El Albacete Balompié consiguió este domingo, 25 de octubre, mucho más que su primera victoria de la temporada. El conjunto manchego derrotó por 2-0 al CD Eldense en el Carlos Belmonte y, además de sumar tres puntos vitales para seguir creyendo en la permanencia, logró algo que hasta entonces se le había resistido de manera sistemática: dejar su portería a cero. Una circunstancia que puede parecer secundaria cuando los goles de Víctor San Bartolomé e Higinio Marín acaparan buena parte de los titulares, pero que resulta fundamental para entender el camino que debe recorrer el equipo de Joseba Etxeberría si quiere abandonar los puestos de descenso.
Y es que en el fútbol existe una máxima tan sencilla como determinante: si no encajas, siempre sumas. Mantener la portería a cero garantiza, como mínimo, un punto cuando el encuentro termina sin goles, mientras que cualquier tanto a favor se convierte automáticamente en una victoria. No recibir goles no asegura ganar, pero sí supone uno de los pilares fundamentales sobre los que se construyen los equipos competitivos.
Hasta este domingo, el Albacete había sido incapaz de conseguirlo. Los blancos habían disputado diez partidos de Liga y en todos ellos habían tenido que recoger el balón del fondo de su portería al menos una vez. Una circunstancia que ayuda a explicar el preocupante inicio de temporada protagonizado por un equipo que, hasta recibir al Eldense, únicamente había sumado un punto de los 30 disputados.

Diez partidos, 22 goles encajados y ninguna portería a cero
Los números defensivos del Albacete durante las diez primeras jornadas de LaLiga Hypermotion 2026/2027 resultaban especialmente preocupantes. Nada menos que 22 goles encajados en diez encuentros, lo que suponía una media de 2,2 tantos recibidos por partido. Una cifra difícilmente compatible con las aspiraciones de cualquier equipo que pretenda competir con garantías en una categoría tan exigente como la Segunda División.
La sangría comenzó en la primera jornada, cuando el Albacete cayó por 2-1 ante la UD Las Palmas en Gran Canaria. Aquel día, Diego Mariño recibió dos goles. La situación se repitió en el estreno liguero en el Carlos Belmonte, donde la Real Sociedad B venció por idéntico resultado, 1-2, volviendo a superar en dos ocasiones al guardameta gallego.
En la tercera jornada, el Real Oviedo se impuso por 0-1 en Albacete, mientras que en la cuarta fue el CD Castellón quien derrotó por 2-0 a los manchegos. De esta forma, Mariño había encajado siete goles en los primeros cuatro compromisos ligueros, sin conseguir mantener su portería imbatida en ninguno de ellos.
Aquella dinámica provocó que Alberto González, entonces entrenador del Albacete, introdujera modificaciones en la portería y apostara por Carlos Marín.
El guardameta almeriense debutó como titular en Liga con el conjunto blanco en la quinta jornada, frente al Granada CF, en un partido que terminó con empate a uno. Tampoco consiguió dejar su portería a cero, aunque aquel resultado permitió al Alba sumar su primer punto de la temporada.
Marín continuó defendiendo los tres palos en las siguientes jornadas, pero la fragilidad defensiva del conjunto manchego no desapareció. El Córdoba CF ganó por 1-2 en el Carlos Belmonte, el Girona FC se impuso por 2-0 en Montilivi y la SD Eibar asaltó el estadio albaceteño con un contundente 1-3.
En total, Carlos Marín recibió ocho goles en cuatro partidos, con una media de dos tantos encajados por encuentro.
La llegada de Joseba Etxeberría al banquillo del Albacete, después de la destitución de Alberto González, devolvió la titularidad a Diego Mariño. Sin embargo, los problemas defensivos continuaron.
En el debut liguero del técnico vasco, el Real Valladolid goleó al Alba por 5-0 en el José Zorrilla, firmando la mayor derrota albacetista de lo que va de temporada. Cinco tantos que agravaron considerablemente las estadísticas del portero gallego y que evidenciaron los enormes problemas colectivos que arrastraba el equipo.
Una semana después, en El Molinón, el Sporting de Gijón derrotó por 2-1 al Albacete, con un gol en el minuto 95 que volvió a castigar al conjunto blanco cuando parecía tener asegurado el empate.
Así se llegó al encuentro frente al Eldense, con 22 goles recibidos, nueve derrotas, un empate y ninguna victoria.

Diego Mariño y Carlos Marín: así se reparten los 22 goles encajados
El balance individual de los dos guardametas que han defendido la portería del Albacete durante las once primeras jornadas de Liga es el siguiente:
| Guardameta | Partidos | Goles encajados | Porterías a cero |
|---|---|---|---|
| Diego Mariño | 7 | 14 | 1 |
| Carlos Marín | 4 | 8 | 0 |
| Total | 11 | 22 | 1 |
Conviene matizar que estos registros no significan que los guardametas sean los únicos responsables de los tantos recibidos. Las estadísticas reflejan los goles encajados por el equipo mientras cada uno de ellos defendía la portería, pero las responsabilidades defensivas deben analizarse desde una perspectiva mucho más amplia.
De hecho, el partido ante el Eldense ha servido para demostrar que una buena organización colectiva puede facilitar enormemente el trabajo del portero y reducir las situaciones de peligro que debe afrontar.

