Hay nombres que, por unas circunstancias u otras, despiertan recuerdos especialmente desagradables entre la afición del Albacete Balompié. Y en el apartado arbitral, uno de ellos es, sin duda, el de Rubén Ávalos Barrera. El colegiado catalán vuelve a estar en el centro de la polémica después de lo sucedido el pasado domingo en el Carlos Belmonte, cuando, desde la sala VAR, no advirtió a Daniel Palencia Caballero de un clamoroso penalti cometido por Álex Serra durante el Albacete-Eldense. Lo verdaderamente preocupante es que no se trata de un episodio aislado, sino de un nuevo capítulo de una trayectoria marcada por diferentes decisiones que han perjudicado al equipo albacetista, algunas de ellas reconocidas posteriormente como erróneas por los propios organismos arbitrales o disciplinarios.
El último capítulo se ha escrito este miércoles, 28 de octubre, cuando el Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha reconocido públicamente, a través de su programa ‘Tiempo de Revisión’, que el equipo arbitral del Albacete-Eldense cometió un «error claro y manifiesto» al no sancionar con penalti y tarjeta roja una mano de Álex Serra dentro del área visitante.
La conclusión del CTA es contundente: «Penalti y tarjeta roja». Y todavía más importante en lo que respecta a Ávalos Barrera: «El VAR debió intervenir».
Un reconocimiento que vuelve a poner bajo los focos al colegiado catalán y que invita a repasar algunos de sus antecedentes más polémicos con el Albacete Balompié. Porque hay decisiones que pueden resultar discutibles y formar parte de las diferentes interpretaciones del reglamento, pero otras han terminado siendo desautorizadas oficialmente.

Ávalos Barrera y el Albacete: el CTA confirma otro error grave
El pasado domingo, durante el minuto 65 del Albacete-Eldense, Álex Serra interceptó con la mano un balón dentro de su propia área cuando el conjunto manchego protagonizaba una peligrosa acción ofensiva.
Daniel Palencia Caballero, árbitro principal, no señaló absolutamente nada. Tampoco intervino el VAR, cuyo máximo responsable era Rubén Ávalos Barrera. La jugada despertó inmediatamente las protestas de los futbolistas del Albacete y la indignación de los aficionados presentes en el Carlos Belmonte. La sensación era que Serra había desplazado voluntariamente el brazo para impedir que el balón continuara su trayectoria. Y eso es precisamente lo que ha terminado reconociendo el Comité Técnico de Árbitros.
En su análisis oficial, el organismo establece que «Serra mueve el brazo hacia el balón de forma deliberada», considerando que la infracción debió castigarse con penalti y expulsión del defensor visitante. Sin embargo, lo especialmente llamativo es que Ávalos Barrera, disponiendo de las imágenes televisivas y las repeticiones, no recomendara a Palencia Caballero revisar la jugada en el monitor situado a pie de campo.
Un árbitro principal puede equivocarse por la velocidad del juego, por su posición sobre el terreno de juego o porque otro futbolista dificulte su visión. Pero precisamente para corregir esos errores claros y manifiestos está el videoarbitraje. Y Ávalos Barrera no hizo lo que el propio CTA considera que debió hacer. El Albacete terminó ganando por 2-0 gracias a los goles de Víctor San Bartolomé e Higinio, pero la victoria no elimina la gravedad de una decisión que pudo condicionar el partido.

Levante-Albacete de 2023: una expulsión que el Comité de Competición tuvo que corregir
Para comprender el malestar que genera el nombre de Ávalos Barrera entre numerosos aficionados del Albacete hay que remontarse, entre otros encuentros, al 12 de marzo de 2023.
Aquel día, el conjunto dirigido entonces por Rubén Albés visitaba al Levante UD en el estadio Ciudad de Valencia. Ávalos Barrera ejercía como árbitro principal y terminó convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas del encuentro.
En el minuto 42, el colegiado expulsó a Maikel Mesa por doble tarjeta amarilla, dejando al Albacete en inferioridad numérica durante más de la mitad del partido.
La segunda amonestación provocó una enorme indignación. Las imágenes televisivas mostraban una acción en la que el futbolista albacetista, lejos de cometer la infracción que se le atribuía, parecía ser quien recibía la falta.
El Albacete Balompié decidió recurrir la expulsión, aportando las imágenes correspondientes para demostrar que la decisión arbitral no se ajustaba a lo sucedido. Y el organismo disciplinario terminó dando la razón al club manchego.
El 15 de marzo, tres días después del encuentro, se hizo pública la resolución que dejaba sin efecto la segunda tarjeta amarilla mostrada a Maikel Mesa. La prueba videográfica había permitido acreditar un error material manifiesto.
Una rectificación oficial que dejaba en evidencia la decisión adoptada sobre el terreno de juego por Ávalos Barrera. Pero existía un problema imposible de solucionar: los minutos que el Albacete había disputado con diez futbolistas no podían recuperarse. Una decisión corregida sobre el papel, pero cuyo perjuicio deportivo ya se había consumado.

