“Fue desolador”: los 6 bomberos de Albacete en el trágico accidente ferroviario de Urda

6 bomberos del SEPEI en Villarrobledo se desplazaron a Urda para participar en las labores de rescate tras el accidente ferroviario

Seis bomberos del Servicio Especial de Prevención y Extinción de Incendios (SEPEI) de la provincia de Albacete, concretamente del parque de Villarrobledo, se desplazaron hasta Urda (Toledo) en la jornada de este miércoles para colaborar en las labores de rescate tras el trágico accidente ferroviario.

Francisco Ovidio García Ríos, oficial jefe del SEPEI de Albacete y uno de los responsables de la movilización, explica a El Digital de Albacete cómo se organizó el dispositivo y qué trabajo desarrollaron los bomberos desplazados. Pero, más allá de las labores técnicas, también pone el foco en una realidad que a veces queda en segundo plano: el impacto de quienes trabajan en primera línea de una tragedia.

La petición de apoyo llegó a primera hora de la mañana. Según relata García Ríos, en torno a las 9:30 horas, el Consorcio de Bomberos de Toledo solicitó la colaboración del parque de Villarrobledo para trabajar tras el accidente en Urda. La respuesta fue inmediata y se movilizó una dotación de seis efectivos, organizados en dos turnos para garantizar los relevos. Una vez en el lugar del accidente, los bomberos se pusieron a disposición del puesto de mando y de la dirección de la emergencia, coordinándose con los demás servicios que trabajaban en la zona. “Se pusieron a trabajar en las labores que les habían encomendado, que básicamente eran las prioritarias: localizar a los posibles supervivientes y rescatarlos lo antes posible”, señala el oficial jefe del SEPEI.

Foto: Cedida SEPEI

6 bomberos de Villarrobledo acudieron a Urda para participar en las labores de rescate

Los bomberos de Albacete trabajaron junto a los equipos que ya se encontraban en el lugar, entre ellos los servicios sanitarios y otros efectivos de bomberos. Una vez finalizadas las tareas de rescate de supervivientes, los trabajos se centraron en la localización y recuperación de las personas fallecidas. “El trabajo ya empezó a necesitar maquinaria pesada porque había que levantar principalmente un par de vagones”, recuerda, y explica que “son labores muy costosas y muy largas también en el tiempo”. Tareas que además requieren de planificación y coordinación de todos los equipos participantes.

Los efectivos del SEPEI permanecieron en el lugar hasta que, avanzada la noche, se inició la retirada progresiva de medios. Cuando la dirección de la emergencia consideró que los recursos que continuaban trabajando eran suficientes para las tareas pendientes, los bomberos de Albacete recibieron el relevo y regresaron a casa. El oficial jefe subraya que la Diputación de Albacete mantuvo en todo momento su disposición a aportar los recursos que fueran necesarios. “Este tipo de intervenciones son de una alta complejidad, tanto técnica como organizativa, y requieren mucho personal, muchas rotaciones y maquinaria especializada”, señala.

Foto: Cedida SEPEI

“Uno nunca se acostumbra a este tipo de intervenciones”

Detrás de la preparación técnica y de la concentración que exige una intervención de estas características también hay personas. Bomberos que, pese a estar acostumbrados a afrontar situaciones difíciles, se encuentran ante escenarios que dejan huella. García Ríos explica que, aunque él permaneció en Albacete coordinando el dispositivo y después se desplazó a Urda, estuvo en contacto con los efectivos que trabajaban sobre el terreno desde primera hora y conoció de primera mano las circunstancias a las que tuvieron que enfrentarse. «El panorama que se encontraron fue desolador: restos de trenes por todas partes, vagones volcados y gente todavía en el interior”, relata.

En esos primeros momentos, la prioridad es concentrarse en las tareas encomendadas, actuar con rapidez y coordinarse con los demás servicios de emergencia. La preparación y la experiencia permiten mantener el foco en el trabajo, pero eso no significa que la dureza de lo vivido no tenga consecuencias emocionales. «Uno nunca se acostumbra a este tipo de intervenciones tan grandes y con tantos efectos negativos, sobre todo para las personas”, sostiene. “Cuando llegas te pones a trabajar muy concentrado. Pero termina afectando. Nadie es de piedra y después da el bajón”, manifiesta.

Foto: Cedida SEPEI

García Ríos también ha querido poner en valor el trabajo de todos los profesionales que participaron en el dispositivo de Urda, desde los primeros efectivos que llegaron al lugar hasta los equipos que se incorporaron posteriormente para colaborar en las tareas de rescate y recuperación. El oficial jefe del SEPEI de Albacete destaca especialmente la labor de sus compañeros y la coordinación entre los distintos servicios que intervinieron en el accidente, “desde el primero hasta el último”. Asimismo, traslada su reconocimiento al Consorcio de Bomberos de Toledo por la dificultad que supone organizar y dirigir una emergencia de estas dimensiones. “Organizar y dirigir este tipo de intervenciones es muy costoso y muy difícil”, señala.

La actuación de los seis bomberos del parque de Villarrobledo forma parte del trabajo conjunto de los servicios de emergencia que acudieron a Urda. Una intervención que exigió preparación, coordinación y un importante esfuerzo operativo, pero que también recuerda que, detrás de cada uniforme, hay personas que afrontan situaciones extraordinariamente duras mientras intentan ayudar a los demás.

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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