Un investigador albaceteño participa en un importante hallazgo en la lucha contra la tuberculosis

TOyota

/Llanos Esmeralda García/

Debido a la propagación de cepas resistentes a los medicamentos, en concreto para combatir la tuberculosis, científicos han buscado nuevos fármacos que ayuden a combatir este patógeno mortal. “Se trata de una investigación que hemos desarrollado durante 10 años, continuación de un proyecto que había comenzado en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular, EMBL, durante ese tiempo habíamos descubierto un compuesto químico que funciona también contra algunas bacterias de tipo gram negativo que generan infecciones muy complicadas en humanos”, explica a El Digital de Albacete Andrés Palencia, investigador del EMBL ahora en el Instituto Avanzado de Biociencias de Grenoble quien ha realizado el descubrimiento junto a Stephen Cusack y 7 organismos institucionales (5 institutos de investigación en tuberculosis y dos empresas farmacéuticas (Anacor Pharmaceuticals, Palo Alto) “El mecanismo de inhibición de estos compuestos químicos era muy novedoso, lo que permitía atacar unas proteínas que ejercían una función clave para las bacterias que es la síntesis de otras proteínas, y que a través de una técnica, la cristalografía de rayos-X, nos permitió conocer la estructura de la proteína a nivel atómico, e igualmente del descompuesto químico”, con esta técnica asegura Palencia “se puede ver la estructura tridimensional de la proteína, el sitio de unión que tiene, y como el nuevo compuesto químico inhibe la función de la proteína de Tuberculosis y de ese modo permite matar la bacteria”.

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Andrés Palencia, investigador del EMBL ahora en el Instituto Avanzado de Biociencias de Grenoble

Con esa técnica, insiste Palencia, “vimos diferencias que nos permitieron desarrollar el nuevo compuesto químico se una a la bacteria de tuberculosis pero no se una a nuestra proteína humana, o que se una 300-400 veces menos”.

El problema de la tuberculosis, detalla Palencia, “es que hay cepas bacterianas de tuberculosis que se han vuelto resistentes a todos los antibióticos que se utilizan actualmente contra la misma” de ahí la importancia de desarrollar medicamentos totalmente nuevos con un nuevo mecanismo de acción “lo que ha permitido tratar a ratones” estimando así que para 2017 comiencen los primeros ensayos clínicos en pacientes humanos, “probablemente en combinación con otros antibióticos que se utilizan actualmente”. Habría que ver por fases el nivel de toxicidad y la exposición del medicamento en el cuerpo humano, para más tarde probarlo en pacientes con la enfermedad.

Un trabajo que dio como resultado el descubrimiento de un prometedor fármaco contra la tuberculosis. Y es que en la tuberculosis han encontrado cepas resistentes no sólo a múltiples fármacos sino cepas que se muestran extremadamente farmacoresistentes. El problema detalla Palencia “es que no solo hay resistencia sino que hay además multiresistencia a antibióticos, la bacteria no sólo es resistente a un antibiótico sino hasta 4 diferentes que se utilizan en la primera línea de defensa para combatir la tuberculosis”, incluso informa de que hay otro tipo de bacterias que se llaman extensivamente resistentes, “resistentes no sólo a esos 4 sino a otros dos más que son la segunda línea de antibióticos de defensa que se utilizan sólo en situaciones extremas, cuando la primera línea no funciona”; e incluso especifica Palencia “hay otra cepa de tuberculosis que se llama TDR, que son totalmente resistentes a antibióticos, esas han adquirido resistencia a todo, con lo cual son muy muy difíciles e imposibles de tratar. Cuando un paciente se infecta con ese tipo de bacteria normalmente no hay solución”. En 2015 más de 100 países en el mundo han declarado casos de bacterias de tuberculosis que son totalmente resistentes, y el número de casos sigue incrementándose “con lo cual si los organismos de sanidad pública no empezamos a investigar y desarrollar medicamentos nuevos, el problema va a seguir siendo cada vez mayor”.

Interacciones

Para ayudar en el proceso de desarrollo de fármacos, Palencia y Cusack mediante la cristalografía de rayos X fueron capaces de adaptar los compuestos para inhibir la tuberculosis. Dada la novedad de este mecanismo de inhibición, se preguntaron si el mismo mecanismo podría ser utilizado para luchar contra otros patógenos humanos, tales como la malaria o la toxoplasmosis, para los que necesitan encontrar nuevos medicamentos. “Aunque la potencia de estos compuestos no es tan buena como en la tuberculosis, los resultados podrían conducir a nuevos medicamentos antiparasitarios”, afirma Palencia.

Así, encontraron que los mismos compuestos también fueron activos contra esos parásitos que causan la malaria o la toxoplasmosis, ya que cuentan con una característica común. La malaria es una enfermedad infecciosa en países subdesarrollados de África y sureste de Asia, trasmitida por mosquito por lo que el nivel de contagio es altísimo, “es un parásito muy difícil de tratar porque se parece, a nivel de ADN, a nosotros, por eso encontrar medicamentos que sean muy específicos para el parásito pero no para la persona es aún más complicado. Hemos visto que este sistema de inhibición que ataca a la bacteria de la proteína o la bacteria funciona muy bien, aunque no tan bien como en la tuberculosis”, detalla Palencia. Un trabajo que permite abrir la puerta para nuevas investigaciones que permitan desarrollar medicamentos con el mismo mecanismo de acción que el de la tuberculosis pero que funcionen para malaria o para la toxoplasmosis.

La toxoplasmosis se considera que está entre el 30% de la población, “la mayoría de adultos no tiene problemas porque su sistema inmunitario es capaz de compartir el parásito, pero el bebé de la mujer embarazada al no tener un sistema inmunitario desarrollado cuando la mujer come algo contaminado con el parásito (como una lechuga no lavada o un trozo de carne no procesada, el parásito está vivo) lo ingiere, y a la madre no le pasa nada pero el bebé puede tener una encefalitis o una parada cardiovascular que suele terminar en aborto prematuro, o si el nacimiento del bebé llega a su fin puede quedarle secuelas de por vida”.

Para la malaria y la toxoplasmosis el trabajo habrá que desarrollarlo un poco más, los primeros ensayos, insiste Palencia “son muy prometedores, quizás en unos años haya medicamentos para ambas”.

Sentimiento

El desarrollo de compuestos antimicrobianos es un camino largo, a pesar de ello este descubrimiento para Palencia supone “un orgullo ver que tantos años de investigación básica, en colaboración con empresas farmacéuticas e instituciones, estemos muy cerca de desarrollar un medicamento que quizás un día permita salvar millones de vidas a nivel mundial”.

El objetivo de este albaceteño, concretamente de La Roda, es desarrollar medicamentos de la misma familia, “pero que no solo inhiban esta proteína implicada en la síntesis de proteínas de los parásitos de malaria o toxoplasmosis sino que también estoy intentando buscar otras proteínas diana y otros medicamentos”.

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