Las tragedias ferroviarias que marcaron a Albacete y que Urda devuelve a la memoria

El accidente de Urda devuelve a la actualidad el recuerdo de los siniestros mortales registrados en la provincia de Albacete, desde los primeros descarrilamientos del siglo XIX hasta las tragedias de Tobarra, Chinchilla y Hellín

La tragedia ferroviaria ocurrida este miércoles, 28 de octubre, en Urda (Toledo) devuelve a la actualidad una historia que también ha dejado una profunda huella en la provincia de Albacete. Chinchilla de Montearagón, donde murieron 19 personas en junio de 2003, ocupa un lugar central en esa memoria, aunque los accidentes con víctimas mortales se remontan al siglo XIX y alcanzan a distintos puntos de la geografía provincial.

En Urda, Adif ha confirmado una colisión por alcance entre dos trenes de Renfe e Iryo que cubrían el trayecto Madrid-Sevilla, en el punto kilométrico 118 del corredor de alta velocidad Madrid-Andalucía. El Gobierno de Castilla-La Mancha situaba durante la mañana el balance provisional en 30 fallecidos, según las declaraciones de su portavoz, Esther Padilla. Por desgracias, la cifra permanecía abierta mientras continuaba la intervención de los servicios de emergencia y ha ido creciendo paulatinamente hasta situarse en 68 víctimas llegadas las 16.30 horas. Además, había 15 personas heridas con pronóstico muy grave.

La Junta activó el Plan Territorial de Emergencia de Castilla-La Mancha a las 9:15 horas y elevó su situación operativa a nivel 2 a las 10:30, tras solicitar la intervención de la Unidad Militar de Emergencias. El Ejecutivo autonómico confirmó también la movilización de bomberos de Albacete y la habilitación de espacios para atender a los afectados. Estos datos describen la respuesta a la emergencia; las causas del accidente requieren una investigación que permita establecer qué sucedió.

Accidentes ferroviarios en Albacete: un rastro que comienza en el siglo XIX

La recopilación histórica de la Federación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril, documenta cuatro muertos entre Almansa y Alpera el 28 de noviembre de 1859 y otros dos entre Chinchilla y Villar de Chinchilla el 9 de julio de 1873. Ya en el siglo XX recoge dos fallecidos entre Minateda y Hellín el 26 de febrero de 1910 y uno en La Roda el 22 de marzo del mismo año.

El estudio también registra siete muertos entre Bonete y Alpera el 16 de diciembre de 1938; dos en el depósito ferroviario de Albacete el 28 de agosto de 1952; dos entre El Mugrón y Alpera el 9 de octubre de 1961; y tres entre Los Hitos y Navajuelos el 6 de diciembre de 1971. Es una investigación histórica con referencias documentales, no un censo oficial exhaustivo de todas las muertes ocurridas en las vías.

Villarrobledo conserva, además, su propio relato de estas tragedias. La exposición municipal sobre la historia de su estación recuerda que un descarrilamiento ocurrido en 1864 acabó con la vida de un matrimonio. Décadas después, en 1952, un choque entre trenes de mercancías dejó cuatro fallecidos: dos ferroviarios y otras dos personas que viajaban clandestinamente.

Otro de los episodios recogidos ocurrió el 16 de octubre de 1980. El expreso Sevilla-Barcelona arrolló un camión en un paso a nivel con las barreras levantadas. Murieron el conductor del vehículo, el maquinista y su ayudante. El impacto provocó un incendio y el camión fue arrastrado unos 800 metros.

Tobarra y Chinchilla: dos tragedias en cinco meses

El año 2003 quedó marcado por dos accidentes mortales en la línea Madrid-Cartagena. El primero se produjo el 4 de enero, cuando un Talgo descarriló cerca del apeadero de Tobarra. Fallecieron dos mujeres.

La explicación judicial conocida posteriormente permitió superar las hipótesis iniciales. Según el auto del Juzgado de Instrucción número 1 de Hellín, facilitado por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha y recogido por Europa Press, una barra del freno de estacionamiento de la locomotora se desprendió y se enclavó en la vía, provocando el descarrilamiento. En 2006 se acordó el sobreseimiento provisional de la causa al no encontrarse responsabilidades penales estrictamente personales.

Cinco meses después llegó la tragedia de Chinchilla. El 3 de junio de 2003, a las 21:41 horas, un Talgo procedente de Madrid y un tren de mercancías que llegaba desde Murcia chocaron frontalmente en las inmediaciones de la estación.

La comparecencia del presidente de Renfe ante la Comisión de Infraestructuras del Congreso, celebrada el 18 de junio, dejó un balance preciso: 19 fallecidos, de los cuales 14 eran viajeros y cinco trabajadores de los dos trenes. En aquella intervención se contabilizaron también 38 heridos. El choque se produjo en un tramo de vía única y fue seguido de un incendio.

En junio de 2006, el Juzgado de lo Penal número 1 de Albacete condenó al factor de circulación a dos años de prisión y cuatro de inhabilitación profesional. La sentencia lo declaró responsable de 19 delitos de homicidio por imprudencia grave profesional y de otros 48 delitos de lesiones.

Hellín y las víctimas de los pasos a nivel

El recorrido por la siniestralidad ferroviaria provincial en Albacete incluye también a quienes fallecieron en vehículos arrollados en pasos a nivel. El 7 de mayo de 2004 murieron cinco personas de nacionalidad boliviana en Hellín, cuando un Altaria Cartagena-Madrid embistió el turismo en el que viajaban.

Según la información difundida entonces por Renfe y la Subdelegación del Gobierno, el coche había sorteado las semibarreras e invadido la vía. El impacto provocó también el descarrilamiento de parte del tren. Las cinco víctimas viajaban en el automóvil.

Son episodios de distintas épocas y circunstancias, que exigen distinguir entre colisiones de trenes, descarrilamientos y accidentes en pasos a nivel. Su recuerdo forma parte de la historia de Albacete, mientras la atención se concentra ahora en las víctimas de Urda, sus familias y la evolución de las personas heridas.

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