/Llanos Esmeralda García/Fotos: María Guerrero/
El frío toma protagonismo en Albacete y no tener nada hace mella en aquellos que duermen al raso con unos cuantos cartones, plásticos o mantas como únicas posesiones recogidas de aquellos que sienten un poco de humanidad por los que tienen que guarecerse en la calle. Muchos saben de su existencia y miran para otro lado, pero Cruz Roja Albacete se preocupa por la situación de aquellos que no tienen nada a través de una labor que desarrollan los voluntarios en la Unidad de Emergencia Social (UES), una actividad englobada en el proyecto Atención Integral A Personas Sin Hogar.
La UES se encarga de cubrir las necesidades más básicas de aquellos que viven en la calle como la alimentación, productos de abrigo e higiene personal, mantas para mitigar, al menos, las bajas temperaturas de estas fechas o el gasto en medicación si sufren problemas de salud. Esta Unidad comenzó a mediados del año 2012 y es a principios del año 2015 cuando el proyecto comienza a trabajar de manera integral las diferentes necesidades del colectivo. Otro de los objetivos del proyecto, que va más allá de repartir aquello que necesitan, es que trabaja por la integración social de las personas sin hogar, mediante aspectos laborales, de formación, la mediación con familiares o profesionales y el fomento de actividades de ocio que favorezcan su socialización.
Dicho proyecto enunciado anteriormente contempla una gran variedad de actividades, así como son los acompañamientos sociales a diferentes entidades, realización de talleres de capacitación, orientación social, traslados o las salidas realizadas por la Unidad de Emergencia Social, entre otras. Es posible llevar a cabo todas estas actividades debido al gran equipo compuesto por 50 voluntarios que están dispuestos a regalar su tiempo libre a los que más lo necesitan sin esperar nada a cambio.
Los voluntarios de la UES se acercan hasta los más necesitados de la calle todos los lunes, miércoles y viernes a la hora de la cena, sin faltar a su cita independientemente si cae en festivo o no. La jornada comienza a primera hora de la tarde en la propia sede de Cruz Roja Albacete, donde un grupo de voluntarios preparan los alimentos para después entregarlos a aquellos que viven en la calle en un recorrido que va desde el centro de la ciudad hasta la periferia, aunque modifican la ruta, pasando por asentamientos, infraviviendas, naves, cajeros o la propia calle. Desde bocadillos de atún con tomate, tortilla o queso; así como fruta o café con leche hacen los días de invierno un menú especial con caldo y en verano zumo, incluso dos panaderías de la ciudad les donan lo del día anterior para integrar el esperado menú.
El número de usuarios atendidos en la Unidad de Emergencia Social varía dependiendo de la época del año en la que nos encontremos, así desde Cruz Roja Albacete detallan que en los meses de abril a octubre son en los que existe más afluencia de personas en situación de necesidad en la calle, en el año 2016 se han llegado a atender unas 120 personas. Una vez finalizado el periodo estival el número de usuarios atendidos desciende debido a que finalizan en Albacete las campañas agrícolas, reduciéndose el número a unas 50 personas, atendiendo así desde rumanos, senegaleses, malienses y algunos españoles. Si importante es la comida y los recursos que ofrecen a estas personas que no tienen acceso a nada, igual lo es la compañía que les prestan los voluntarios in situ.
No sólo Cruz Roja aporta su granito de arena, también desde Cáritas Diocesana se encargan de repartir comida a aquellos que más lo necesitan.







