Kai y Kora, los agentes con más olfato de Albacete: “Donde no llegan los ojos llega su nariz”

Kai y Kora son los agentes de cuatro patas de la nueva Unidad Canina de Albacete al mando de Victor José Garrido y Javier López

Albacete cuenta con un nuevo servicio en sus calles. La Policía Local ha estrenado su unidad canina, una apuesta por la prevención y la seguridad ciudadana que tiene como protagonistas a dos compañeros muy especiales: Kai y Kora. Detrás de sus correas están Víctor José Garrido, guía canino e instructor de la unidad, junto al agente Javier López, dos policías que han conseguido unir su vocación policial con una pasión que les acompaña desde pequeños: los perros.

La unidad, presentada oficialmente el pasado mes de octubre, nace con el objetivo de reforzar el trabajo de los agentes, especialmente en la detección de sustancias estupefacientes y la prevención de su consumo y tenencia en la vía pública. Un servicio que comienza ahora a dar sus primeros pasos en Albacete y que busca encontrar su sitio en las calles de la ciudad. “Lo que estamos haciendo es implantar el servicio y buscar la mejor manera de encajar para dar un mejor servicio público”, explica Víctor José Garrido a El Digital de Albacete.

Foto: Pilar Felipe

Aunque por ahora Kai y Kora son los protagonistas de esta nueva aventura, la unidad cuenta con tres perros. Kora es una perra detectora de seis años y medio; Kai un perro dual, especializado tanto en seguridad como en detección de drogas de cuatro años; y Nova, que se encuentra actualmente en formación, se incorporará al servicio en los próximos meses.

Prevenir: uno de los principales objetivos de la Unidad Canina de la Policía Local de Albacete

La idea es que la unidad continúe creciendo y afianzándose en la ciudad: “Tenemos tres perros y poco a poco queremos que se vaya incorporando algún compañero más con perros detectores e incluso introducir algún perro de rescate”, adelanta Víctor.

Foto: Pilar Felipe

Por el momento, los agentes están recorriendo diferentes puntos de Albacete, especialmente aquellas zonas sobre las que han recibido quejas vecinales relacionadas con el consumo de sustancias. «Vamos a requerimiento de los vecinos o simplemente porque nosotros tenemos conocimiento de que en esas zonas consumen”, explica el instructor. La finalidad, insiste, es fundamentalmente preventiva. “La prevención del consumo o la tenencia en la vía pública es el objetivo de la unidad canina”, señala. Una herramienta que pretende contribuir a retirar sustancias de las calles y evitar que determinados espacios se conviertan en puntos habituales de consumo. Además, también quieren acercarse a los jóvenes para llevar a cabo esa tarea de prevención desde la educación con la colaboración de los centros educativos.

Foto: Pilar Felipe

La puesta en marcha de este servicio supone un paso importante para la Policía Local de Albacete. Aunque las unidades caninas llevan décadas funcionando en otros puntos de España, hasta ahora la ciudad no contaba con un equipo de estas características dentro de su Policía Local. “A nivel local, en Albacete, es algo pionero. En Castilla-La Mancha hay muchas unidades que tienen esta unidad y Albacete no lo tenía. Creo que ya era el momento”, señalan los agentes, que agradecen el apoyo tanto de la Policía Local de Albacete como del Ayuntamiento de la ciudad para poner en marcha este nuevo servicio.

Foto: Pilar Felipe

Un olfato que llega donde no alcanzan los ojos

El trabajo de Kai y Kora va mucho más allá de acompañar a sus guías durante los servicios policiales. Su principal herramienta es un olfato extraordinario, capaz de detectar sustancias que pasarían completamente desapercibidas para una persona. “Donde no llegan los ojos llega la nariz del perro”, sostiene Víctor, que destaca el enorme potencial de estos animales. Según explica, su capacidad olfativa es muy superior a la humana, algo que facilita enormemente su labor. 

De hecho, el instructor asegura que desde que comenzó el servicio prácticamente todos los días han conseguido detectar alguna sustancia. Entre las que han localizado hasta ahora se encuentran cocaína, hachís y marihuana. Sin embargo, sus capacidades van mucho más allá, ya que están preparados para detectar también heroína y anfetaminas, entre otras.

