Albacete reúne a jóvenes científicos que buscan nuevas vías contra el cáncer y otras enfermedades

La Facultad de Farmacia de Albacete acoge el VIII Congreso de Jóvenes Químicos y Bioquímicos Terapéuticos

El futuro de la medicina, la lucha contra enfermedades complejas y la capacidad de anticiparse a nuevas amenazas sanitarias y medioambientales dependen, en buena medida, de investigaciones que hoy se desarrollan en laboratorios universitarios. En Albacete, una cita científica pondrá el foco en quienes están llamados a protagonizar esos avances y en las herramientas con las que pretenden afrontar algunos de los desafíos más importantes de los próximos años: el VIII Congreso de Jóvenes Químicos y Bioquímicos Terapéuticos (QuimBioQuim).

Albacete, punto de encuentro de la investigación joven

La Facultad de Farmacia de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), en Albacete, celebrará del 28 al 30 de octubre de 2026 este congreso, que reunirá a cerca de un centenar de estudiantes de doctorado y jóvenes investigadores de los ámbitos de la química, la bioquímica, la biotecnología y la nanomedicina.

El encuentro nace con el propósito de facilitar la presentación y difusión de resultados científicos, promover el intercambio de conocimientos y experiencias y favorecer la colaboración entre investigadores de distintas universidades y centros de investigación.

“El objetivo principal es que los jóvenes investigadores formen una red de trabajo y puedan intercambiar ideas sobre sus investigaciones, especialmente las enfocadas al tratamiento de enfermedades”, explica María Arenas, integrante del comité organizador e investigadora postdoctoral de la Facultad de Farmacia de Albacete.

La cita busca, además, contribuir a la consolidación de las carreras científicas de quienes se encuentran en las primeras etapas de su trayectoria profesional, en un contexto en el que la cooperación entre disciplinas resulta cada vez más necesaria para abordar problemas complejos. Según Arenas, esta edición supone la segunda ocasión en la que el congreso se celebra en Albacete, dentro de una iniciativa de ámbito nacional que cada año reúne a investigadores en una universidad diferente.

Cáncer, enfermedades neurodegenerativas y nuevos fármacos

Entre los grandes desafíos de la investigación contemporánea figuran el cáncer y las patologías neurodegenerativas, junto con la preparación frente a futuras pandemias y la búsqueda de soluciones para mitigar los efectos del cambio climático. A estos retos se suma la necesidad de analizar grandes volúmenes de datos científicos para generar nuevos conocimientos.

En este escenario, el VIII QuimBioQuim prestará especial atención a varias líneas de trabajo con potencial para impulsar avances en salud y biomedicina.

La química médica y farmacéutica centrará parte del programa en el desarrollo de nuevos fármacos, mientras que la nanomedicina abordará el estudio de sistemas de liberación controlada de medicamentos y de terapias dirigidas. Por su parte, la investigación en biosensores se orientará al diseño de nuevas tecnologías de diagnóstico.

Estas áreas permiten aproximarse a los desafíos sanitarios desde perspectivas complementarias y reflejan la importancia de integrar conocimientos y metodologías de diferentes disciplinas para avanzar en la investigación biomédica.

En este sentido, Arenas subraya que la clave está en conectar las distintas áreas de conocimiento. “Todas son muy importantes y se debe buscar que sean complementarias. Lo ideal sería la interdisciplinariedad, es decir, que se conecten las áreas”, señala.

La investigadora considera que esta colaboración es fundamental para mejorar los resultados de la investigación y acercarse al objetivo último de la biomedicina: ofrecer mejores tratamientos a los pacientes. “Si se logra que todo eso sea complementario es cuando se va a encontrar lo más óptimo”, afirma.

QuimBioQuim

Una oportunidad para impulsar la carrera investigadora

Más allá de la presentación de resultados, el congreso pretende reforzar las relaciones profesionales entre jóvenes científicos y facilitar la creación de redes de contacto que puedan dar lugar a futuras colaboraciones.

La investigación en sus primeras etapas requiere espacios en los que compartir experiencias, contrastar enfoques y conocer el trabajo que se desarrolla en otros centros. Este intercambio puede contribuir tanto a mejorar los proyectos científicos como a ampliar las oportunidades de desarrollo profesional.

