El Albacete Balompié reclamó un penalti por una mano de Stanko Jurić en el minuto 38/39 que ni el árbitro Rafael Sánchez López ni la sala VOR (Iván Caparrós Hernández, con Rubén Ávalos como AVAR) consideraron punible. Alberto González, pese al triunfo (0-1), cargó en sala de prensa contra el criterio del videoarbitraje.
La victoria del Albacete Balompié en el José Zorrilla no apagó el enfado del vestuario visitante con el estamento arbitral. La acción que encendió la polémica llegó al filo del descanso: una internada de Valverde acabó con un disparo en el área que impactó en la mano derecha de Stanko Jurić, con el brazo separado del cuerpo, en una jugada que, increíblemente, el colegiado Rafael Sánchez López dejó seguir y que tampoco activó una revisión en el monitor desde el VAR.
“De locos… el VAR nos está matando poco a poco”
Tras el partido, Alberto González compareció visiblemente contrariado en sala de prensa. El técnico del Alba, a pesar de llevarse los tres puntos, apuntó directamente a una sensación que se ha instalado esta temporada en el entorno del club: que el videoarbitraje está interviniendo con un listón irregular cuando las acciones favorecen o perjudican a su equipo.
“De locos, una vez más… el VAR nos está matando poco a poco. Hoy no nos ha podido matar. Nos está matando porque nuestras jugadas no se analizan por el árbitro en el monitor. (…) No se entiende que ni siquiera vayan a analizarlo”, dijo el entrenador en sala de prensa.
La designación arbitral del choque situaba a Iván Caparrós Hernández como responsable de VAR y a Rubén Ávalos como AVAR, según la relación oficial de la RFEF para la jornada. Y la protesta albacetista se hizo extensiva precisamente a esa falta de “llamada” al monitor en una jugada considerada “clara” por el equipo visitante.
Un malestar que viene de lejos
El enfado del Albacete con el VAR no nace en Valladolid. Esta misma temporada 2025-26, Alberto González ya había verbalizado críticas públicas tras una acción revisada y anulada en un partido ante el Deportivo, cuestionando por qué el VAR entra en unas jugadas y en otras no.
En paralelo, en la memoria de la afición se acumulan precedentes vinculados a los nombres de Caparrós Hernández y Ávalos Barrera, pues ambos han estado asociados a episodios arbitrales que generaron polémica en partidos del Alba.
En el caso de Caparrós Hernández, el albacetismo recuerda actuaciones como en un Sporting–Albacete en El Molinón, donde su intervención fue protagonista en un final de partido especialmente tenso y discutido. También se citan encuentros como el Albacete–Alcorcón de enero de 2024, en el que medios locales manchegos denunciaron un posible error grave de apreciación en una acción susceptible de roja directa.
Respecto a Ávalos Barrera, una de las actuaciones más señaladas por el albacetismo corresponde al Levante–Albacete de la etapa de Rubén Albés, con decisiones disciplinarias que levantaron un fuerte debate.
Valladolid, último capítulo de una discusión abierta
Zorrilla añadió un nuevo episodio: una mano dentro del área reclamada como penalti, sin revisión a pie de campo, en un partido en el que el arbitraje también estuvo bajo lupa por otras acciones y consultas al monitor.
El Albacete se llevó el resultado, pero no la paz. La lectura del cuerpo técnico es clara: mientras el protocolo promete corregir “errores claros y manifiestos”, el club siente que en demasiadas ocasiones la herramienta ni siquiera se activa cuando la acción cae de su lado. Y esa grieta, semana a semana, va agrandando la distancia —emocional y deportiva— entre el Alba y el VAR.


