Anda la gente ultimando sus vacaciones, su descanso o sus viajes a distintos lugares para vivir la Semana Santa. Son días de encuentro, de pausa, de hacer un alto en el camino.
Pero sin perder de vista lo que sucede en el mundo, porque nadie está a salvo de nada. La subida desorbitada de los carburantes y de la cesta de la compra sigue pesando en el día a día: un sinvivir que, por mucho que se quiera ignorar, continúa ahí.
Y, como siempre, son los de siempre quienes pagan primero y más. Los mismos que, en muchos casos, ni siquiera pueden permitirse ese descanso del que tanto se habla.
Ante eso, cada cual se encomienda a quien quiera –o a nadie–, en un ejercicio de fe o de resistencia íntima. La Macarena y el Cristo de Medinaceli seguirán siendo refugio para muchos, consuelo y tradición. Pero los problemas de cada día, lo más terrenales, siguen exigiendo respuestas que no llegan.
¿Europa? Nos sigue sonando bien, entre otras cosas porque nos conviene. Pero empieza a extenderse la sensación de que cada vez pintamos menos en el orden internacional. Con tanto eurodiputado, Parlamento y Comisión –y con el coste que todo ello supone–, resulta que, a la hora de la verdad, nuestra capacidad de influencia, especialmente en el terreno militar, es limitada, mientras otras potencias nos ignoran o, directamente, no nos tienen en cuenta.
Esa es, al menos, la percepción. Y no hace falta ponerse especialmente exigente, ni siquiera en un Domingo de Ramos, para advertir carencias evidentes. Cabe preguntarse si quienes hemos venido eligiendo en los últimos años han estado más ocupados en el movimiento constante –de agendas, despachos y viajes– que, en sentar las bases de una Europa sólida, capaz de responder con firmeza a los desafíos actuales.
Menos mal que, más cerca –en Castilla-La Mancha y, en concreto, en Albacete–, el entendimiento entre quienes deben entenderse resulta más tangible.
Nada tiene que ver lo que hacen o dicen el presidente Page o el alcalde Serrano, con ciertas “cositas” de la oposición municipal socialista. No es que molesten en exceso –algo tendrán que decir–, pero tratar de “vender” el nuevo alumbrado de la Catedral como un logro propio de partido no se ajusta, precisamente, a la realidad.
Más aún cuando buena parte de la ciudadanía –la que no milita en ningún partido ni vive de lo público– valora positivamente ver a Page y a Serrano entendidos, colaborando y compartiendo escena junto al Obispo y responsables de Iberdrola. Esa imagen de acuerdo suma, no resta.
Por eso cuesta entender esas maniobras menores, como recortar fotografías para atribuirse méritos o apropiarse de lo positivo. Son gestos que, lejos de reforzar posiciones, las debilitan. No hay manual político serio que avale este tipo de prácticas como algo digno de reconocimiento.
Este mismo medio ya editorializaba recientemente en esa línea, poniendo en valor precisamente el acuerdo y la colaboración institucional.
En principio, la Junta cede unos terrenos destinados a campos de fútbol. El Ayuntamiento, por su parte, los recibe con el compromiso de invertir cerca de dos millones de euros para acondicionarlos: dotarlos de césped y de todas las infraestructuras necesarias.
Ahora bien, surge una cuestión razonable: si tanto los terrenos como la inversión proceden, en última instancia, de recursos públicos, ¿qué es exactamente lo relevante de esa operación?
Quizá lo destacable no sea tanto la titularidad de unos u otros, sino el hecho de que ambas instituciones, pese a pertenecer a distintos partidos, hayan sido capaces de entenderse y responder a una necesidad ciudadana, en este caso deportiva.
Porque, llegado el momento de votar, ¿de verdad alguien cree que la ciudadanía se detendrá en discernir a qué administración corresponde el mérito? Probablemente no.
Me da igual quién lo haga o quién lo diga: el error es el mismo, tanto si procede del PP como del PSOE. En esta ocasión, leo al portavoz socialista en el Ayuntamiento de Albacete afirmar: “Avances en la ciudad de Albacete de la mano del gobierno de Emiliano García-Page”.
Ojalá el cien por cien de los socialistas albaceteños crea firmemente en Page, como a veces parece desprenderse de las declaraciones que escuchamos. Lo deseo por ellos: probablemente les iría mejor encomendándose a Page sin reservas. No tienen otro asidero de posible victoria, todo lo demás es ruina política.
Pretender sostener discursos contradictorios –soplar y sorber a la vez– resulta difícil, aunque esto daría para otro artículo.
En cuanto al alumbrado de la Catedral, no dispongo de todos los detalles, pero todo apunta a que se trata de una actuación financiada por Iberdrola o su fundación. Es probable que haya sido fruto de gestiones del alcalde, aprovechando encuentros previos con responsables de la compañía. En cualquier caso, el coste no parece haber recaído en las arcas públicas.
