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Miguel Primo de Rivera

Miguel Primo de Rivera, una prostituta y un destierro a Albacete

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/Nacho López/

Lo cuenta Santiago Tarín en La Vanguardia, adentrándose en ‘la otra historia de España’ y volviendo a sacar a la luz unos hechos que aunque así lo intentó el dictador, no pasaron desapercibidos en la época y fueron criticados y censurados por personajes importantes e influyentes del momento como Miguel de Unamuno o el juez José Prendes Pando. Eso sí, su influencia era menor que la de Miguel Primo de Rivera y salieron mal parados por alzar la voz ante el mando del país.

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Los hechos ocurrieron en 1924 y la historia que une a la ciudad de Albacete con este entramado de sexo y drogas tiene tres protagonistas, Miguel Primo de Rivera, el letrado Prendes Pando y ‘La Caoba’, una prostituta madrileña que había engatusado al dictador y que, además y según consta en una denuncia de la época, traficaba con narcóticos.

Fue precisamente su relación con las drogas la que llevó a ‘La Caoba’ ante la justicia, tras ser presentada por un familiar de otro de sus asiduos una denuncia en la que se aseguraba que éste había perdido su voluntad por culpa de los narcóticos y que vivía secuestrado y sometido a las órdenes de la meretriz.

Tras esta denuncia el caso llegó a manos del juez Prendes Pando y mandó detener inmediatamente a ‘La Caoba’, causando al mismo tiempo un enfado en Miguel Primo de Rivera que, sin saberlo en ese instante, acabaría costándole muy caro.

Tras el arresto de la profesional del oficio más antiguo del mundo Primo de Rivera pidió al juez Prendes Pando que dejara en libertad a ‘La Caoba’, algo a lo que el magistrado hizo caso omiso nada más conocer la intención del dictador. Tras la negativa de Prendes Pando, Primo de Rivera hizo una segunda intentona, esta vez por carta, para que ‘La Caoba’ quedara en libertad, sin embargo, el juez siguió manteniendo la misma postura y amenazó a Primo de Rivera con unir al sumario del caso la carta remitida por el dictador intercediendo por la meretriz.

De ese mismo momento a ser destituido de su puesto en el Juzgado de Instrucción de Congreso y ser ‘desterrado’ a Albacete solo pasaron unos meses, siendo así como ‘La Caoba’ pudo quedar libre y el dictador ganó el pulso al juez Prendes Pando y por ende, a la justicia.

Les hablaba también en este artículo de Miguel de Unamuno y las consecuencias que al igual que al juez Prendes Pando le acarreó criticar públicamente este pasaje de la vida de Miguel Primo de Rivera, siendo desterrado Unamuno a Fuerteventura y escribiendo los siguientes versos desde su destierro del océano Atlántico.

 “Famoso se hizo el caso de la ramera, vendedora de drogas prohibidas por ley y conocida por la Caoba, a la que un juez de Madrid hizo detener para registrar su casa y el dictador le obligó a que la soltara y renunciara a procesarla por salir fiador de ella”.

El sexo, las drogas y la dictadura mandaron al juez Prendes Pando a Albacete por querer hacer bien su trabajo y que imperara la justicia, fuese quien fuese el acusado y tuviese los ‘amigos’ que tuviese.

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Un comentario

  1. Antonio Garcia Martinez

    Al igual que en lla actualidad,los sinverguenzas y estafsdores absueltos y la gente honrada condenados…

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