Una mujer perdió 915 euros de su cuenta bancaria de Unicaja tras recibir un mensaje de texto y una llamada telefónica de una persona que se hacía pasar por empleado de la entidad financiera. Lo que aparentemente era una advertencia de seguridad para evitar una operación fraudulenta acabó convirtiéndose, según la Fiscalía, en una estafa que permitió realizar dos transferencias sin el consentimiento de la titular del dinero.
Por estos hechos, un hombre se enfrenta a una petición de un año y seis meses de prisión por un presunto delito de estafa informática. El juicio está señalado para este miércoles, 21 de octubre, en el Juzgado de lo Penal Número 3 de Albacete, donde se examinará el procedimiento iniciado tras la denuncia de la perjudicada.
Un SMS que alertaba de un supuesto acceso a la cuenta de Unicaja
Según el escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso El Digital de Albacete, los hechos ocurrieron el 9 de febrero de 2023, alrededor de las 15:54 horas.
La víctima recibió en su teléfono móvil un mensaje de texto en el que se le advertía de que un dispositivo no autorizado se había conectado a su servicio de banca por internet.
El SMS incluía un enlace que supuestamente pertenecía a Unicaja y que debía utilizar para verificar su identidad. Sin embargo, se trataba de una dirección fraudulenta que imitaba a la entidad financiera.
La mujer, convencida de que estaba siguiendo un procedimiento de seguridad de su banco, accedió al enlace facilitado en el mensaje. Según la acusación, esta acción permitió al acusado acceder a su sistema de banca electrónica.
El Ministerio Fiscal sostiene que el procesado actuó por sí solo o de común acuerdo con otras personas que no han podido ser identificadas durante la investigación.
Una llamada de un falso empleado del banco
Después de que la perjudicada accediera al enlace, recibió una llamada telefónica de una persona que se identificó como empleado de Unicaja Banco.
El interlocutor le explicó que alguien estaba intentando acceder a su cuenta desde Madrid para realizar una operación bancaria. Con este argumento, trató de convencerla de que la llamada tenía como finalidad impedir que se produjera una estafa.
La mujer continuó hablando con el supuesto trabajador de la entidad financiera y, unos minutos después, recibió dos nuevos mensajes SMS que contenían sendas claves de seguridad para autorizar transferencias bancarias.
El falso empleado le indicó que debía facilitarle esos códigos para poder cancelar las dos operaciones fraudulentas que supuestamente estaban intentando realizar desde su cuenta.
La perjudicada, creyendo que estaba hablando con un trabajador auténtico de Unicaja y que las claves servirían para proteger su dinero, facilitó ambos códigos a su interlocutor.
Sin embargo, según sostiene la Fiscalía, las claves fueron utilizadas precisamente para conseguir el efecto contrario: autorizar las transferencias que la víctima pensaba que estaba cancelando.
Dos transferencias de 460 y 455 euros a una cuenta de BBVA
Con los códigos de seguridad facilitados por la mujer, los presuntos responsables del fraude consiguieron autorizar dos operaciones desde su cuenta de Unicaja.
La primera transferencia fue de 460 euros, mientras que la segunda ascendió a 455 euros. En total, la perjudicada perdió 915 euros.
El dinero fue enviado a una cuenta bancaria de BBVA cuyo titular era el hombre que ahora se enfrenta al procedimiento judicial.
La Fiscalía sostiene que el acusado dispuso posteriormente de esas cantidades y las incorporó a su patrimonio, obteniendo así un beneficio económico ilícito.
El procedimiento judicial se centra, por tanto, en una modalidad de fraude en la que los delincuentes utilizan la suplantación de identidad de una entidad bancaria, mensajes que aparentan ser avisos de seguridad y llamadas telefónicas para conseguir que los propios clientes faciliten las claves que permiten autorizar las operaciones.
En este caso, el elemento determinante fue que la víctima creyó estar anulando dos transferencias cuando, en realidad, estaba proporcionando los códigos necesarios para ejecutarlas.
Un año y medio de prisión y devolución de los 915 euros
El Ministerio Fiscal considera que los hechos constituyen un delito de estafa, en concurso de normas con un delito de estafa informática, previsto en los artículos 248 y 249 del Código Penal.
La acusación atribuye al procesado la condición de autor y señala que no concurren circunstancias modificativas de su responsabilidad criminal.
Por estos hechos solicita un año y seis meses de prisión, además de la inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y el pago de las costas procesales.
En concepto de responsabilidad civil, la Fiscalía reclama que el acusado indemnice a la perjudicada con 915 euros, correspondientes al importe de las dos transferencias realizadas fraudulentamente, más los intereses legales.
El acusado, que carecía de antecedentes penales cuando se produjeron los hechos, deberá responder ahora ante el Juzgado de lo Penal Número 3 de Albacete por un supuesto fraude que comenzó con un mensaje de advertencia sobre la seguridad de una cuenta bancaria y terminó con dos transferencias a su nombre.
Será el órgano judicial el encargado de determinar su responsabilidad penal tras examinar las pruebas y escuchar a las partes durante el juicio.


