Guardia Civil reconstruye en Albacete la noche del crimen: una mujer desangrándose, un acusado huido y la hoja de un cuchillo en un viñedo

Tercera sesión del juicio con tribunal de jurado en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete

Las declaraciones de varios agentes de la Guardia Civil han permitido este miércoles en la Sección Segunda de la Audiencia provincial de Albacete reconstruir paso a paso la actuación policial tras el presunto asesinato ocurrido en Montemayor (Córdoba) en mayo de 2022: una mujer herida de extrema gravedad asistida por sanitarios, la huida del sospechoso en coche y el posterior hallazgo de la hoja de un cuchillo doméstico cerca de la vivienda. La investigación, documentación localizada en la casa, llamadas al 112, cámaras, lectores de matrículas y rastreo telefónico, sitúa además el escenario de la agresión en un olivar y sigue la huida del sospechoso hasta San Clemente, donde fue localizado.

Uno de los primeros agentes en intervenir en esta tercera sesión del juicio ha explicado que se encontraba de servicio cuando recibieron el aviso de la central: una agresión entre dos personas de nacionalidad rumana con posible uso de arma blanca. Al llegar al lugar se encontraron ya con la Policía Local y una ambulancia asistiendo a una mujer que yacía en el suelo “desangrándose”.

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Una mujer se acercó entonces a los agentes y les indicó que la herida era la pareja de su cuñado, quien momentos antes la había dejado allí tirada y había huido en un vehículo. También les condujo hasta una habitación donde, según dijo, podían encontrar documentación. Allí localizaron fotocopias de los documentos de la víctima y de un menor de edad, al que identificó como primo del acusado. Esa estancia era la que compartía la víctima con su pareja.

Los agentes trasladaron la información a la Policía Judicial y se centraron desde ese momento en la localización del presunto autor. Han señalado que intentaron hablar con otras personas presentes en la vivienda, pero que no colaboraron, hablando entre ellos en rumano y afirmando que no entendían. Otro guardia civil, perteneciente al Puesto de La Victoria, ha confirmado esta versión. Ha relatado que al llegar ya estaban los servicios sanitarios y la Policía Local y que una mujer les manifestó que su cuñado había dejado a la víctima en el suelo. En el bolso de la mujer encontraron la documentación que permitió identificarla, así como la de otro menor que no se encontraba allí.

Localizaron “la hoja de un cuchillo doméstico con el mango roto y manchas de sangre seca”

Un tercer agente ha explicado que acudieron tras recibir una llamada de auxilio de la Policía Local y que al llegar observaron a la víctima “con mucha sangre” mientras era atendida por la ambulancia. Había varias personas rumanas y algún menor de edad en la zona. Entraron en la habitación, donde hallaron documentación de la mujer y observaron ropa desordenada, aunque no inspeccionaron el resto de la vivienda en profundidad.

Ha indicado que en un primer momento una persona señaló al cuñado como autor, pero después ya no quiso facilitar más información. Tras una primera batida por la zona, que resultó negativa, al día siguiente localizaron en el campo, a pocos metros de la casa, la hoja de un cuchillo doméstico con el mango roto y manchas de sangre seca. La vivienda se encontraba en una parcela agrícola, rodeada de viñedos, fuera del casco urbano.

Otro agente ha explicado su intervención posterior en el Hospital de Montilla, donde fue activado para recoger las prendas y pertenencias de la víctima. Ha detallado que la ropa estaba rajada por la intervención sanitaria y manchada de sangre. Su labor consistió en fotografiar, individualizar las prendas, asegurar la cadena de custodia y remitirlas al laboratorio de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Córdoba.

Entre la ropa recogida se encontraban una camiseta amarilla, un sujetador, bragas y una compresa, todas con manchas de sangre. Especial relevancia tuvieron los pantalones, en los que se observaron varias rajas: cinco en el muslo izquierdo y dos en el derecho, que podrían coincidir con puñaladas. No obstante, el agente precisó que no se puede determinar el número exacto de heridas únicamente por la ropa, ya que los sanitarios también realizaron cortes para retirarla.

