Este martes, 20 de enero, la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Albacete ha acogido la segunda sesión del juicio con tribunal del jurado en el que se acusa a un hombre de acabar con la vida de su mujer en 2022 en el municipio cordobés de Montemayor.
Un caso para el que Fiscalía señala que hubo «alevosía y ensañamiento» en los hechos, con las agravantes de parentesco y discriminación por género, al haber matado presuntamente a una mujer «sobre la que se sentía dueño” y para el que pide una pena de prisión de 25 años por un presunto delito de asesinato; por su parte, la defensa, no cree que hubiera alevosía y pedirá que se tengan en cuenta atenuantes como la confesión de los hechos, estado de embriaguez del acusado y arrebato.

En esta segunda jornada se ha dado inicio de la prueba testifical en la que tenían que declarar un total de 14 testigos, todos personas particulares -8 no han comparecido en la sala pidiendo la presidenta magistrada del Tribunal se les intente localizar para que puedan testificar en la sesión del próximo viernes- entre ellos la hermana de la víctima y la cuñada del acusado que han puesto de manifiesto que el matrimonio, de nacionalidad rumana, había llegado a España para trabajar como temporeros y se encontraban en Montemayor (Córdoba) en mayo de 2022 cuando la mujer, que tenía entonces 26 años, fue asesinada.
Y es que aunque los hechos no se produjeron en Albacete, señala la Fiscal, tuvieron lugar en la provincia de Córdoba, sí que “se encontró un contrato de arrendamiento en el que resultó que tanto la víctima como el acusado residían en la localidad de Barrax”, como así se ha demostrado por el testimonio de un vecino de la localidad albaceteña y de la cuñada del acusado.
“Eran vecinos” de Barrax
Así el primero de ellos ha relatado en esta sesión que el matrimonio estuvo en Barrax 20-30 días, “eran vecinos en aquel tiempo, no tenían trabajo y les facilité comida, butano…vivían cerca de mi casa”, incluso ha asegurado que en la misma vivía “otro hombre de 30, otro de 14, otra chica, y una señora mayor, además de ellos dos. Se llamaban primos entre ellos”, incidiendo en un encuentro en la calle con la mujer a la que le espetó que no le saludó, a lo que ella le refirió que “mi marido es un poco celoso”. Además ha incidido este hombre en que se habían ido a Córdoba a trabajar, y que “el trato que se dispensaban entre ellos era amable, normal, después no se…nunca hubiera pensado yo en este desenlace”.
Dicho alquiler de la vivienda en la localidad albaceteña ha sido también verificado por la cuñada del acusado quien ha señalado que “tenía alquilada casa en Barrax”, y que ellos vivían en Casas de Fernando Alonso.
En el mes de mayo de 2022 ambos estaban en el pueblo cordobés de Montemayor, donde habían llegado con otros compatriotas, entre los que se encontraban parientes del acusado para participar en la campaña de recolección de ajos, alojándose en el entorno de la calle Fuente Nueva. Algunos, entre ellos el acusado y la víctima residían en una casa que la cuñada del acusado había alquilado a sus propietarios. En dicha casa residían desde el 8 de mayo, día de su llegada a dicha población, hasta el 22 de mayo, día en el que todos se marcharon. Así, por su parte, la hermana de la víctima, que vivía en Valladolid en el momento de los hechos, ha matizado que son 4 hermanas y que su hermana se casó con el acusado cuando tenía 16 años. “Mi hermana cuando me hablaba de él me decía que estaba siempre bien, algunas veces se peleaban, solo me decía eso. Últimamente me decía algo que se estaba peleando con él, muchas veces se enfada, que alguna vez lloraba porque se enfadaba con él, yo le he dicho que si ha pasado algo entre ellos dos lo dejara”, insistiendo en que un mes antes de la muerte de su hermana “la relación no iba bien, no quería dejar la relación, quería a sus hijos y no podía dejarlo. Ella me ha dicho que la persona que estaba en la casa que se porta bien con ella y con él, con el sobrino de mi cuñado, me ha comentado que ella sentía algo por ese muchacho, pero más cosas no me ha dicho. Y ya no he hablado más con ella. Yo le dije que no haga esa cosa, ella me dijo que no lo hace”, porque tenía un «marido bueno”, insistiendo en que “él se solía mostrar bien, con mis padres, conmigo, con ella no lo sé”. En cuanto a la presunta relación del sobrino del acusado con la mujer, ésta ha manifestado conocer “por mi tía y primos de muchas cosas, decían que la encontraron con ese muchacho”.

