El triunfo de Luis de la Fuente en el Balón de Oro tiene sello de Albacete: la increíble historia que pocos conocen

En 2013, cuando Luis de la Fuente estaba sin equipo, un albaceteño decidió apostar por él y abrirle las puertas de la RFEF. Trece años después, aquella decisión cobra un valor extraordinario tras la conquista del Mundial y el premio al mejor entrenador del mundo

El triunfo de Luis de la Fuente en la gala del Balón de Oro, celebrada este lunes en Londres, tiene una conexión muy especial con Albacete. El seleccionador español, campeón del mundo el pasado verano, recibió el prestigioso Trofeo Johan Cruyff, que lo distingue como el mejor entrenador masculino de la temporada, un reconocimiento diferente al Balón de Oro que se entrega al mejor futbolista. Sin embargo, detrás de este nuevo éxito del técnico riojano se esconde una historia que pocos conocen y que tiene como protagonista a un albaceteño cuya decisión, tomada hace trece años, acabaría siendo fundamental para cambiar el rumbo de su carrera y, con el paso del tiempo, también el del fútbol español. Y es que, Ginés Meléndez, natural de Los Chospes (Albacete), fue quien apostó por el seleccionador nacional en 2013, iniciando una historia que ha culminado con la conquista del Mundial y el reconocimiento como mejor entrenador del mundo.

Así las cosas, el fútbol español vive uno de los momentos más gloriosos de su historia y Albacete tiene mucho que ver en una parte fundamental de ese éxito. La Selección Española conquistó el pasado verano su segundo Mundial y este lunes, 26 de octubre, Luis de la Fuente fue reconocido como el mejor entrenador del mundo durante la gala del Balón de Oro celebrada en Londres. Dos acontecimientos extraordinarios que tienen una conexión directa con nuestra provincia y, concretamente, con una figura imprescindible para comprender la evolución del fútbol español durante las últimas décadas: Ginés Meléndez, el albaceteño que apostó por Luis de la Fuente cuando todavía estaba lejos de convertirse en el seleccionador campeón del mundo.

Porque detrás de los grandes títulos, las celebraciones multitudinarias y los reconocimientos internacionales también existen decisiones que, en su momento, pueden parecer pequeñas, pero que terminan cambiando la historia. Y una de ellas se tomó en 2013, cuando Ginés Meléndez, entonces responsable de las categorías inferiores de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), decidió incorporar a su estructura a un entrenador riojano llamado Luis de la Fuente.

Trece años después, aquel técnico al que Meléndez abrió las puertas de la Federación es campeón del mundo, campeón de Europa, ganador de la Liga de Naciones y poseedor del Trofeo Johan Cruyff, que distingue al mejor entrenador masculino de la temporada en la gala del Balón de Oro.

Ginés Meléndez, el albaceteño que apostó por Luis de la Fuente

Para conocer el origen de esta historia hay que remontarse a mayo de 2013. Luis de la Fuente atravesaba entonces una etapa complicada en su trayectoria profesional. Después de sus experiencias en los banquillos del Portugalete, Aurrera de Vitoria, Bilbao Athletic y Deportivo Alavés, el técnico se encontraba sin equipo y buscaba una nueva oportunidad.

Por aquellos días, la Real Federación Española de Fútbol necesitaba cubrir una vacante en su estructura de categorías inferiores. Ginés Meléndez, responsable de aquella parcela, tenía que encontrar un entrenador que encajase en la filosofía de trabajo de la Federación.

Su primera opción fue Fernando Morientes, exfutbolista del Real Madrid y del Albacete Balompié, pero su incorporación no pudo concretarse porque estaba vinculado al conjunto madridista.

Fue entonces cuando apareció un nombre que terminaría siendo decisivo para el futuro del fútbol español. Iñaki Sáez, antiguo seleccionador nacional, exentrenador del Albacete Balompié y persona de confianza de Meléndez, le recomendó que hablase con Luis de la Fuente.

El albaceteño escuchó aquel consejo, estudió la posibilidad y decidió darle una oportunidad. En una entrevista concedida a Mundo Deportivo en julio de 2026, Ginés Meléndez recordó cómo se produjo aquel encuentro y explicó que inicialmente contrató al riojano durante tres meses para cubrir las necesidades de la selección sub-19.

La experiencia resultó satisfactoria y, una vez finalizado aquel primer periodo, decidió mantenerlo en la estructura federativa y confiarle la dirección de la sub-19.

