Este 28 de abril se cumplió un año de uno de los episodios más impactantes vividos en la historia reciente del sistema eléctrico europeo. El gran apagón que afectó a la península ibérica en 2025 dejó sin suministro eléctrico a más de 50 millones de personas en España, Portugal y Andorra, en una jornada marcada por la incertidumbre, la desconexión y la sorpresa colectiva.
Según el informe final de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad, el origen del incidente fue un aumento rápido e incontrolado de la tensión del sistema eléctrico, que desencadenó una pérdida de control y una desconexión en cascada de la generación. El resultado fue una situación de inestabilidad generalizada sin precedentes en más de dos décadas.
A pesar de la magnitud del fallo, la recuperación comenzó esa misma tarde y, durante la madrugada del 29 de abril, el suministro ya había sido restablecido.
Una intervención de extrema complejidad
Mientras millones de ciudadanos trataban de entender qué estaba ocurriendo, en el Hospital General Universitario de Albacete se vivía una realidad completamente distinta. Allí, un equipo médico permanecía ajeno al colapso exterior, centrado en una intervención de extrema complejidad.
Ángel Losa Palacios, radiólogo y médico internista del centro hospitalario, recordó este martes cómo vivió aquella jornada que, asegura, «jamás olvidará». El apagón le sorprendió en plena intervención quirúrgica junto al equipo de cirugía vascular: la implantación de una prótesis de aorta, un procedimiento que requiere máxima precisión, concentración y coordinación.
Siete horas de operación
Durante siete horas, el equipo trabajó sin interrupciones, completamente ajeno a la situación que se desarrollaba fuera del quirófano. No fue hasta alrededor de las 16:00 horas, tras finalizar la operación, cuando descubrieron la magnitud de lo ocurrido.
«La sorpresa fue enorme al salir. Compañeros y familiares nos preguntaban si no sabíamos nada, pero la realidad es que nos protegieron de cualquier tensión añadida para que todo transcurriera con serenidad y seguridad», relata el facultativo.
Losa Palacios ha querido destacar, un año después, el papel fundamental de todos los profesionales que hicieron posible que la actividad hospitalaria continuara con normalidad pese al contexto excepcional. «Un hospital no solo lo forman sanitarios. Es una gran red de profesionales, muchas veces invisibles, pero absolutamente imprescindibles», subraya.
Directivos, personal de mantenimiento, técnicos, celadores y administrativos trabajaron de forma coordinada para garantizar que nada fallara en un momento crítico. Gracias a ello, intervenciones vitales como la que se estaba llevando a cabo pudieron desarrollarse sin contratiempos.
El testimonio de este médico albaceteño pone rostro a una de las muchas historias que dejó aquel apagón histórico. La de quienes, sin ser conscientes del caos exterior, continuaron salvando vidas con la misma profesionalidad de siempre.