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Tras su actuación en el hospital, este mismo agente se desplazó a la vivienda para realizar la inspección ocular del exterior. Allí localizó una mancha de sangre que identificó como el punto donde fue abandonada la víctima, situada aproximadamente a seis metros de la casa. A pocos metros de ese lugar, en el viñedo, otro compañero halló la hoja del cuchillo, quedando ambos puntos documentados en el reportaje fotográfico.

En relación con el sobrino del acusado, el agente explicó que durante una batida diurna apareció caminando con dificultad por una carretera cercana. Presentaba tres heridas en el muslo izquierdo y llevaba un vendaje improvisado con una prenda y una cuerda. Fue trasladado primero al centro de salud de Fernán Núñez y después a un hospital. La hoja del cuchillo encontrada, de unos 7 centímetros de longitud y unos 2 de anchura en su parte más ancha, podría ser compatible con el tamaño de las heridas del menor, aunque el agente aclaró que no puede afirmar quién se las produjo y que esa cuestión forma parte de otra causa judicial distinta.

Por último, el guardia civil que accedió a la habitación donde dormían la víctima y el acusado ha señalado que no observó signos claros de pelea: no había muebles volcados ni objetos esparcidos por el suelo. Era una estancia utilizada por varios moradores, algo desordenada, pero sin indicios evidentes de una lucha violenta.

La Guardia Civil reconstruye la huida del acusado tras la agresión

Dos agentes de la Guardia Civil, secretario e instructor, han explicado las principales diligencias que realizaron en las horas posteriores a la agresión, desde la recogida de testimonios hasta la localización del acusado mediante su teléfono móvil, así como revisar comunicaciones y desplazamientos mediante geolocalización.

Según han expuesto, la línea temporal se fue cerrando con elementos objetivos: los lectores de matrículas situaron el vehículo del acusado en dirección a la feria en torno a las 19:00 horas, y la videovigilancia lo captó más tarde junto a la víctima y un menor en un supermercado alrededor de las 21:10. En sala se abordó incluso un desfase horario detectado en una cámara, que los investigadores dijeron haber corregido apoyándose en el tráfico de llamadas y otros registros. En ese supermercado, detallaron, la cámara permitió observar actitudes “serias” y distantes, y el ticket acreditó una compra con productos básicos y una litrona, dato que los agentes conectaron con el consumo posterior que describieron algunos testigos.

En el juicio se discutió el contenido y alcance de dos grabaciones. Por un lado, los agentes indicaron que el vídeo grabado en una fuente reflejaría una escena de conversación o “juego” sin actos sexuales, según lo visto y lo narrado. Por otro, se abordó un segundo material que, según los investigadores, habría sido mostrado en la feria y en el que aparecerían besos entre el sobrino del acusado y la víctima, extremo que se señaló como posible foco de tensión, aunque con versiones contradictorias sobre quién lo vio, cuándo y cómo circuló.

Otro punto clave fue la localización del escenario donde, según la investigación, se habría cometido la agresión, distinto del lugar donde la víctima fue abandonada. Los agentes describieron una zona próxima a una carretera comarcal y un cortijo, con entrada hacia un olivar, donde se hallaron dos chanclas, un charco de sangre y un reguero hacia el punto donde se habría situado el coche. Ese hallazgo, dijeron, quedó documentado en reportaje fotográfico y el análisis confirmó que la sangre correspondía a la víctima.

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Localización hasta San Clemente

La investigación sobre la huida del acusado se apoyó en el rastreo de su teléfono y del vehículo. Los agentes expusieron que, tras la intervención urgente con operadoras, el móvil se ubicó por BTS hasta la zona de San Clemente, donde se activó un dispositivo con apoyo de patrullas y finalmente se le localizó. En esa trayectoria incorporaron imágenes de una parada en un área de servicio —mencionada en sala— donde el acusado habría lavado el vehículo, con atención a la zona trasera y a las alfombrillas mojadas, interpretándolo como una conducta compatible con ocultación.

En el análisis forense digital del teléfono del acusado, los investigadores mencionaron búsquedas y consumos web que incluyeron contenidos de carácter sexual (con referencia a incesto) y consultas posteriores sobre casos de homicidios y consecuencias penales, elementos que situaron dentro del conjunto de indicios tecnológicos de la causa.