Lo que empezó como una solución para unos pocos meses acabaría convirtiéndose en una de las decisiones más importantes de la historia reciente de la Selección Española.

De tres meses de contrato a conquistar el mundo

La apuesta de Ginés Meléndez no se quedó únicamente en aquel fichaje. El albaceteño también respaldó a Luis de la Fuente durante los momentos más complicados de sus primeros años dentro de la Federación, cuando los resultados deportivos no siempre acompañaban.

Meléndez defendió la capacidad de trabajo del riojano, su conocimiento de los jóvenes futbolistas y, especialmente, sus cualidades humanas para gestionar un vestuario. La confianza terminó dando sus frutos.

En 2015, Luis de la Fuente conquistó el Campeonato de Europa sub-19 con España después de imponerse a Rusia en la final disputada en Grecia. Era el primer gran éxito del entrenador dentro de la estructura federativa y la confirmación de que aquella decisión tomada dos años antes había sido acertada.

La relación profesional entre ambos continuó siendo importante y, antes de abandonar sus responsabilidades en la RFEF, Ginés Meléndez también impulsó la promoción de Luis de la Fuente a la selección sub-21, una categoría en la que el riojano volvería a demostrar su capacidad conquistando el Europeo de 2019.

Después llegaría la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio, disputados en 2021, y finalmente, en diciembre de 2022, el nombramiento como seleccionador absoluto tras la salida de Luis Enrique.

La historia posterior es conocida por todos. España conquistó la Liga de Naciones en 2023, la Eurocopa en 2024 y, este pasado verano, el Mundial de 2026, derrotando a Argentina en la final disputada el 19 de julio en Nueva Jersey.

De aquel contrato inicial de tres meses a levantar la Copa del Mundo. De una oportunidad ofrecida por un albaceteño a ser reconocido como el mejor entrenador del planeta.

Ginés Meléndez ya sabía de lo que era capaz Luis de la Fuente

El pasado mes de julio, después de que España se proclamase campeona del mundo, Ginés Meléndez dejó claro que el éxito de Luis de la Fuente no le había sorprendido.

El albaceteño aseguró que confiaba plenamente en sus posibilidades y destacó que, una vez completada su formación dentro de la Federación, tenía condiciones para alcanzar las cotas más altas.

Además, puso en valor una característica que considera fundamental en el seleccionador: su capacidad para dirigir grupos humanos y conseguir que el colectivo esté por encima de las individualidades.

Meléndez también afirmó entonces que Luis de la Fuente seguía conservando los mismos valores que tenía cuando llegó a la RFEF en 2013, destacando su humildad, sencillez y predisposición para aprender.

Unas palabras que cobran todavía mayor importancia después de lo acontecido este lunes en Londres, donde el entrenador riojano recibió el reconocimiento individual más importante de su carrera.

Luis de la Fuente, mejor entrenador del mundo en la gala del Balón de Oro

La ceremonia del Balón de Oro 2026, celebrada en el London Palladium de Londres, consagró definitivamente a Luis de la Fuente como uno de los grandes nombres del fútbol internacional.

El seleccionador español recibió el Trofeo Johan Cruyff al mejor entrenador masculino de la temporada 2025-2026, un reconocimiento integrado en los premios del Balón de Oro y diferente del galardón principal que se entrega al mejor futbolista.

De la Fuente se impuso a otros cuatro candidatos de enorme prestigio: Luis Enrique, entrenador del París Saint-Germain; Mikel Arteta, técnico del Arsenal; Unai Emery, responsable del Aston Villa; y Vincent Kompany, entrenador del Bayern de Múnich.

El Mundial conquistado por España resultó determinante para que el técnico riojano se llevase el premio, que recibió de manos de Rafa Benítez.

Durante su intervención, De la Fuente insistió en que aquel reconocimiento no podía entenderse únicamente como un éxito personal.

«Este premio no es individual. Lo entiendo como un premio de un colectivo, de un gran equipo, de unos jugadores; es un honor entrenaros. Tengo un cuerpo técnico maravilloso, el mejor del mundo», expresó el seleccionador.

También quiso agradecer el respaldo de la Real Federación Española de Fútbol, de su presidente, Rafael Louzán, del director deportivo Aitor Karanka y de todos los profesionales que hacen posible el funcionamiento de la selección.

De la Fuente tuvo igualmente palabras de recuerdo para su familia, especialmente para sus padres y su hermano, y dejó una reflexión sobre la importancia del esfuerzo y la superación.

«El fútbol, como la vida, enseña que el éxito nunca es definitivo sino una consecuencia del trabajo diario y de la pasión y la capacidad de seguir aprendiendo», manifestó.

