En los muros exteriores de la Catedral de San Juan Bautista de Albacete se esconde un pequeño tesoro medieval que puede pasar inadvertido incluso para quienes transitan habitualmente por sus alrededores. Se trata de un relieve de piedra de apenas 50 centímetros que representa a la Virgen María sentada en un trono con el Niño Jesús en brazos. Una pieza discreta, encastrada en la fachada lateral del templo, que guarda siglos de historia y una leyenda transmitida de generación en generación.
Una pequeña escultura cuya procedencia ha sido una incógnita debido a la mezcla entre leyenda e historia que guarda esta pieza. Desde el Archivo Histórico Provincial de Albacete apuntan a su posible procedencia medieval, mientras que la tradición popular ha tejido a su alrededor una historia protagonizada por un albañil musulmán que habría sobrevivido milagrosamente a una caída durante las obras del templo.

Un tesoro medieval en plena Catedral de Albacete
Desde el punto de vista artístico, la talla ha sido fechada en el siglo XIV por Luis Guillermo García-Saúco. La imagen muestra a la Virgen sentada en un trono, con el Niño Jesús sobre su regazo, sosteniendo lo que parece una pequeña esfera o fruta de carácter simbólico. Desde el propio Archivo Histórico Provincial la describen como “un tesoro medieval casi invisible”.
La composición responde a los modelos marianos de la Baja Edad Media. La frontalidad de las figuras y la estructura del asiento reflejan las convenciones artísticas de la época, mientras que los pliegues de la vestimenta, pese al desgaste provocado por el paso del tiempo y la exposición a la intemperie, conservan rasgos propios de la escultura gótica, como señalan desde el Archivo Histórico Provincial.

Además, todo apunta a que el relieve no fue creado expresamente para la fábrica renacentista o posterior del templo actual, sino que fue reutilizado y colocado en el lugar que ocupa hoy. Las marcas de intervenciones posteriores, entre ellas el cemento presente en las juntas que unen el nicho con las piedras del muro, evidencian que la talla ha experimentado modificaciones y recolocaciones a lo largo del tiempo.
La incógnita de su procendencia: podría venir del antiguo hospital de San Julián
Una de las principales incógnitas sobre esta imagen es su procedencia original. Entre las hipótesis planteadas se encuentra la posibilidad de que formara parte de la primitiva parroquia medieval o del antiguo hospital de San Julián, situados en este mismo entorno del Cerrillo Viejo.
Este espacio constituye uno de los enclaves históricos del Albacete bajomedieval. En sus inmediaciones se concentraban edificios vinculados a la vida religiosa y a la asistencia a los enfermos, además de las primeras construcciones relacionadas con la organización concejil de la villa.

La posibilidad de que la talla proceda de alguno de aquellos edificios ayudaría a explicar su presencia en el muro de la Catedral actual. No obstante, su origen concreto no está confirmado, por lo que sigue siendo una de las preguntas abiertas en torno a esta pequeña escultura. Lo que sí revela su ubicación es que la imagen ha llegado hasta nuestros días después de atravesar distintas etapas de la historia del templo, conservando una huella material de la Albacete medieval.

La leyenda: un obrero musulmán que trabajaba en la construcción de la Catedral de Albacete
Más allá de su interés artístico e histórico, la pequeña Virgen está ligada a una leyenda popular que ha perdurado durante siglos. La historia tiene como protagonista a un obrero musulmán que habría trabajado en la construcción de la Catedral de Albacete.
Según la tradición oral, durante las obras del templo, un trabajador musulmán se encontraba sobre un andamio cuando este se rompió o el obrero perdió el equilibrio y cayó al suelo. Contra todo pronóstico, sobrevivió al accidente sin sufrir daños. La tradición atribuye aquella supervivencia a la intervención de la Virgen María. Según esta narración, el obrero se encomendó a ella durante la caída y fue salvado milagrosamente. A raíz de aquel suceso, el trabajador se habría convertido al cristianismo. En agradecimiento, decidió esculpir una imagen de la Virgen en los muros de la actual Catedral de Albacete, convirtiéndose probablemente en uno de sus vestigios más antiguos.

En una fachada por la que pasan a diario vecinos y visitantes, esta pequeña Virgen de piedra continúa resistiendo al paso del tiempo. Apenas medio metro de escultura que, entre las huellas de la Edad Media y una leyenda transmitida durante generaciones, recuerda que algunos de los secretos más interesantes de Albacete están a la vista de todos, aunque consigan pasar desapercibidos.











/ Fotos: Pilar Felipe /

