Rocío Navarro, vecina de Albacete de 38 años, se ha convertido en una de las protagonistas del concurso de Telecinco ‘¡Allá tú!’, presentado por Juanra Bonet. Más allá del premio de hasta 150.000 euros, su participación tiene un objetivo claro. Quiere dar visibilidad a las personas que atraviesan un proceso oncológico y sacar adelante un proyecto solidario.
Comercial en un depósito dental, estudiante de un máster en administración y dirección de empresas y apasionada del deporte, el baile o el senderismo, Rocío decidió presentarse casi sin pensarlo. «Estaba en casa, viendo el programa, en pijama, y dije: ‘Oye, pues a lo mejor es una buena opción’. Rellené el formulario, grabé el vídeo y lo envié. Fue todo muy rápido», explica. Apenas unos días después recibió la llamada que cambiaría su rutina. Había sido seleccionada.
Su aventura en el programa comenzó el pasado 29 de marzo en Barcelona, donde se graban las entregas. Allí, como el resto de concursantes, convive durante días sin saber cuándo llegará su turno definitivo, ya que la elección del participante principal se realiza por sorteo. «Es totalmente azar. Hay gente que lleva muchísimos programas esperando y otros que entran y concursan al día siguiente», señala.

Sobre la mecánica, Rocío lo tiene claro: «Es un concurso de suerte». En ‘¡Allá tú!’, los participantes deben eliminar cajas con premios mientras la banca lanza ofertas económicas que pueden aceptar o rechazar. «Cuando crees que entiendes la estrategia, la banca viene y te la desmonta», añade entre risas.
Diagnosticada con 35 años
Sin embargo, su paso por televisión va mucho más allá del juego. Detrás de su participación hay una historia personal marcada por la superación. Rocío fue diagnosticada de cáncer de mama con 35 años, una experiencia que transformó por completo su forma de ver la vida. «Cuando te dicen algo así, todo se para. Ya no importan las prisas, solo disfrutar del momento», recuerda.

A raíz de ese proceso nació la idea que ahora quiere hacer realidad. Su sueño es crear una tienda online de pelucas y gorros oncológicos accesibles, además de colaborar con asociaciones de Albacete para ofrecer un espacio íntimo donde las personas puedan probar estos productos. «Salir a la calle con peluca es un choque brutal al principio. Yo misma pensaba: ‘Quiero meterme debajo de la mesa’. Por eso quiero que se vea como algo normal», explica.
Su proyecto también contempla la colaboración con entidades como AMAC o Suma Vida, así como la posibilidad de generar empleo para personas que hayan pasado por procesos similares. «Nadie mejor que alguien que lo ha vivido para acompañar a otra persona», defiende.

Durante su enfermedad, Rocío apostó por mantener una actitud activa, incluso practicando deporte durante el tratamiento. «Sabía que si yo estaba bien, la gente a mi alrededor también lo estaría. Era una forma de cuidarme y de cuidarles», señala. De hecho, llegó a convertirse en apoyo para otras personas en situaciones similares, compartiendo su experiencia y animando a quienes lo necesitaban.
«Hay que vivir el momento»
Ahora, con la misma filosofía, afronta su paso por televisión: «Hay que vivir el momento. No sabes qué va a pasar mañana, pero sí lo que puedes hacer hoy».

Con esa actitud, Rocío Navarro representa a Albacete en uno de los concursos más conocidos de la televisión nacional, con la esperanza de que, si la suerte está de su lado, el premio sirva para impulsar un proyecto que combina emprendimiento, solidaridad y visibilidad social.
Ahora, con la misma filosofía, afronta su paso por televisión: «Hay que vivir el momento. No sabes qué va a pasar mañana, pero sí lo que puedes hacer hoy».

