Un hombre de 67 años será juzgado en Albacete después de protagonizar presuntamente un violento enfrentamiento con un agente de la Guardia Civil durante un control de tráfico en Villarrobledo. Según sostiene la Fiscalía, el conductor, que presentaba síntomas compatibles con la embriaguez, se negó a someterse a las pruebas de alcoholemia y acabó golpeando repetidamente al guardia civil con un bastón de madera que llevaba en el interior de su vehículo.
Los hechos ocurrieron el 5 de mayo de 2025 en la carretera AB-707 y llegarán este miércoles, 28 de octubre, al Juzgado de lo Penal Número 1 de Albacete. Sin embargo, el procedimiento presenta una circunstancia especialmente relevante, ya que, pese a considerar que el acusado cometió varios delitos, la propia Fiscalía solicita su absolución por una eximente completa de responsabilidad penal relacionada con su estado de salud mental, acompañada de diferentes medidas de seguridad.
Un control de tráfico en una carretera de Villarrobledo
Según recoge el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, los hechos tuvieron lugar sobre las 10:35 horas del 5 de mayo de 2025, cuando agentes de la Guardia Civil realizaban un control preventivo en el kilómetro 0,200 de la carretera AB-707, dentro del término municipal de Villarrobledo.
Los agentes observaron un vehículo Land Rover conducido por el acusado y decidieron darle el alto. Durante la intervención, los funcionarios percibieron un fuerte olor a alcohol procedente del interior del automóvil, por lo que requirieron al conductor para que se identificara y se sometiera a las pruebas reglamentarias de detección alcohólica.
La respuesta del hombre, según la acusación, fue especialmente hostil. En lugar de atender las indicaciones de los agentes, comenzó a dirigirse a uno de ellos con expresiones como «gilipollas, eres un gilipollas, qué te crees más que yo», mientras cuestionaba su autoridad y se negaba a colaborar con el control.
El acusado también habría asegurado que había trabajado en el País Vasco y que mantenía amistad con coroneles y jueces, además de insistir en que estaba enfermo y pedir al agente que preguntara por él a su médico. Pese a los intentos del guardia civil para que depusiera su actitud y aceptara realizar las pruebas de alcoholemia, el conductor mantuvo su negativa y trató de abandonar el lugar.
Sacó un bastón con punta metálica y golpeó al agente
La Fiscalía sostiene que, ante la intención del conductor de reanudar la marcha, el guardia civil intervino para impedir que se alejara del control. Para ello, giró ligeramente el volante del vehículo hacia la derecha, obligándolo a desviarse hacia la cuneta y evitando que pudiera continuar circulando.
Fue entonces cuando, según el relato de la acusación, el hombre comenzó a forcejear con el agente y utilizó un bastón de madera con punta metálica que llevaba en el asiento del copiloto. Con este objeto habría golpeado en varias ocasiones el brazo izquierdo del guardia civil, que se encontraba interviniendo para controlar la situación.
La agresión obligó al agente a solicitar la colaboración de otros compañeros, que acudieron para ayudarlo a reducir al conductor. Finalmente, el hombre fue detenido después de que los funcionarios consiguieran controlar su comportamiento, utilizando, según el escrito, la mínima fuerza imprescindible.
El guardia civil sufrió lesiones consistentes en eritema en las manos por fricción y una contusión en el brazo izquierdo, por las que necesitó una primera y única asistencia médica. Las heridas tardaron cuatro días en curar, sin que le quedaran secuelas permanentes, aunque la Fiscalía reclama una indemnización de 200 euros por los daños ocasionados.
Presentaba síntomas compatibles con una importante intoxicación alcohólica
El escrito de acusación también describe el estado en el que se encontraba el conductor durante la intervención. Según los agentes, el hombre presentaba el rostro muy enrojecido y sudoroso, los ojos ligeramente enrojecidos, habla pastosa y dificultades para mantener un discurso coherente.
Además, habría mostrado cambios constantes en su comportamiento, pasando de los gritos a las incoherencias y repitiendo determinadas frases o ideas. Los funcionarios también observaron un fuerte olor a alcohol y oscilaciones de su cuerpo mientras permanecía en el lugar.
Por estas circunstancias, la Fiscalía considera que los hechos podrían integrar un delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y otro de negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia. También aprecia un presunto delito de atentado contra agente de la autoridad en concurso con un delito leve de lesiones, aunque el acusado no presenta antecedentes penales.
El escrito no recoge ninguna tasa concreta de alcohol en sangre o aire espirado, puesto que el conductor no llegó a someterse a las pruebas reglamentarias. La acusación se fundamenta, en este aspecto, en los síntomas que los guardias civiles observaron durante la intervención.
La Fiscalía considera que sus facultades mentales estaban completamente anuladas
La circunstancia más importante del procedimiento aparece en la valoración del estado de salud mental del acusado, que, según el escrito de la Fiscalía, tiene diagnosticados un trastorno paranoide y un trastorno depresivo mayor recurrente.
El hombre cuenta, además, con un grado de discapacidad reconocido del 71 % desde el año 2016, conforme a una resolución administrativa. Según el Ministerio Fiscal, en el momento de los hechos sufría una desestabilización clínica de sus patologías que afectaba gravemente a sus capacidades cognitivas y volitivas.
La acusación sostiene que esta situación provocó una anulación completa de sus facultades para comprender que su comportamiento era ilícito y actuar conforme a esa comprensión. Esta valoración resulta determinante para la calificación jurídica del caso, puesto que permite plantear la aplicación de una eximente completa de responsabilidad criminal.
En concreto, la Fiscalía invoca el artículo 20.1 del Código Penal, relativo a las anomalías o alteraciones psíquicas que pueden excluir la responsabilidad penal cuando impiden comprender la ilicitud de los hechos o actuar conforme a esa comprensión.
Piden absolverlo, pero retirarle el carné hasta seis años
A pesar de atribuir al conductor la comisión de varios hechos que considera constitutivos de delito, el Ministerio Fiscal solicita su libre absolución al entender que concurre una eximente completa de responsabilidad criminal. Esta petición supone que no reclama una pena de prisión para el acusado, aunque sí plantea la imposición de medidas de seguridad destinadas a prevenir nuevas situaciones de riesgo.
Entre ellas figura la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un periodo no superior a seis años, así como una medida de libertad vigilada que incluya la obligación de someterse a tratamiento médico externo en una consulta de psiquiatría del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM).
Esta última medida tendría una duración máxima de cinco años y permitiría establecer un seguimiento médico especializado. Según el escrito de acusación, el hombre ya estaba recibiendo atención psiquiátrica en el sistema sanitario público cuando se formuló la petición del Ministerio Fiscal.
Además, la Fiscalía solicita que el acusado indemnice con 200 euros al guardia civil que resultó lesionado, cantidad a la que se añadirían los correspondientes intereses legales.
El juicio está previsto para este miércoles, 28 de octubre, en el Juzgado de lo Penal Número 1 de Albacete, donde deberán examinarse las circunstancias del control de tráfico, la presunta agresión al agente y la situación clínica del acusado en el momento de los hechos. Será el órgano judicial el que determine si procede aplicar la eximente completa solicitada por la Fiscalía y, en su caso, qué medidas de seguridad resultan adecuadas.
El acusado mantiene su derecho a la presunción de inocencia y las conclusiones recogidas corresponden al escrito de acusación del Ministerio Fiscal, sin que exista todavía una sentencia que determine su responsabilidad por estos hechos.