Para Arenas, uno de los principales valores de estos encuentros reside en la posibilidad de consultar directamente a otros investigadores cómo afrontan los problemas que surgen durante el trabajo experimental. Las sesiones de póster o los denominados coffe breaks ofrecen oportunidades para plantear dudas, compartir metodologías y conocer otros enfoques. “Es la mejor forma de saber qué es lo que falla en un laboratorio o en una investigación y cómo lo resuelve otra persona, porque a lo mejor a ti no se te ha ocurrido esa idea”, explica María Arenas.

Este intercambio directo, añade, permite acceder a detalles prácticos del trabajo científico que no siempre aparecen en los artículos publicados en revistas especializadas. Preguntar a quienes desarrollan una investigación cómo trabajan o qué han mejorado puede aportar nuevas perspectivas y ayudar a encontrar soluciones a dificultades experimentales.

La participación de investigadores de distintas procedencias también favorece una comunidad científica más conectada y colaborativa, capaz de afrontar retos que difícilmente pueden resolverse desde una única especialidad.

Transferencia de conocimiento y divulgación científica

La clausura del congreso incluirá una mesa redonda dedicada a la carrera investigadora, la transferencia de conocimiento y la divulgación científica. Estos tres ámbitos permitirán ampliar la perspectiva sobre el recorrido de la investigación, desde la generación de resultados en el laboratorio hasta su comunicación y posible aplicación práctica.

Arenas considera que este debate resulta especialmente relevante para que los jóvenes científicos conozcan las distintas salidas profesionales de su trabajo y la importancia de que los resultados trasciendan al ámbito académico. De este modo, advierte que “la investigación no se debe quedar en los laboratorios”.

La investigadora señala que, aunque una parte esencial del trabajo consiste en obtener resultados y publicarlos en revistas científicas, el proceso no debería terminar ahí. La colaboración con empresas y con la industria puede contribuir a transformar esos avances en nuevas terapias, mediante etapas de desarrollo que pueden incluir los ensayos clínicos.

La transferencia de conocimiento resulta esencial para acercar los avances científicos a la sociedad y favorecer que los resultados de la investigación puedan traducirse en nuevas soluciones. A su vez, la divulgación contribuye a explicar el valor de la ciencia y a mejorar la comprensión pública de sus avances y desafíos.

Para María Arenas, también es fundamental que la ciudadanía comprenda la importancia de la investigación y respalde su desarrollo. “Es muy importante que la sociedad en general conozca la importancia de lo que es la investigación y la ciencia, y que haya también un respaldo por parte de la sociedad que se materialice en inversión”, sostiene. Ese apoyo, explica, resulta necesario para que el conocimiento generado hoy pueda tener un impacto más amplio en el futuro, aunque sus beneficios no siempre sean perceptibles a corto plazo.

Facultad de Farmacia de Albacete / Foto de archivo

El reto de garantizar el futuro de los jóvenes investigadores

La consolidación de una carrera científica no depende únicamente de la vocación o de las oportunidades de colaboración. La estabilidad laboral y la financiación son también factores determinantes para que los jóvenes investigadores puedan desarrollar sus proyectos y continuar en el ámbito académico.

Arenas advierte de las dificultades a las que se enfrentan quienes deciden iniciar este camino en España, marcado, a su juicio, por “la precariedad y la inestabilidad”. Aunque existen iniciativas y ayudas para impulsar la investigación en los ámbitos europeo, estatal, regional y local, considera que todavía es necesario un respaldo económico suficiente. “Si no hay una buena inversión en ciencia, los jóvenes investigadores tienen difícil mantenerse en esta carrera de fondo que es la investigación”, afirma María Arenas.

La investigadora reconoce que la vocación desempeña un papel importante a la hora de optar por una carrera científica, pero advierte de que no basta para garantizar su continuidad. “La vocación está muy bien para tomar como el impulso de esto, pero al final de vocación no se vive”, señala.

Por ello, defiende la necesidad de asegurar unas condiciones económicas que permitan a los investigadores continuar con su trabajo, tanto mediante una remuneración adecuada como a través de la financiación necesaria para mantener los proyectos científicos.

Con esta octava edición, el QuimBioQuim aspira a consolidarse como un espacio de intercambio científico y colaboración entre nuevas generaciones de investigadores. Al acoger el encuentro, Albacete se situará durante tres jornadas como escenario de debate sobre algunas de las líneas de investigación que pueden resultar decisivas para el futuro de la química, la biomedicina y la salud.

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Marta Lopez

Periodista natural de Albacete. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Murcia con más de 6 años de experiencia en medios de comunicación.
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