El Eldense se estrella contra el primer muro del Albacete
La victoria de este domingo tuvo dos protagonistas indiscutibles en el apartado goleador. Víctor San Bartolomé inauguró el marcador en el minuto 19 con un extraordinario disparo que terminó en la escuadra de la portería defendida por Ramón Vila. El tanto hizo justicia a la superioridad que estaba mostrando un Albacete mucho más intenso, agresivo y decidido que en sus anteriores compromisos.
Antes del descanso apareció Higinio Marín para firmar el 2-0. El delantero de Calasparra aprovechó un magnífico servicio de Víctor Valverde para superar al guardameta visitante y protagonizar uno de los momentos más emotivos de la tarde. Higinio, que regresaba a una alineación titular después de veinte meses, terminó llorando de emoción tras marcar un gol que dedicó a su padre fallecido.
Pero más allá de los dos tantos, el Albacete mostró una virtud que apenas había aparecido durante el primer tramo de la temporada: la capacidad de proteger su portería y defender una ventaja en el marcador.
Los jugadores de Etxeberría realizaron una primera mitad sobresaliente en términos de presión, anticipación y solidaridad colectiva. El Eldense encontró enormes dificultades para superar las primeras líneas de presión albacetistas y apenas consiguió inquietar a Diego Mariño.
La situación cambió parcialmente tras el descanso. El conjunto dirigido por Javi Calleja adelantó sus líneas, introdujo modificaciones y buscó meterse en el partido. Mario Carmona llegó a estrellar un cabezazo en el larguero y, ya en el minuto 78, Jordi Martín dispuso de una ocasión clarísima para reducir diferencias.
Fue entonces cuando apareció Diego Mariño. El portero gallego se hizo enorme en el mano a mano y evitó el 2-1 con una intervención extraordinaria. Una parada que protegió la ventaja del Albacete y que resultó decisiva para impedir que los nervios regresaran a un Carlos Belmonte demasiado acostumbrado a sufrir.
Esta vez, sin embargo, no hubo desgracias de última hora. El conjunto blanco defendió su renta, gestionó los minutos finales y terminó celebrando una victoria que, por primera vez en toda la temporada, vino acompañada de una portería a cero.

El muro del Albacete debe empezar a construirse desde los delanteros
Una de las principales conclusiones que dejó el encuentro ante el Eldense es que defender bien no consiste únicamente en tener buenos defensas ni en que el portero realice grandes paradas. La solidez defensiva es una responsabilidad colectiva que comienza mucho antes de que el balón llegue al área propia.
Y precisamente ahí reside uno de los aspectos más interesantes del Albacete que se vio este domingo sobre el césped del Carlos Belmonte.
La presión ejercida por los futbolistas más adelantados dificultó la salida de balón del Eldense. El trabajo de los centrocampistas permitió recuperar numerosas posesiones y cerrar espacios interiores, mientras que los jugadores de banda se implicaron en las tareas defensivas para impedir que el conjunto visitante encontrara facilidades por los costados.
Todo ello favoreció que Lorenzo Aguado, Jesús Vallejo, Lluís López y Carlos Neva pudieran desarrollar su trabajo con mayor seguridad, reduciendo las situaciones en las que los defensores debían enfrentarse a ataques rivales con demasiados metros a sus espaldas.
Porque un equipo empieza a defender desde el mismo momento en que pierde el balón. Si los delanteros presionan, los centrocampistas mantienen las distancias y los defensas actúan de manera coordinada, las posibilidades de encajar disminuyen considerablemente.
El Albacete llevaba demasiadas jornadas mostrando problemas para ejecutar correctamente estos conceptos. Ante el Eldense, por primera vez, ofreció durante buena parte del encuentro una imagen mucho más equilibrada y solidaria.
Eso no significa que todos los problemas hayan desaparecido. La ocasión de Jordi Martín, nacida de una pérdida en el centro del campo, y el remate al larguero de Mario Carmona demuestran que todavía existen aspectos que corregir. Sin embargo, el equipo consiguió superar esos momentos delicados sin que su portería resultara perforada.

Crecer desde la defensa para empezar a mirar hacia arriba
Joseba Etxeberría tiene por delante una tarea considerable. El triunfo ante el Eldense ha permitido al Albacete alcanzar los cuatro puntos después de once jornadas, pero la situación clasificatoria continúa siendo muy complicada y la permanencia sigue exigiendo una reacción importante.
Para conseguirlo, el técnico vasco necesita que su equipo encuentre continuidad y convierta la solidez defensiva mostrada este domingo en una seña de identidad.
Marcar dos goles es importante, pero encajar cero lo es tanto o más cuando se trata de construir una dinámica positiva. Los equipos que aspiran a abandonar la zona baja de la clasificación necesitan aprender a competir también en los días en los que no están especialmente inspirados en ataque. Y para ello resulta imprescindible saber cerrar espacios, proteger el área y evitar que cualquier error termine convirtiéndose en un gol del adversario.
El Albacete ha conseguido este domingo dar un primer paso en esa dirección. Después de diez jornadas encajando goles, el equipo ha descubierto que también puede ganar desde el orden, el compromiso colectivo y la seguridad defensiva.
Queda por comprobar si lo sucedido ante el Eldense fue una actuación aislada o el comienzo de una transformación futbolística mucho más profunda. El siguiente desafío liguero, frente al CE Sabadell en el Carlos Belmonte, pondrá nuevamente a prueba esa mejoría.
Lo que ya es indiscutible es que el Albacete ha logrado echar el cerrojo por primera vez esta temporada. Y si consigue mantenerlo cerrado con regularidad, las posibilidades de sumar puntos y escapar de los puestos de descenso aumentarán considerablemente.
Porque para empezar a ganar partidos, muchas veces lo primero que hay que aprender es a no perderlos. Y para eso, pocas cosas resultan tan importantes como levantar un muro delante de la propia portería.







/ Fotos: Pilar Felipe /