En cuanto al fatal desenlace de la víctima, la hermana ha señalado que “no lo creía capaz de hacer eso”, a su cuñado, “yo lo creía buena persona. Él me llama al día siguiente de los hechos y “me pregunta si sigue viva o muerta y le dije que no lo sabía hasta que llegar al hospital. Y me dijo si estaba muerta él también se iba a matar. Estaba asustado, llorando, angustiado, no se creía la muerte” de su mujer.
Otro de los testigos, un joven vecino de la localidad de Montemayor ha relatado que el día antes de los hechos vio un episodio de agresión presuntamente entre el acusado y la víctima, asegurando que cerca del parque Clara Campoamor pudo escuchar “gritos y bajaron tres personas, los dejamos pasar”, -estaba paseando a unos perros con unos amigos- y en la fuente “delante nuestra se encaró el hombre con la mujer y al minuto vimos cómo le pegaba. Había un hombre y dos mujeres, el hombre le pegó a la mujer y las otras no hicieron nada”, asegurando incluso que “la pelea fue que el hombre levantó a la mujer, la tiró al suelo y empezó a darle puñetazos”. Aunque ha detallado a preguntas de la defensa que “había posibilidad de que fuera la mujer, la misma que la víctima, por lo que me dijo la Guardia Civil, yo no he visto fotos de nadie, tampoco del acusado. Había muchas posibilidades de que fueran las mismas personas”.
“Ella decía mi marido me ha pegado y me quiere matar”
La noche del 21 de mayo de 2022 el acusado y su mujer tuvieron una discusión que hizo que la víctima huyera de la vivienda por la noche hacia un camino que solía usar, donde su marido la esperó y la atacó de forma «sorpresiva y continuada» con un arma blanca, siempre según Fiscalía. Posteriormente, el acusado metió a la víctima en el coche sin prestarle auxilio por sus heridas y la llevó a la vivienda familiar, donde la dejó en la calle para después huir, señala el escrito fiscal.
En este sentido, otra de las testigos ha manifestado que “estábamos el sábado por la noche, 21 de mayo, en una cochera, que había una fiesta, en Montemayor y una amiga mía me dijo que se había encontrado con una muchacha que le había pedido ayuda porque su marido la quería matar, le había pegado, le dijo que buscara a la policía. Dijo que era una chica rumana. Salimos a la puerta y la llamé diciendo que si había encontrado a la policía. Me dijo que no, no porque me mata. Le dije que si quería que la ayudásemos y dijo que si, entró, llamé a la policía local para decir lo que pasaba. No llevaba nada. Estaba muy asustada. Le dejé el móvil para que contactara con familiares, no sabía números de teléfono, lo hizo a través de messenger y de Facebook, pero no pudo contactar con ninguno. La muchacha no se quería ir, era muy tarde, y si no quería que llamásemos a la policía no podíamos hacer nada más y ya se fue. Ella decía mi marido me ha pegado y me quiere matar”, finalmente ha detallado esta testigo que no sabe la dirección que tomó la mujer.
Otra de las testigos, que regentaba un bar en Montemayor, ha relatado que la mujer, de nacionalidad rumana, se presentó el 21 de mayo y “me pidió auxilio, me dijo que la dejara que se quedara allí a dormir, que su marido la quería matar. Le digo de llamar a la Guardia Civil y me dijo que no; a la policía local, me decía que tampoco; que solo quería dormir allí, le di una coca cola porque estaba colorada y salió corriendo”.

«Me ha dicho llama rápido a la ambulancia que la he pinchado”
El acusado y la víctima residían en una casa que la cuñada del acusado había alquilado a sus propietarios. En dicha casa residían desde el 8 de mayo día de su llegada a dicha población, hasta el 22 de mayo, día en el que todos se marcharon. En esta sesión ha comparecido la cuñada del acusado, quien ha detallado que sí que vivían en una casa alquilada por ella, “estábamos trabajando juntos en el ajo” en donde convivían su marido, el sobrino del acusado y su hermana, otro trabajador y el acusado y su mujer: “era una casa fuera del pueblo, unos dormían en campamentos y otros en las habitaciones de la casa”. Y es que el matrimonio, según la cuñada, “tenía alquilada casa en Barrax, nosotros vivíamos en Casas de Fernando Alonso”.
Del mismo modo ha señalado que durante el tiempo que vivieron en Montemayor pudo ver que el matrimonio “se entendía bien, él la quería mucho”, destacando que “la han pillado con este chico. Decían que tenían una aventura, no lo creía, no lo había visto, después que han sucedido las cosas han dicho que le han pillado en la cama”, lo decía una de las personas que vivía con ellos en la vivienda. “Yo no veía discusiones entre ellos”. Y en cuanto a la relación de la mujer con el sobrino de su marido ha detallado esta testigo “los veía muy cercanos, hablaban todo el tiempo, a veces cuchicheaban en la oreja. Resultó ser otra cosa, estaba en esa casa por ellos”.