Un discurso que, curiosamente, conecta con aquella filosofía de trabajo colectivo que Ginés Meléndez defendía durante su etapa como responsable de las categorías inferiores de la Federación.

La gala también tuvo otro protagonista español en los banquillos, ya que Pere Romeu, entrenador del FC Barcelona femenino, conquistó el Trofeo Johan Cruyff en categoría femenina.

Ginés Meléndez, toda una vida dedicada al fútbol y a Albacete

Pero sería injusto reducir la figura de Ginés Meléndez únicamente a su participación en la llegada de Luis de la Fuente a la Federación Española.

Nacido el 22 de marzo de 1950 en Los Chospes, pedanía del municipio albaceteño de Robledo, Meléndez es una de las personalidades más importantes que ha dado el fútbol de Albacete en las últimas décadas.

Su trayectoria está estrechamente vinculada al Albacete Balompié, entidad en la que desempeñó numerosas responsabilidades y a cuya cantera dedicó 18 temporadas de su vida.

Fue entrenador de distintas categorías inferiores, segundo entrenador, preparador físico y también llegó a dirigir al primer equipo blanco tanto en Primera como en Segunda División.

Su capacidad para detectar y desarrollar talento ha sido una constante a lo largo de su carrera. Entre los futbolistas que pasaron por sus manos figura otro nombre inseparable de la historia deportiva de nuestra provincia: Andrés Iniesta, natural de Fuentealbilla, a quien Meléndez conoció cuando todavía era un niño que empezaba a demostrar unas cualidades extraordinarias con el balón.

También estuvo vinculado a los primeros pasos de Fernando Morientes en el Albacete y trabajó durante años con generaciones de futbolistas que posteriormente alcanzarían la élite internacional.

Su llegada a la Real Federación Española de Fútbol le permitió desarrollar una extraordinaria trayectoria en las categorías inferiores nacionales, participando directamente en la formación de futbolistas y entrenadores y sumando numerosos éxitos internacionales.

Fue seleccionador en diferentes categorías, conquistó varios campeonatos de Europa y terminó asumiendo responsabilidades de coordinación y dirección deportiva.

Con posterioridad, su experiencia también le llevó a trabajar para la Federación de Armenia y a desempeñar labores de observación y formación vinculadas a UEFA y FIFA.

En definitiva, una vida entera dedicada a enseñar fútbol, descubrir talento y construir proyectos deportivos, muchas veces lejos de los grandes focos mediáticos que acompañan a las principales estrellas.

Su ciudad también supo reconocer esa trayectoria. En 2015, Albacete decidió poner su nombre a un campo de fútbol situado en el Paseo de la Cuba. La propia RFEF

Real Federación Española de Fútbol recogió entonces su emoción al recibir aquel homenaje de sus paisanos.

El Mundial de España y el Balón de Oro también tienen sello albaceteño

El fútbol suele reservar sus fotografías más importantes para los futbolistas que marcan los goles y los entrenadores que levantan los trofeos. Sin embargo, detrás de cada gran conquista existe una cadena de decisiones, oportunidades y personas que contribuyen a hacerla posible. Ginés Meléndez es una de esas personas.

Cuando en 2013 confió en Luis de la Fuente, seguramente no podía imaginar hasta dónde llegaría aquel entrenador que aterrizaba en la Federación con un contrato para apenas tres meses. Lo que sí supo apreciar fue su capacidad de trabajo y su encaje en un proyecto que apostaba por formar futbolistas y construir equipos. Más de una década después, el resultado de aquella decisión forma parte de la historia del fútbol español.

España tiene dos estrellas mundiales en su camiseta. Luis de la Fuente ya tiene el Trofeo Johan Cruyff que lo acredita como mejor entrenador del mundo. Y Albacete puede presumir de haber aportado una figura fundamental en el camino que llevó al seleccionador hasta la cima.

Porque el Mundial de 2026 lo ganó España sobre el césped, y el Balón de Oro de entrenador lo recibió Luis de la Fuente en Londres, pero una parte de esta historia comenzó mucho antes, cuando un albaceteño llamado Ginés Meléndez decidió confiar en él. Y llegados a este punto es imposible olvidarse de Andrés Iniesta, natural de Fuentealbilla (Albacete), quien con su gol en la final ante Holanda dio el primer Mundial a España. Así las cosas, España tiene dos estrellas en su camiseta y ambas, de una manera u otra, han venido por Albacete.

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Nacho Lopez

Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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