Dos horas de retraso en el AVE Alicante-Madrid con parada en Albacete: trabajadores al límite y «un sinvivir diario»

Viajeros habituales denuncian estrés, incertidumbre y miedo a perder el trabajo por las continuas demoras en los trenes

Los continuos problemas en la red ferroviaria se han convertido en un auténtico quebradero de cabeza para cientos de viajeros que cada mañana utilizan el tren para desplazarse a sus puestos de trabajo. El último episodio se ha vivido este miércoles en la línea de Alta Velocidad Alicante-Madrid, donde un AVE que ha partido de la capital alicantina a las 5:50 horas ha acumulado un retraso de cerca de dos horas debido a una incidencia en la infraestructura ferroviaria.

El tren, que debía estar en Albacete a las 6:46 horas, no ha llegado hasta las 7:20. Tras una breve parada, ha reanudado la marcha a las 7:30, arrastrando ya más de media hora de demora. Sin embargo, el mayor impacto se ha producido en Cuenca, donde estaba prevista su llegada a las 7:20 horas y no lo ha hecho hasta pasadas las 9:00. Finalmente, el convoy ha alcanzado la estación de Madrid-Chamartín a las 10:30 horas, cuando su hora habitual de llegada es las 8:23.

Pasajeros esperando el AVE en la estación de Albacete

Incidencia técnica en la vía

Según han explicado responsables del servicio a varios pasajeros, el retraso se ha debido a una incidencia técnica en la vía. En concreto, «se ha roto el cambio de las vías», lo que ha obligado a modificar el itinerario habitual y a circular por una vía alternativa, ralentizando considerablemente el trayecto.

Pasajeros del AVE Alicante-Madrid

Dos horas de retraso

Un vecino de Albacete y usuario habitual de este tren ha relatado a El Digital de Albacete que el convoy se ha detenido «en mitad de la nada» alrededor de las 7:40 horas, permaneciendo parado más de 40 minutos. Posteriormente, por megafonía, se ha informado a los pasajeros de que el tren debía retroceder para cambiar de vía. «Hoy he llegado a la oficina a las 11:00 cuando tenía que entrar a las 9:00», lamenta.

Tren parado entre Albacete y Cuenca

Este trabajador decidió fijar su residencia en Albacete gracias a un modelo mixto de teletrabajo y presencialidad. Durante un tiempo, la puntualidad del servicio ferroviario hizo viable esta opción. Sin embargo, la situación actual le está obligando a replantearse su vida. 

«Es todos los días un estrés y una incertidumbre, porque nunca sabes si el tren va a salir puntual ni cuándo vas a llegar. Te juegas el puesto de trabajo y no puedes planificar tu vida», asegura. «Es un sinvivir», añade, reconociendo una sensación de «gran impotencia» ante unos retrasos que, según explica, se repiten prácticamente a diario desde el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba).

«Un despropósito detrás de otro»

Y no es un caso aislado. Son muchas las personas que utilizan este tren cada mañana para desplazarse a Madrid y que ven peligrar su estabilidad laboral por llegar tarde de manera recurrente. Otro pasajero afectado señalaba que, en su caso, la flexibilidad horaria de su empresa le ha evitado una sanción. «Si no fuese así, me penalizarían. Es un despropósito detrás de otro», afirma.

Llegada a Madrid a las 10:30 horas

El problema no se limita a la provincia de Albacete. Este mismo miércoles, los usuarios del tren de media distancia de Ciudad Real, que circula por la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, han vuelto a vivir una mañana de caos. Los convoyes con destino Andalucía han sufrido retrasos superiores a una hora, provocando que en la estación coincidieran los viajeros de los tres primeros trenes de la mañana que no pudieron salir a su hora, generando una gran congestión.

Además, Adif ha informado de que el tren convencional que une Alcázar de San Juan con Madrid también está registrando retrasos debido a un robo de cable de cobre entre Marañón y la entrada al municipio alcazareño, sumando un nuevo incidente a una red ya saturada por las incidencias.

Estrés, incertidumbre y mucho desgaste

Esta situación está afectando de lleno a un modelo de vida cada vez más extendido. El de quienes optan por residir en sus ciudades y utilizar el tren para trabajar en Madrid. Si la red ferroviaria funcionara con normalidad y puntualidad, esta sería una alternativa sostenible y perfectamente viable, permitiendo a muchas personas vivir tranquilamente en su lugar de origen y desplazarse a diario sin sobresaltos. Sin embargo, los continuos retrasos han convertido esta opción en una fuente constante de estrés, incertidumbre y desgaste personal.

Para muchos usuarios, el tren ha dejado de ser una solución para convertirse en un problema diario. Un problema que, lejos de resolverse, parece estar cronificándose.

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María López

Nacida en Albacete (1996). Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
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