La presencia de Emiliano García-Page en el acto resulta lógica, independientemente de quien cursara la invitación, ya fuera el propio Ayuntamiento o la empresa implicada. Lo mismo cabe decir del alcalde, Manuel Serrano, naturalmente. Sin entrar en valoraciones personales –no se es mejor político por acudir más o menos a la Iglesia–, ambos mantienen una relación habitual y fluida con el ámbito eclesiástico.
Traigo a colación estos hechos, aunque puedan parecer menores, porque, ante la escasez de asuntos controvertidos de relevancia en la agenda local, conviene poner el foco en cuestiones que no alimenten la polarización.
La política –y, sobre todo, la ciudadanía– sale ganando cuando las instituciones, aun siendo de distinto signo, son capaces de colaborar y alcanzar objetivos comunes.
Apropiarse de esos logros de forma interesada no aporta nada: solo contribuye a generar ruido y alimenta un malestar innecesario. O quizá ni siquiera eso, lo cual resulta aún más preocupante.
Para ir rematando. Ahora va a resultar que Felipe González no puede ir a un acto con Juanma Moreno. Estaba programado ese encuentro para hablar creo que, de la duquesa de Alba, pero da igual, el nivel de enfrentamiento, de división es tan profundo que solo por llamar la atención esa circunstancia ya es extremadamente preocupante. Hace muy bien, Felipe González, de hacer lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Hay formas y formas de hacer política…esta es una de las buenas. Una imagen que dice más que mil discursos.
Jorge Azcón, reciente ganador de las elecciones en Aragón, se excedió en sus declaraciones. Da la impresión de que, ante un micrófono y sin un argumento claro, algunos responsables públicos optan por salidas impropias que terminan volviéndose en su contra. En este caso, además, con escaso favor para Juanma Moreno. Sus comentarios sobre el supuesto “atractivo” de Pilar Alegría frente a María Jesús Montero no solo resultan desafortunados, sino también difícilmente justificables en el contexto político actual. Las disculpas llegaron, sí, pero no borran el desliz.
Algo similar puede decirse de la vicepresidenta del gobierno valenciano, Susana Camarero, cuando afirmó que el “gobierno está lleno de prostitutas”. Rectificó posteriormente, como era previsible, pero convendría recordar que la responsabilidad institucional exige un mínimo de contención antes –y no después– de hablar.
Errores de este tipo los hay en todos los partidos, pero en el Partido Popular parece que han cogido carrerilla, lo cual invita a cierta reflexión interna.
Y el tonto, por ser suave, que en TVE escribió un rótulo sobre Juanma Moreno que decía: “Pierde la mayoría absoluta. Hace 4 años tuvo una flor en el culo”. Sin comentarios. Un despropósito de un medio público.
Y ya lo último es la moción de Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Albacete, proponiendo cuotas femeninas y cambios en las oposiciones al cuerpo de bomberos. Le tengo respeto a la concejala proponente –a quien cabe reconocer, al menos, una intención de buena fe–, la iniciativa resulta cuestionable. La igualdad de oportunidades exige procesos abiertos y equitativos, y cualquier medida que se perciba como una reserva de plazas corre el riesgo de interpretarse como un agravio.
Desconozco si el plenario se detendrá a debatir, harían muy mal si le dedican tiempo a este asunto, con la que está cayendo.
A la concejala de la extrema izquierda, le voy a dar un titular de una noticia que no es un invento y si le parece un asunto interesante ya tiene para debatir, posicionarse y hacer que se retrate todo el mundo: “Más de 200 migrantes hacinados y cobrando “entre 25 y 50 euros al mes”. Lo dice el informe del defensor del pueblo y no ocurre en Ucrania, ni en Irán, ni en Rusia, esa información está fechada y documentada aquí en Albacete, lugar donde llegan los dominios del plenario.
El nuevo vicepresidente del Gobierno, Carlos Cuerpo, tengo la impresión de que es un político de nivel, en el más amplio sentido del término. Además, si a la vicepresidenta Yolanda Diaz le cae mal y hasta dijo de él que es mala persona, seguro que es todo lo contrario.
Contra la guerra está todo el mundo, contra el paro también, contra la corrupción, contra la prostitución, contra todo lo que puedan imaginar. La guerra no se para desde Albacete, desde aquí se pueden parar otras cosas. Por eso, no me extraña que se convoquen manifestaciones y acudan los justos.
El debate volverá a evidenciarse en Andalucía: el “no a la guerra”, por sí solo, difícilmente ofrecerá respuestas suficientes, y la ya exvicepresidenta primera afronta un escenario especialmente complejo. Nadie le da la más mínima posibilidad de un mal resultado no llamativo.
Reducir la discusión a ese único eje resulta limitado. Para abordar conflictos internacionales existen otros ámbitos y actores: el presidente del Gobierno, las Cortes Generales, las instituciones europeas y los organismos internacionales, además de los canales diplomáticos.
Priorizar lo cercano y lo tangible no es una renuncia, sino una obligación si se pretende un debate público serio. Todo lo demás corre el riesgo de volverse irrelevante.
“Felices días de Semana Santa. Se levanta la sesión”, dijo el otro día la presidenta del Congreso. Amén: pausa litúrgica también para la política.
Ángel Calamardo
X: @AFCalamardo