El día de los presuntos hechos, cuando al parecer tuvieron la discusión, “él decía que le pusiera de comer y ella le decía que no, que se cogiera él algo del frigorífico, estaban un poco gritando, él decía una cosa, ella otra”, pero insiste esta mujer en que eran “cosas familiares”, llegando a afirmar que su cuñado “solo dormía cuando venía del trabajo”. Sin embargo, a preguntas de la defensa ha detallado que las mujeres hacen la comida, “porque así lo queremos nosotras, el acusado no obligaba a su mujer a guisar. Ellos a veces se cogen cosas del frigorífico, se comen cosas de lo que hay. El se cogió algo del frigorífico y se puso a comer. Nos ayudan si queremos nosotras, en el caso de ellos se encargan los dos de los niños, del cole, de la educación…”.
Así ha seguido relatando a preguntas de la Fiscalía que ese día se recogieron antes del trabajo porque era sábado “él se cogió algo del frigorífico y comió, luego nosotros nos fuimos a dormir y nos fuimos a una fiesta en Córdoba. Nos fuimos por la tarde, fui a la fiesta, regresé temprano. Yo estaba con otra chica en la feria, pero no vi a mi cuñado, y los hombres se han ido con otro coche. Cuando regresamos a la casa estábamos nosotras dos, la mujer del acusado y su sobrino. Yo me duché y me dormí, eran sobre las 7 o las 8 de la tarde”. Fiscalía ha detallado en el acto del juicio oral que ésta dijo con anterioridad que no había ido a la feria, dando otra versión esta mañana.
Cuando despertó, señala la cuñada del acusado, “escuché una voz”, la de su cuñado, “que llamemos a urgencias para pedir ayuda que la había pinchado. Cuando salí estaba en el suelo. Él se ha ido con el coche, hice las llamadas al 112. Iba con un coche gris. Me ha dicho llama rápido a la ambulancia que la he pinchado para que vengan a por ella, estaba en el suelo, llamé emergencia, tardó bastante, al principio no había sangre, luego si. Estaba una mujer conmigo y el sobrino del acusado”, al que insiste que le dijo que se fuera, que no lo viera el acusado. Esta mujer llamó en dos ocasiones al 112, así como a la policía, “ya no sabía qué hacer, sangraba mucho y estaba preocupada”, ha detallado.
La fiscalía sostiene que además el acusado agredió a su sobrino, ante lo que esta testigo afirma: “no lo vi agredirlo. Le dije al chico que se fuera rápido, que no estuviera allí, que si vuelve y le hace algo”, y es que insiste en que cuando vio a la mujer tirada en el suelo “todos decían que los habían visto, pillado con el chico, decían que los habían pillado juntos”. En cuanto al video que cita Fiscalía que el acusado ve y en el que se puede ver que la mujer “le estaba engañando con su sobrino”, la testigo insiste en que “lo supe después, yo no he visto el vídeo y que eran un matrimonio “muy tranquilo, parecían muy felices”. A preguntas de la defensa, esta mujer ha manifestado que “había rumores de ellos, pero yo me negaba. Decían que había cosas entre la mujer y ese chico. Me hablaron del video también, por eso le dije que se marchara cuando sucedieron los hechos”, asegurando que se dio cuenta de que “esos rumores eran ciertos”. Así ha concluido la cuñada del acusado en su declaración insistiendo en que «no he visto que la tratara mal”.

La mujer fue trasladada al hospital de Montilla (Córdoba) donde falleció en la madrugada del 22 de mayo. Desde entonces el acusado permanece privado de libertad, acordándose la medida de prisión provisional por el Juzgado de Instrucción número 1 de Montilla y el Juzgado de Violencia sobre la mujer número 1 de Albacete. Dicha situación permanece vigente.
Calificación jurídica
La Fiscalía califica los hechos como constitutivos de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, previsto en los artículos 139 y 140 del Código Penal. Además, aprecia dos circunstancias agravantes: la de género, por tratarse de una agresión contra una mujer por el hecho de serlo dentro de una relación de dominación, y la de parentesco, al tratarse de su esposa.
El Ministerio Público solicita para el acusado una pena de 25 años de prisión, así como la inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena y la privación de la patria potestad de los dos hijos menores del matrimonio. También interesa que, una vez cumplida la pena de cárcel, se imponga una medida de libertad vigilada durante cinco años. En concepto de responsabilidad civil, la acusación reclama indemnizaciones para los familiares de la víctima.
El juicio continuará este miércoles, 21 de enero, en su tercera sesión en la Audiencia Provincial de Albacete, con la prueba testifical, entre ellos agentes de la Guardia Civil, puesto que está previsto que se prolongue hasta el próximo 30 de enero.


