La declaración del acusado ha centrado la sexta de las sesiones del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Albacete por la muerte de su mujer en la localidad cordobesa de Montemayor en mayo de 2022. El acusado, de nacionalidad rumana, que se enfrenta a una pena de 25 años de prisión por un presunto delito de asesinato, reconoce haber cogido la navaja, ofreciendo ante el jurado un relato marcado por el consumo de alcohol, la aparición de un vídeo y una discusión que —según su versión— desembocó en una agresión “en segundos” de la que asegura arrepentirse “toda la vida”.

El acusado ha descrito una relación de unos 13 años con la fallecida y dos hijos en común que viven en Rumanía. Ha dicho que entre ellos existía confianza y que no había control en la pareja. En su declaración también ha contextualizado la presencia de un menor de su entorno familiar que, según explicó, fue traído a España para alejarlo de problemas en Rumanía y al que él consideraba “como un hijo”, que en realidad era su primo, no como se ha destacado en sesiones anteriores mencionándolo como su sobrino.
Un sábado de feria
El acusado ha situado el inicio de la tensión el sábado 21 de mayo de 2022, cuando —según su relato— estaba previsto ir a la feria de Córdoba. Ha contado que tras volver del trabajo pararon en una gasolinera, que consumió cerveza durante la tarde y que, ya en casa, se produjo una discusión porque su esposa le reprochó que la estaban grabando. A partir de ahí, afirma que la mujer decidió no ir a la feria.
El acusado ha explicado que se marchó igualmente y que, ya allí, un conocido le mostró un vídeo en el que presuntamente se veía a la mujer en una situación comprometida con su primo. Ha dicho que al principio no lo creyó y que discutió por la grabación, pero que la duda se le quedó “en la cabeza”.
El regreso, el supermercado y la confusión
En su versión, tras salir de la feria volvió a Montemayor y acabó yendo con la víctima y su primo a un supermercado. Ha reconocido que ese detalle no lo contó inicialmente a la policía porque no estaba “al cien por cien”. En sala, se le mostró un vídeo de seguridad en el que se identificó junto a ambos en el establecimiento.
Después, ha relatado que volvió al pueblo, que no regresó a la feria sino que se fue a un bar, donde bebió whisky y se quedó pensando durante un rato antes de volver a casa.

El acusado ha afirmado que entró en su habitación con la intención de dormir y que al abrir la puerta se encontró a la víctima y a su primo desnudos en la cama. Ha descrito un forcejeo por lo que la agarró a ella de los pelos y la golpeó, recibiendo él un golpe que no sabía quien le propinó que le hizo caer y que, tras ese momento, abandonaron la habitación y ya no estaban en la vivienda.
“Solo quería asustarla”
El acusado ha contado que salió a buscarlos para pedir explicaciones. Ha explicado que finalmente localizó a la mujer en un camino y que la discusión continuó allí. En ese contexto, ha declarado que «cogí la navaja —la que usaba para almorzar— para asustarla” y que, tras un golpe y una supuesta confesión, “me dijo que se había acostado con él y que la primera vez fue en Barrax. Me sentí como un trapo. Cogí la navaja y empecé a darle”, “sin ser consciente”, deteniéndose al notar la sangre en sus manos.
Según su testimonio, intentó meterla en el coche para trasladarla, pero terminó desviándose hacia la vivienda para pedir ayuda y que llamaran a una ambulancia, alegando pánico y bloqueo. Ha señalado que al volver a ver a su primo se reactivó su ira y que llegó a ir tras él con la navaja, sin precisar con claridad lo ocurrido, y coger la navaja y romperla, antes de huir del lugar.
Huida y entrega
Tras marcharse, ha relatado que condujo sin rumbo, se quedó dormido en una estación de servicio y, al despertarse y ver sangre en el vehículo, lo limpió con un lavado a presión. Después, ha contado que habló con su hermano y que terminó yendo a casa de un amigo en San Clemente, donde finalmente la Guardia Civil lo localizó y se entregó.
Durante el interrogatorio se le han señalado discrepancias con su primera declaración ante la policía, especialmente sobre la cronología (como el momento en que situó la visita al supermercado).

El acusado ha cerrado su intervención pidiendo perdón a la familia de la mujer y a la suya: “La verdad es que yo pido perdón a su familia, a mi familia también. Me arrepiento todo el día, yo todavía no se como decirle, hasta mis hijos hablo con ellos, pero si me pregunta alguna vez no se como lo voy a decir”, concluyendo “lo siento muchísimo, lo que he hecho, yo lo he hecho sin darme cuenta, sin saberlo. Esa mujer es todo. Toda mi vida he estado con ella”.
Acabada la sexta sesión, este martes se continuará con las conclusiones y los informes finales de las partes.


