Ha ocupado algunos de los despachos más importantes de España. Fue durante más de dos décadas presidente de Castilla-La Mancha, ministro de Defensa y presidente del Congreso de los Diputados. Sin embargo, existe un lugar muy alejado de Madrid y de los grandes centros de poder al que José Bono ha regresado una y otra vez durante toda su vida.
Para encontrarlo hay que viajar hasta el sur de la provincia de Albacete, adentrarse en la Sierra de Alcaraz y llegar a un pequeño municipio rodeado de montañas, manantiales y dos ríos.
Se trata de Salobre, el pueblo natal de José Bono y el lugar en el que conserva su casa familiar.
Castilla-La Mancha cifra actualmente la población del municipio en apenas 442 habitantes, lo que convierte en todavía más llamativo que uno de los políticos españoles más conocidos de las últimas décadas haya mantenido allí uno de los principales puntos de referencia de su vida.
El refugio de José Bono está en Albacete
La relación de Bono con Salobre no se limita a haber nacido allí.
El País describía hace años cómo el entonces presidente del Congreso encontraba en esta pequeña localidad albaceteña su particular refugio y señalaba que acudía al municipio durante el verano y siempre que tenía ocasión. La vinculación continúa siendo profundamente familiar.
RTVE dedicó incluso parte de uno de sus programas de Lazos de sangre a mostrar a José Bono en Salobre. La televisión pública explicaba que allí sigue siendo uno más y que algunos de los vecinos de mayor edad todavía le llaman «Pepito», como cuando era niño.
Y la intención expresada por el exministro resulta todavía más significativa: RTVE señala que Bono quiere quedarse a vivir en el lugar que le vio nacer.
Una sorprendente casa familiar con un río debajo
Pero existe otro elemento que puede sorprender a quienes únicamente conozcan la fachada de la vivienda familiar de José Bono.
La casa se encuentra integrada en pleno casco urbano de Salobre y desde el exterior presenta un aspecto relativamente discreto. Sin embargo, detrás de sus paredes se abre una propiedad mucho mayor de lo que puede parecer a primera vista.
Uno de sus elementos más singulares es que el río Salobre pasa justo por debajo de la casa, hasta el punto de que desde el patio puede escucharse y contemplarse el agua.
El patio alberga además cuatro fuentes dedicadas a sus cuatro hijos, cada una identificada con su correspondiente nombre.
Una particularidad que convierte la vivienda en un pequeño oasis escondido entre las casas del pueblo.
Una casa convertida en memoria familiar
El interior también guarda buena parte de la historia personal de José Bono.
En la vivienda conserva objetos familiares procedentes de varias generaciones. Entre ellos aparecen una antigua artesa utilizada por su abuela para elaborar pan, la báscula y el libro de contabilidad de la tienda familiar, la cartera de su padre o un joyero de su madre con las alianzas matrimoniales.
La colección incluye incluso elementos relacionados con su extensa trayectoria política.
Uno de los más llamativos es el escaño en el que se encontraba durante el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981, que también conserva en la vivienda de Salobre.
Más que una segunda residencia, la casa funciona de este modo como una suerte de museo de la historia familiar.
El pueblo donde José Bono vuelve a ser «Pepito»
En Salobre, sin embargo, los cargos parecen quedar en segundo plano.
José Bono nació en este municipio en 1950 y su familia estuvo profundamente vinculada a la vida local. Su padre llegó a ser alcalde de la localidad durante años y una placa situada en la fachada de la vivienda recuerda esa etapa.
Décadas después, RTVE reflejaba una imagen muy diferente a la asociada habitualmente al antiguo ministro: la del vecino que vuelve al pueblo en el que creció y donde quienes le conocieron desde pequeño continúan tratándolo con familiaridad.
Un pueblo atravesado por un río en plena Sierra de Alcaraz
El entorno ayuda a entender por qué Salobre puede convertirse fácilmente en un lugar para desconectar.
Turismo de Castilla-La Mancha lo define como «un remanso de paz entre montañas, ríos y manantiales». El municipio se encuentra en un fértil valle rodeado de montes y atravesado por los ríos Salobre y Ojuelo.
Su término municipal pertenece a la Sierra de Alcaraz y cuenta con parajes naturales, antiguos molinos de agua y miradores como los de las Colmenicas, la Piedra del Águila o la Estrella. A ello se suma la pedanía de Reolid, conocida por sus aguas termales.
Un escenario bastante diferente al Congreso de los Diputados, al Ministerio de Defensa o a los despachos de la Junta de Comunidades.
Y precisamente ahí reside buena parte de la historia.
Después de décadas situado en primera línea política, José Bono continúa teniendo su particular lugar de regreso en un pueblo albaceteño de solo 442 habitantes.
Un Salobre en el que el expresidente vuelve a ser, simplemente, «Pepito».

