En el corazón de la Letur, un municipio de 922 habitantes enclavado en la Sierra del Segura, la historia de Benoit Van Den Heede es ya parte del paisaje. El programa ‘Yo me quedo aquí’ de Castilla-La Mancha Media (CMM) ha visitado la localidad para conocer de cerca la trayectoria de este artista belga que, hace casi cuatro décadas, decidió convertir este rincón de la provincia de Albacete en su hogar definitivo.
Nacido hace 63 años en Straimont, una pequeña localidad situada al sureste de Bélgica, Benoit creció en un entorno rural que, como él mismo ha reconocido, marcó su forma de entender la vida. «El mundo rural es lo mío», ha contado al programa.
Tras formarse en Bellas Artes y especializarse en escultura, emprendió un largo viaje por Europa en bicicleta en busca de inspiración. Ese recorrido fue el que, casi por azar, le condujo hasta el sur de España.
«Cuando llegué aquí, al sur de España, encontré este precioso pueblo, Letur, y me enamoré de él. Volví otro año de vacaciones y conocí a gente y encontré a mi mujer», ha contado al programa. Aquel flechazo inicial se consolidó con el tiempo hasta convertirse en una decisión vital.
Pasión por Letur
El momento exacto en que sintió que su destino podía estar ligado a este municipio también lo ha relatado ante las cámaras de ‘Yo me quedo aquí’. «Yo justamente llegué aquí. Me senté en el banco de la iglesia y pensé ‘pues en un pueblo así no me disgustaría vivir’. Y no tenía ni idea de que el destino me iba a traer aquí y me iba a casar con Encar», ha explicado.
Hoy, casi 40 años después, Benoit tiene en Letur su taller, donde trabaja la madera, la escultura y la pintura en acuarela. También crea al aire libre, capturando rincones del casco antiguo y la luz que tanto le impresionó la primera vez.
«La luz que tiene, su casco antiguo, su trazado, su vocación artística… Como artista, es un sitio muy interesante para vivir y para desarrollar el arte que uno tiene. Yo me quedé aquí y tengo pasión por este pueblo. Y lo tengo claro: yo me quedo aquí», ha afirmado.
Una buena acogida
Su obra, profundamente emocional, le ha convertido en un artista muy reconocido en la zona. Ha participado en proyectos relevantes para el municipio, como la restauración de las puertas de madera del casco histórico, contribuyendo así a preservar el patrimonio local que tanto admira. «Letur es una pasada, y se presta al arte», ha asegurado.
La integración nunca fue un problema. «Me acogieron muy bien», ha contado sobre sus primeros años en el pueblo. Aquí ha formado su familia -tiene dos hijos, uno graduado en Relaciones Internacionales y Derecho y otro en Economía- y ha echado raíces definitivas.
El programa también ha mostrado otros atractivos de este municipio serrano, como su iglesia, que acaba de estrenar órgano, y el empuje de emprendedoras como Virginia, que ha apostado por abrir una casa de comidas donde la gastronomía se combina con actividades culturales.
Casi cuatro décadas después de aquel viaje en bicicleta, Benoit lo tiene claro. Letur no fue solo una parada en el camino, sino el lugar donde encontró su sitio. «Me encanta el pueblo, su patrimonio, sus gentes, las familias, mi familia aquí… Por eso, yo lo tengo claro: me quedo aquí», ha concluido en el programa.

