La emotiva carta del abogado José Ramón Remiro Brotons a su amigo Paco Martínez Ortuño: «Descansa en paz, Paco, mi amigo»

Más de cincuenta años de amistad, recuerdos compartidos y una despedida cargada de sentimiento en un homenaje a quien dejó una profunda huella en Albacete

El abogado albaceteño José Ramón Remiro Brotons ha dedicado una emotiva carta a su amigo Francisco Martínez Ortuño, conocido cariñosamente como Paco, en la que recuerda más de medio siglo de amistad y una vida estrechamente vinculada a Albacete. A través de sus palabras, publicadas en sus redes sociales, el letrado repasa los primeros años de su relación en la universidad, las vivencias compartidas y la trayectoria de quien desempeñó un papel destacado en diferentes ámbitos de la sociedad albaceteña.

La carta constituye un homenaje profundamente personal, en el que se entremezclan la admiración, el cariño y la tristeza por la ausencia de un amigo. Remiro Brotons recuerda su participación en proyectos importantes para Albacete, pero también los pequeños momentos cotidianos, los cafés y las conversaciones que compartieron durante décadas. Un texto especialmente conmovedor que culmina con el deseo de que Paco haya vuelto a encontrarse con Pura, su esposa fallecida hace cinco años, y que reproducimos íntegramente a continuación.

A MI AMIGO PACO MARTÍNEZ ORTUÑO. IN MEMORIAM

Bueno, Paco: Tus cenizas ya descansan junto a los restos de quien fue el amor de tu vida y nuestra amiga del alma, Pura, que nos dejó prematuramente hace ahora cinco años. La fotografía de vosotros dos, de espaldas, caminando juntos y de la mano, colocada sobre tu féretro, lo dice todo. Desde tu fe, simboliza a la perfección el rumbo que, definitivamente, habéis reemprendido juntos, pero ahora hacia la eternidad.

Nuestra amistad nació hace más de cincuenta años, ¿recuerdas?, en la Murcia universitaria de los años setenta. Coincidimos allí cortejando a dos jóvenes albaceteñas, amigas y compañeras de piso, por las que bebíamos los vientos. De aquellos tiempos quedaron una amistad sincera, muchas conversaciones y una complicidad que el tiempo solo hizo más firme.

Después vino tu posgrado en Barcelona, ya casado con Pura y ambos empeñados en formaros en vuestras respectivas especialidades. Aquel empeño dejaba entrever algo esencial de ti: los retos no te asustaban.

Tu primer trabajo, en una empresa de juguetes en Valencia, no te apartó de tu verdadero destino. Mirabas hacia Albacete, donde estaban tus amigos y donde querías construir tu futuro. Y aquí estuvimos para ayudarte a que así fuera.

No fue un camino fácil. Te atreviste con un primer puesto como gerente de una cooperativa de materiales de construcción en crisis, de la que te habló un común y muy querido amigo. Y cogiste los bártulos y os vinisteis a Albacete. Y saliste adelante, como sabías hacerlo, con preparación, confianza y una porfía admirable. Y con esa tarjeta de visita llegaron las oportunidades, primero en La Tribuna de Albacete y, después, en la Fundación Globalcaja. A través de ellas adquiriste una presencia y una notoriedad que hicieron tu concurso casi imprescindible en multitud de acontecimientos de la vida social, institucional y económica de Albacete. Pero con un matiz que dice mucho de ti: Estabas allí y salías en la foto para hacer, o por haber hecho, no para figurar, sino para dar credibilidad y prestigio.

Tu condición de gestor serio, eficiente y fiable te avaló siempre. Abusando de tu amistad te pedí y atendiste mi petición de aceptar, a mediados de los noventa, el cargo de consejero económico de nuestro querido Albacete Balompié, y asumiste con plena responsabilidad las finanzas del club “gratia et amore” sumándola a la de tus múltiples obligaciones.

Sí, Paco: fuiste siempre una persona de ley y orden; un clásico de chaqueta y corbata que nunca te abandonaron. Honesto y serio, pero también capaz de aceptar una broma y de disfrutar de la vida haciendo el Camino con tus amigos o viajando sin otra pretensión que la de compartir la compañía.

Tu último gran servicio a Albacete ha sido el Centro de Interpretación de la Virgen de los Llanos, patrona de la ciudad. Gestionaste el proyecto con éxito, con criterio y con un cariño que trascendía lo estrictamente profesional. Ha sido una forma hermosa de permanecer: En un lugar que hablará de nuestra historia, de nuestra devoción y de nuestra identidad.

Te echaremos mucho de menos, querido amigo. Los cafés mañaneros y nuestra tertulia en el Gran Hotel no serán lo mismo sin ti. Tampoco olvidaré esas “conversaciones profundas” que tu enfermedad trajo consigo y que fueron bálsamo para el espíritu.

Gracias por tu amistad, por tu ejemplo y por todo lo que dejaste entre nosotros.

Ahora, deseo terminar estas palabras como las empecé y desde la fe que te acompañó siempre, quiero creer que estás de nuevo con Pura. Que camináis juntos, de la mano, por el camino de la eternidad en el que algún día nos volveremos a encontrar.

Descansa en paz, Paco, mi amigo.

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