta su fallecimiento en 1994. Su legado quedó asociado definitivamente al nombre de la ciudad y a una filosofía educativa que ha influido especialmente en la enseñanza infantil.
Una calle junto al Cruz de Mayo
Esa es precisamente la carga simbólica que tendrá ahora el nombre escogido en Hellín. La nueva calle Reggio Emilia se encuentra frente al acceso del Centro Público de Educación Especial Cruz de Mayo y a continuación de la calle Dolores Abril.
El acuerdo municipal contempla instalar la correspondiente placa identificativa y actualizar oficialmente el callejero de la ciudad, de manera que el nombre pase a formar parte de la nomenclatura urbana de Hellín.
Más que homenajear a una persona concreta, por tanto, la nueva calle reconoce una determinada forma de entender la educación: aquella que nació en una ciudad italiana tras la Segunda Guerra Mundial y que terminó convirtiendo a los niños, sus capacidades y sus distintas formas de expresión en los verdaderos protagonistas del aprendizaje.