Otros agentes 

Por su parte, el jefe de la Unidad Orgánica de Policía Judicial explicó ante el tribunal que, tras llegar a Montemayor, organizó a su equipo para tomar declaraciones y solicitó al juzgado una prueba preconstituida ante el riesgo de que los testigos, al ser extranjeros, abandonaran España. También pidió la intervención telefónica y el geoposicionamiento de dos móviles que presuntamente utilizaba el acusado, que en ese momento estaba en paradero desconocido.

El mando señaló que percibió una fuerte reticencia a colaborar y una sensación general de temor, aunque nadie manifestó directamente miedo a represalias. Gracias al rastreo telefónico, los agentes detectaron que la huida se dirigía primero hacia Madrid y después hacia San Clemente (Cuenca), donde finalmente fue localizado y detenido el acusado en el exterior de una vivienda. El vehículo se encontraba dentro de la parcela y más tarde fue examinado por una unidad especializada.

Otro agente confirmó que cuando llegó a San Clemente el sospechoso ya estaba detenido y que se realizaron las diligencias habituales, incluida la localización del coche, un SEAT, en el mismo lugar.

Por su parte, un miembro del laboratorio de criminalística relató que su función fue documentar fotográficamente el cuerpo de la víctima en presencia de los forenses, que fueron quienes determinaron y analizaron las heridas y tomaron las muestras biológicas. Destacó que la mayoría de las lesiones se encontraban en las piernas, con una también en la zona inguinal. Este mismo agente realizó después el reportaje fotográfico del olivar donde, según la investigación, ocurrieron los hechos. Allí se localizaron restos de sangre y las chanclas de la víctima. Explicó que el punto de la agresión estaba a unos nueve o diez metros de la carretera y que era visible desde ella, aunque no las manchas de sangre en sí.

Finalmente, otros guardias civiles indicaron que, al día siguiente de los hechos, colaboraron en la identificación de todas las personas que convivían en la vivienda con la víctima y el acusado, completando así las primeras diligencias de la investigación.

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“Él se portaba bien con ella”

También se ha escuchado este miércoles a varios testigos del entorno familiar y laboral de la pareja, cuyas declaraciones han coincidido en señalar que, hasta el momento de los hechos, no percibieron indicios de una relación conflictiva. La prima política de la víctima, ha relatado que siempre que hablaban con ella les decía que todo estaba bien. “Siempre contestaba al teléfono y nunca nos comentó problemas”, ha afirmado. En la misma línea ha declarado el primo de la víctima, quien ha señalado que la relación parecía normal y que nunca tuvieron constancia de discusiones graves. “Estaba la cosa bien, nunca nos han dicho nada. Él se portaba bien con ella”, ha afirmado. Intentaron contactar con el acusado, pero no fue posible: “Tenía el móvil apagado”.

Declararon dos testigos propuestos por la defensa, ambos vinculados al ámbito laboral del acusado y de la víctima. El responsable del departamento de recursos humanos de una empresa agrícola explicó que ambos trabajaban como temporeros en labores agrarias. Indicó que se les daba de alta de forma individual y que los pagos se realizaban mediante cheque o transferencia bancaria, con nómina, en este caso a dos cuentas distintas según la documentación aportada. Por su parte, el encargado de la explotación agrícola detalló que los trabajadores se agrupaban en función de las tareas asignadas, “llegaban, trabajaban, se iban, como los demás”, ha explicado, señalando que no observó nada fuera de lo normal en su comportamiento.

Con estas declaraciones, el jurado ha podido conocer de primera mano cómo fue la intervención policial, desde el hallazgo de la víctima herida de gravedad, la identificación inicial de los implicados, la búsqueda del arma blanca y la recogida de pruebas materiales que ahora forman parte central del juicio por presunto delito de asesinato.

Este jueves, 22 de enero, continuará el procedimiento con la cuarta de las sesiones en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete. Cabe recordar que el acusado se enfrenta a una pena de 25 años de prisión por un presunto delito de asesinato. 

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Llanos Esmeralda Garcia

Periodista natural de Albacete. Licenciada en Periodismo en la Universidad de Murcia y Diplomada en Trabajo Social por la Universidad de Murcia. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación, como La Verdad, CNC y El Pueblo de Albacete.
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