Foto: Pilar Felipe

Y hay algo especialmente característico es su forma de trabajar: los perros están entrenados para realizar marcajes pasivos. “No rompen nada, simplemente nos señalan con la trufa dónde llevan la sustancia, facilitando los cacheos”, explican. Además, su intervención permite a los agentes actuar con mayores garantías. En lugares con mucha afluencia de personas, como un parque, pueden detectar en cuestión de segundos si existe alguna sustancia.

Pero su presencia va más allá y tiene un efecto disuasorio. Saber que hay perros detectores patrullando puede hacer que algunas personas se lo piensen antes de consumir sustancias en determinados espacios.

Foto: Pilar Felipe

Así preparan a los perros policías

Detrás de cada intervención hay muchas horas de trabajo, pero también una relación muy especial entre los agentes y sus compañeros de cuatro patas. Porque Kai, Kora y Nova no son simplemente perros que acuden a trabajar con la Policía Local: son parte de sus familias. En el caso de Javier, el Ayuntamiento de Albacete se ha encargado de adquirir a Nova, aunque su cuidado y convivencia diaria estarán ligados al propio agente. “Va a estar en mi casa”, señala el agente.

Víctor, por su parte, conoce muy bien lo que significa compartir la vida con estos animales. Kora fue adiestrada por él, mientras que Kai llegó a su casa con apenas 40 días. Desde entonces, ha crecido a su lado hasta convertirse en un perro policía. “Es como una afición, pero requiere de las 24 horas del día”, asegura Víctor. Y es que el trabajo de un guía canino no termina cuando acaba su jornada laboral. La alimentación, los cuidados, la educación y el entrenamiento forman parte de una dedicación constante. “Lo normal es que los perros convivan con su guía. Cuando va al trabajo vienen con nosotros y, cuando terminamos, a casa otra vez”, asegura. 

Foto: Pilar Felipe

Una convivencia que permite crear un vínculo muy estrecho y que, además, tiene efectos directos en el rendimiento de los animales. “Está demostrado que, igual que las personas, los perros que emocionalmente son felices son mejores perros detectores y trabajan mejor”, añade. Y cuando llegue el momento de que Kai y Kora se jubilen, continuarán viviendo en casa de Víctor, ya que son parte de la familia.

Foto: Pilar Felipe

Detrás de cada búsqueda hay un proceso de adiestramiento en el que el juego tiene un papel fundamental. Los perros se seleccionan teniendo en cuenta sus características, su energía y sus instintos naturales, que después se orientan hacia el trabajo policial. “Lo normal es adiestrar a través del juego, aunque hay varias metodologías”, asegura el instructor, que señala que “el perro se lo pasa bien y disfruta con su guía”. Para ellos es “como un juego”, apunta. Javier también destaca la importancia de elegir bien al animal y adaptar el entrenamiento a sus características. “Hay determinadas razas con mucho instinto”, apunta.

Foto: Pilar Felipe

Una profesión que también se lleva a casa

La historia de esta unidad también es la de dos agentes que llevaban tiempo soñando con dedicarse al trabajo con perros. Víctor reconoce que prácticamente ha vivido rodeado de animales desde que nació. Antes de incorporarse a la Policía Local fue militar y siempre tuvo claro que quería desarrollar su carrera profesional en el ámbito policial. Poder unir ambas pasiones ha sido una oportunidad muy especial. “Si volviera a nacer 20 veces, 20 veces sería policía e iría a la unidad canina”, confiesa.

Foto: Pilar Felipe

La historia de Javier también tiene algo de sueño recuperado. En su etapa como militar descubrió las unidades caninas y sintió interés por formar parte de ellas, aunque finalmente no pudo hacerlo. Cuando comenzó a plantearse la creación de este servicio en Albacete, volvió a despertar aquella ilusión. Ahora espera con ilusión la llegada de Nova al trabajo diario de la unidad. “Llevo 7 años en la Policía Local y empezar en la Unidad Canina es una motivación más”, señala.

Foto: Pilar Felipe

Mientras tanto, Kai y Kora ya han comenzado a recorrer las calles de Albacete. Sus primeros pasos forman parte de un proyecto que aspira a crecer y convertirse en una herramienta más para cuidar de la ciudad. Porque detrás de cada ladrido, cada búsqueda y cada paseo policial hay mucho entrenamiento, dedicación y, sobre todo, una relación de confianza entre los agentes y sus compañeros. Y es que, como bien resume Víctor, para estos perros la jornada nunca es simplemente un trabajo: es jugar, disfrutar y poner su extraordinario olfato al servicio de los vecinos de Albacete.

/ Fotos: Pilar Felipe /

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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