Alcorcón-Albacete: una mano muy discutida que Ávalos Barrera sí pidió revisar
Otro episodio especialmente recordado tuvo lugar el 3 de octubre de 2023, cuando el Albacete visitó a la AD Alcorcón en el estadio de Santo Domingo. En aquella ocasión, Ávalos Barrera no era el árbitro principal, sino que estaba al frente del VAR.
El conjunto blanco se había adelantado gracias a un gol de Antonio Pacheco, pero en el minuto 58 llegó una intervención del videoarbitraje que volvió a generar una enorme controversia.
Un balón impactó en la mano de Glauder dentro del área albacetista, en una jugada que, además, venía precedida de una posible falta sobre Escriche.
Ávalos Barrera decidió intervenir desde el VAR y el colegiado principal terminó señalando penalti a favor del Alcorcón. Sousa transformó la pena máxima y estableció el empate a uno.
La decisión fue muy criticada desde el entorno albacetista, tanto por las circunstancias del contacto con la mano como por la posible infracción anterior sobre Escriche.
Aquella interpretación no fue posteriormente rectificada de manera oficial, por lo que debe diferenciarse de los errores reconocidos por los organismos arbitrales. Sin embargo, se convirtió en otro precedente controvertido dentro del historial del colegiado catalán con el Albacete. Finalmente, Manu Fuster anotó el 1-2 definitivo y los blancos consiguieron llevarse los tres puntos.
Resulta especialmente significativo comparar aquella intervención con lo ocurrido el pasado domingo ante el Eldense: en Alcorcón, Ávalos Barrera sí promovió la revisión de una mano discutida que terminó en penalti contra el Albacete; ante el Eldense, no intervino en otra mano que el CTA ha considerado merecedora de penalti y tarjeta roja a favor del conjunto manchego.

Valladolid-Albacete, enero de 2026: otro penalti que el CTA reconoció y en el que estaba Ávalos Barrera
El antecedente más reciente, antes del encuentro frente al Eldense, resulta todavía más significativo. El 24 de enero de este mismo año, durante el Real Valladolid-Albacete disputado en el estadio José Zorrilla, el conjunto manchego volvió a sufrir una decisión arbitral que posteriormente sería reconocida oficialmente como errónea.
Corría el minuto 38 cuando Víctor Valverde protagonizó una acción ofensiva que terminó con un disparo que impactó en el brazo de Stanko Jurić dentro del área vallisoletana.
El brazo del defensor estaba separado del cuerpo y ocupaba un espacio que, conforme al reglamento, debía considerarse antinatural. Sin embargo, Rafael Sánchez López, árbitro principal del encuentro, no señaló penalti.
Tampoco llegó ninguna recomendación para revisar las imágenes desde la sala VOR. ¿Quiénes estaban encargados del videoarbitraje? Iván Caparrós Hernández como VAR principal y Rubén Ávalos Barrera como AVAR.
Es importante precisar que, en aquel encuentro, Ávalos Barrera ejercía como asistente del responsable principal del VAR y no como máximo encargado de tomar la decisión de recomendar una revisión. Pero ambos formaban parte del equipo de videoarbitraje que dejó pasar aquella acción. Y cuatro días después, el 28 de enero, llegó la confirmación oficial del error.
El Comité Técnico de Árbitros reconoció que el contacto de Jurić con el balón debía haberse sancionado con penalti y que el VAR tenía que haber recomendado al colegiado una revisión sobre el terreno de juego.
Otro penalti a favor del Albacete que no llegó a señalarse. Otra equivocación reconocida oficialmente. Y otra vez Ávalos Barrera formando parte del equipo arbitral implicado.
El entonces entrenador del Albacete, Alberto González, había mostrado su indignación tras aquel encuentro, a pesar de que los blancos terminaron imponiéndose por 0-1. La victoria, como sucedería meses después contra el Eldense, no eliminó la sensación de perjuicio arbitral.

El precedente de Leganés: otra decisión controvertida de Ávalos Barrera contra el Albacete
El historial también incluye un episodio anterior, fechado el 2 de octubre de 2022, durante el Leganés-Albacete disputado en Butarque.
Aquel día, Ávalos Barrera era el árbitro principal y señaló un penalti favorable al conjunto madrileño en los primeros minutos del encuentro tras una caída de Fede Vico en una acción con Riki.
La decisión resultó muy discutida por la aparente levedad del contacto. El colegiado interpretó que existía una zancadilla merecedora de castigo y el VAR mantuvo su decisión. Fede Vico transformó el lanzamiento y adelantó al Leganés. El Albacete consiguió remontar posteriormente gracias a un doblete de Jonathan Dubasin, imponiéndose por 1-2.
Como en el caso del Alcorcón, aquella pena máxima debe considerarse una interpretación arbitral controvertida, no un error oficialmente reconocido. Pero constituye otro de los episodios que explican los recelos de parte del albacetismo hacia Ávalos Barrera.

