La llegada del otoño transforma por completo el paisaje, convirtiendo una escapada de fin de semana en un auténtico viaje en el tiempo. Calles empedradas, fortalezas, pequeños pueblos de piedra, bosques teñidos de colores ocres y una gastronomía ligada a la tradición forman un escenario especialmente atractivo cuando llega noviembre en esta zona de Castilla-La Mancha. Para quienes busquen un destino dentro de la región para disfrutar del puente de Todos los Santos, una de las opciones pasa por descubrir Sigüenza y algunos de los rincones de la Serranía de Guadalajara.

Sigüenza, el punto de partida para una escapada de otoño
La propuesta puede comenzar en Sigüenza, una de las localidades con mayor patrimonio histórico de Guadalajara y un destino especialmente apropiado para recorrer a pie. Su casco histórico concentra buena parte de los atractivos de una ciudad marcada por su pasado medieval.
La Plaza Mayor puede ser una localización ideal para iniciar un recorrido que conduce hasta la Catedral de Santa María, la Casa del Doncel, las iglesias de Santiago y San Vicente, la Puerta del Sol y los restos de su antiguo recinto amurallado. El recorrido permite descubrir una ciudad en la que el patrimonio se integra con las calles y plazas del casco antiguo.
En la parte alta se encuentra el castillo de Sigüenza, una fortaleza del siglo XII que actualmente alberga un Parador. Desde este enclave se obtiene además una panorámica del conjunto urbano y del paisaje que rodea la ciudad.
Para una escapada de varios días, Sigüenza permite utilizar la localidad como base y desplazarse desde ella hacia distintos puntos de la comarca sin necesidad de cambiar de alojamiento.

Una ruta hasta Pelegrina y el Barranco del Río Dulce
La segunda jornada puede reservarse para cambiar la esencia del medievo por la naturaleza. A pocos kilómetros de Sigüenza se encuentra Pelegrina, una pequeña localidad presidida por las ruinas de su castillo y situada junto al Barranco del Río Dulce.
El entorno ofrece un paisaje muy diferente al del casco histórico seguntino, con cortados, vegetación y senderos que permiten recorrer el espacio natural. También es un lugar vinculado a la figura de Félix Rodríguez de la Fuente, que utilizó este paisaje de Castilla-La Mancha como escenario de sus grabaciones de ‘El Hombre y la Tierra’.
El castillo de Pelegrina, del que se conservan sus ruinas, constituye otro de los atractivos de la visita y permite completar una jornada en la que patrimonio y naturaleza quedan prácticamente unidos. El recorrido por el Barranco del Río Dulce es, además, una de las opciones que mejor encajan con una escapada otoñal, cuando el cambio de color de la vegetación aporta un atractivo añadido al paisaje.

Palazuelos, Imón y Atienza: pueblos para continuar la ruta
La escapada puede prolongarse durante un día más con una ruta en coche por algunos de los pueblos más característicos de la Serranía de Guadalajara. Una de las posibilidades pasa por dirigirse desde Sigüenza hacia Palazuelos, Imón y Atienza.
Palazuelos conserva buena parte de su carácter medieval, con un recinto amurallado y un castillo que permiten imaginar cómo era la vida en estas localidades siglos atrás.
La siguiente parada puede ser Imón, conocido por sus antiguas salinas, otro de los elementos singulares del patrimonio de esta zona de Guadalajara. El paisaje cambia nuevamente y ofrece una muestra de cómo la actividad humana ha dejado huella en este territorio.
La ruta puede continuar hasta Atienza, localidad de marcado carácter medieval y otro de los enclaves patrimoniales que permiten completar este recorrido por el norte de la provincia de Guadalajara. Para quienes dispongan de más tiempo, la Serranía ofrece además la posibilidad de continuar hacia la Sierra de Ayllón y acercarse al entorno del Hayedo de Tejera Negra.
Castillos, pueblos y naturaleza en una sola escapada
Una de las ventajas de esta propuesta para el puente de Todos los Santos es precisamente la posibilidad de combinar varios tipos de turismo en pocos días. Sigüenza aporta patrimonio e historia; Pelegrina y el Barranco del Río Dulce, naturaleza y senderismo; mientras que Palazuelos, Imón y Atienza permiten descubrir pequeñas localidades vinculadas al pasado medieval de Guadalajara.
El recorrido también ofrece un componente paisajístico especialmente interesante en otoño. Los bosques y las zonas de vegetación de la Serranía adquieren tonalidades propias de esta época del año, convirtiendo los desplazamientos entre localidades en parte de la propia experiencia.
Para el viajero que salga desde otros puntos de Castilla-La Mancha, la propuesta puede plantearse como una escapada de dos o tres días con Sigüenza como centro de operaciones.

La gastronomía, otro de los atractivos de esta escapada
Después de las visitas y las rutas, la gastronomía permite completar el viaje. La cocina tradicional de la zona incluye platos como el cordero y el cabrito asados, las migas, la sopa castellana y distintas elaboraciones vinculadas a la caza y a los productos de temporada.
También hay espacio para las setas durante la época otoñal y para algunos dulces tradicionales de la localidad de Sigüenza, entre ellos las yemas y los bizcochos borrachos. La propuesta permite, de este modo, alternar las jornadas de turismo cultural y naturaleza con una cocina ligada al territorio y a la tradición castellana.
Una escapada de tres días para el puente de Todos los Santos
Para organizar el viaje de una manera sencilla, el itinerario puede dividirse en tres jornadas. El sábado, 31 de octubre, estaría dedicado a Sigüenza, con la visita a la Catedral, el casco histórico y el castillo, además de una primera aproximación a la gastronomía local.
El domingo, 1 de noviembre, sería el turno de Pelegrina y el Barranco del Río Dulce, con tiempo para realizar alguna de las rutas senderistas del entorno y regresar después a Sigüenza. Finalmente, el lunes permitiría completar la escapada con una ruta por Palazuelos, Imón y Atienza antes de emprender el regreso.
Así, el puente de Todos los Santos se convierte en una oportunidad para descubrir una parte de Castilla-La Mancha que combina patrimonio, naturaleza y gastronomía a través de un recorrido por una de las zonas con mayor personalidad histórica de la región.
Acción patrocinada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.


