Hay un problema de salud que puede avanzar durante meses e incluso años sin provocar molestias aparentes y, aun así, dañar progresivamente las arterias del cerebro. Muchas personas creen que podrían detectarlo por un dolor de cabeza u otras señales, pero la realidad es diferente. Por eso, el doctor Tomás Segura, jefe del Servicio de Neurología del Hospital General Universitario de Albacete, ha lanzado un mensaje a través de las redes sociales sobre uno de los principales factores de riesgo del ictus.
En un vídeo publicado en sus perfiles, el especialista pone el foco en la hipertensión arterial y en un error que, según advierte, puede tener consecuencias importantes: no medirse la tensión porque no se tienen síntomas.
«El primero de todos ellos es no controlar mi tensión», explica Segura al referirse a los errores que pueden dificultar la prevención de un ictus. El neurólogo señala que algunas personas descartan tener la tensión elevada porque no sufren dolor de cabeza o no presentan otras molestias.
Sin embargo, insiste en que la hipertensión arterial normalmente no produce síntomas, por lo que una persona puede encontrarse bien y tener cifras elevadas sin saberlo.
La tensión alta puede dañar las arterias durante años
El doctor Tomás Segura advierte de que la presión arterial elevada puede actuar de forma silenciosa durante largos periodos. «La tensión alta trabaja en silencio un día y otro día, un mes y otro mes, un año y otro año», señala en el vídeo.
Ese aumento mantenido de la presión puede dañar los vasos sanguíneos y elevar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, entre ellas el ictus. La hipertensión es uno de los principales factores de riesgo modificables de los accidentes cerebrovasculares, tanto isquémicos como hemorrágicos.
Por este motivo, el especialista considera fundamental no esperar a que aparezcan molestias para comprobar si la presión arterial se encuentra dentro de los valores recomendados.
Una comprobación que puede hacerse en un minuto
Como medida preventiva, Segura recomienda controlar la tensión arterial periódicamente. En su mensaje, recuerda que se trata de una comprobación sencilla que puede realizarse en casa con un tensiómetro o en una farmacia que disponga de este servicio.
«Esto es una cosa que se hace en un minuto», afirma el neurólogo, que anima a incorporar la medición de la tensión a los hábitos de cuidado de la salud.
La frecuencia con la que conviene realizar estos controles depende de factores como la edad, los antecedentes personales, las cifras obtenidas y las indicaciones de los profesionales sanitarios. Si se detectan valores elevados, es importante consultar con un profesional para confirmar el diagnóstico y valorar las medidas necesarias.
La hipertensión no es el único factor que influye en la aparición de un ictus, pero identificarla y tratarla adecuadamente puede reducir el riesgo. El mensaje del jefe de Neurología del Hospital de Albacete es claro: encontrarse bien no garantiza tener la tensión arterial controlada.