Dos penaltis reconocidos por el CTA en el mismo año y con Ávalos Barrera en el VAR
Lo sucedido ante el Eldense incorpora un elemento especialmente preocupante a toda esta historia. En apenas nueve meses, el Comité Técnico de Árbitros ha tenido que reconocer dos errores relacionados con penaltis no señalados a favor del Albacete en encuentros en los que Ávalos Barrera formaba parte del equipo de videoarbitraje.
El primero, en enero, contra el Valladolid, cuando ejercía como AVAR. El segundo, este octubre, ante el Eldense, ya como máximo responsable del VAR. En ambos casos, el organismo arbitral ha determinado que existió un error claro y manifiesto y que el videoarbitraje debió intervenir.
A estas dos actuaciones se suma aquella expulsión de Maikel Mesa en Valencia, corregida posteriormente por el Comité de Competición. Son hechos documentados y reconocidos mediante resoluciones oficiales, que van más allá de la simple protesta de un equipo descontento con el arbitraje.
Todo ello sin olvidar los otros episodios polémicos de Leganés y Alcorcón, aunque estos no fueran objeto de una rectificación oficial.
Ahora bien, la acumulación de errores no demuestra que exista una intención deliberada de perjudicar al Albacete Balompié. Afirmarlo supondría atribuir una conducta para la que no existen pruebas. Lo que sí puede cuestionarse, a la vista de los antecedentes, es el rendimiento arbitral en estas acciones y la eficacia de los mecanismos destinados a corregir las equivocaciones.

Etxeberría ya había señalado al VAR antes de conocer la resolución del CTA
El entrenador del Albacete Balompié, Joseba Etxeberría, tampoco quiso pasar por alto lo sucedido el pasado domingo. Durante su comparecencia ante los medios de comunicación de ayer martes, previa al partido de Copa del Rey contra el Calvo Sotelo Puertollano, el técnico vasco se refirió a la acción de Serra como un «penalti clarísimo».
El preparador albacetista insistió en su incomprensión ante la decisión del equipo arbitral y, especialmente, ante la falta de intervención del videoarbitraje. «No entendemos esa jugada», manifestó Etxeberría, quien también reflexionó sobre cómo parecen escucharse de manera diferente las protestas arbitrales cuando llegan después de una victoria.
El pronunciamiento del CTA da ahora la razón al entrenador del Albacete, que reclamó una acción que debió terminar con penalti y expulsión.

Una pregunta que vuelve a quedar sobre la mesa
El caso de Ávalos Barrera pone nuevamente de manifiesto una de las grandes contradicciones del videoarbitraje.
El VAR nació para ayudar a los colegiados y evitar que errores evidentes condicionaran los resultados de los encuentros. Para ello dispone de recursos tecnológicos, cámaras, repeticiones y diferentes ángulos que no están al alcance del árbitro principal durante el desarrollo del juego.
Sin embargo, nada de eso sirvió el pasado domingo para que el Albacete dispusiera de un penalti que el propio CTA considera indiscutible.
La situación resulta especialmente llamativa cuando se tiene en cuenta que Ávalos Barrera ya había participado, con otra función dentro de la sala VOR, en un error de características semejantes en Valladolid.
Es cierto que los árbitros son humanos y que pueden equivocarse. También lo es que los organismos competentes están corrigiendo públicamente determinadas decisiones, un ejercicio de transparencia que resulta positivo.
Pero el problema es que esas rectificaciones llegan cuando los partidos ya han terminado. Ni al Albacete le devolvieron los minutos disputados con diez jugadores por la expulsión errónea de Maikel Mesa, ni pudo lanzar el penalti que le correspondía en Valladolid, ni tuvo la oportunidad de hacerlo ante el Eldense.
Por fortuna para los intereses albacetistas, los dos últimos episodios terminaron con victoria del conjunto manchego. Pero nada garantiza que la próxima equivocación de semejante magnitud no tenga consecuencias decisivas. Y mientras tanto, el nombre de Rubén Ávalos Barrera vuelve a aparecer asociado a un error arbitral reconocido oficialmente que perjudicó al Albacete Balompié.
Una coincidencia que, por repetida, merece una reflexión profunda sobre las decisiones arbitrales y el funcionamiento del VAR. Porque reconocer los errores está bien, pero mucho mejor sería evitar que se repitieran.


