Las lápidas más sorprendentes del cementerio de Albacete: «Aquí está mi último y peor polvo”

Del humor al último adiós: los epitafios más llamativos de Albacete

La muerte suele asociarse con el silencio, la tristeza y la nostalgia. Sin embargo, basta con pasear entre las lápidas de un cementerio para descubrir que no todas las despedidas tienen por qué ser iguales. Hay quien elige unas palabras cargadas de amor, quien prefiere recordar a un ser querido a través de un poema y quien, incluso en el último adiós, decide sacar una sonrisa a quienes se acercan a su tumba. Porque hay personas que, hasta el final, se llevan consigo su sentido del humor.

El cementerio de Albacete guarda algunos ejemplos de estas despedidas tan particulares. Entre sus calles y panteones es posible encontrar epitafios que se alejan de las fórmulas tradicionales y que reflejan distintas formas de entender la vida y también la muerte. Frases ingeniosas, mensajes llenos de personalidad, referencias literarias e incluso guiños al sentimiento por una ciudad y sus tradiciones forman parte de este pequeño recorrido por las palabras que algunas personas quisieron dejar para la posteridad.

Algunos de los epitafios más llamativos del cementerio albaceteño tienen algo en común: consiguen arrancar una sonrisa incluso en un lugar donde habitualmente predominan el recogimiento y el silencio.

Así son los epitafios más originales del cementerio de Albacete: “No me traigas flores que no me gustan”

“No me traigas flores que no me gustan y no me levanto porque no puedo” es uno de esos mensajes que difícilmente pasan desapercibidos. Una frase con mucho sentido del humor que parece querer mantener una última conversación con quienes se acercan a visitar la tumba.

También hay espacio para el humor más atrevido. “Aquí está mi último y peor polvo” es otro de los epitafios que sorprenden por su originalidad y por la naturalidad con la que juega con las palabras hasta en el momento de la despedida. Además, en este caso, añade “brindo por todo lo que viví”.

Y entre estas despedidas también hay mensajes que resumen toda una filosofía de vida. “Viví a mi manera, amando a los míos y sonriendo hasta el final” es uno de ellos. Unas palabras que transmiten cariño, personalidad y una forma muy particular de entender el paso por este mundo. 

Poesía, humor y hasta el Albacete Balompié

No todos los epitafios buscan provocar una sonrisa. Algunos convierten las lápidas en pequeños espacios de memoria y expresión artística. La literatura también tiene su lugar en el cementerio de Albacete, donde pueden encontrarse referencias y poemas de autores tan reconocidos como Miguel Hernández y Antonio Machado, entre otros. Sus versos, cargados de sensibilidad y reflexión sobre la vida, el tiempo y la ausencia, acompañan a quienes quisieron que la poesía formara parte de su último recuerdo.

También hay espacio para las señas de identidad más albaceteñas. Y Valeriano Belmonte es una seña de identidad de Albacete, también en su despedida. Belmonte dejó su particular sello en forma de uno de sus dibujos y un “¡Aúpa Alba!”. Un guiño al Albacete Balompié que demuestra que hay pasiones que acompañan a una persona durante toda su vida y que también pueden encontrar su lugar en el recuerdo. Porque, al final, cada epitafio habla de alguien: de sus gustos, sus aficiones, sus inquietudes y de aquello que quería que los demás recordasen cuando ya no estuviera.

Y la pasión por el Alba es algo que muchos albaceteños han querido llevar hasta el final, por lo que en Albacete hay muchos escudos, no solo del Albacete Balompié, sino también de otros equipos como el Madrid o el Barcelona. Y lo mismo ocurre con otras aficiones. En una de las lápidas se puede leer «as del dominó», recordando una de esas aficiones.

Ni la muerte les quitó el sentido del humor

En otros cementerios de la provincia también pueden encontrarse despedidas que rompen absolutamente con lo convencional. Es el caso de un epitafio en el Cementerio de Motilleja, que no deja indiferente a quien lo lee: “Buenas tardes a la gente de buena voluntad y al que no la tenga… que le den por culo”. Una frase directa, desenfadada y con una personalidad arrolladora que parece demostrar que ni siquiera la muerte consiguió cambiar la manera de expresarse de quien la dejó escrita.

También hay quienes recurren a los acrósticos, composiciones en las que las letras iniciales de varias palabras o versos forman un nombre o un mensaje. Una manera diferente de convertir una lápida en algo personal y de dejar un recuerdo que va más allá de los datos y las fechas.

Lápidas personalizadas: vídeos, fotos y hasta QR

La forma de recordar a quienes ya no están también ha evolucionado con el paso del tiempo. Desde Mármoles Simón comparten con El Digital de Albacete que el sector funerario ha incorporado nuevas posibilidades para personalizar las lápidas y hacer que cada despedida sea todavía más especial. Entre las novedades se encuentran los códigos QR que pueden incorporarse a las lápidas y que permiten acceder, a través del teléfono móvil, a contenidos relacionados con la persona fallecida. Desde una canción que tenía un significado especial hasta una breve biografía.

La tecnología también ha abierto la puerta a otras propuestas, como lápidas que incorporan vídeos e incluso fotografías que se activan mediante sensores de movimiento cuando alguien se acerca. 

La muerte puede ser una experiencia triste para quienes se quedan, pero la manera de despedirse no tiene por qué estar marcada siempre por la solemnidad. Hay quien elige la poesía, quien deja un mensaje de amor, quien brinda por todo lo vivido y quien prefiere marcharse con una última broma. Porque cada persona tiene su propia manera de entender la vida y, quizá, también de mirar a la muerte.

/ Fotos: Pilar Felipe y cedidas /

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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