La historia detrás de las lágrimas de Higinio en Albacete: 20 meses de sufrimiento y un gol para el cielo

El delantero de Calasparra volvió a ser titular después de un año y ocho meses, marcó ante el Eldense y dedicó entre lágrimas su tanto a su padre fallecido. Detrás de aquella imagen hay una historia de dolor, lesiones, sacrificios y amor por el Albacete Balompié

Hay goles que se celebran con rabia, otros con alegría y algunos que terminan convirtiéndose en recuerdos imborrables. El que marcó este domingo Higinio Marín en el Carlos Belmonte pertenece a esta última categoría. Porque cuando el delantero del Albacete Balompié introdujo el balón en la portería del CD Eldense, no solamente estaba acercando a su equipo a la primera victoria de la temporada. Estaba poniendo fin, de alguna manera, a una etapa marcada por el sufrimiento, las lesiones y una pérdida personal irreparable. Y las lágrimas que recorrieron su rostro explicaron mucho mejor que cualquier palabra todo lo que aquel momento significaba para él.

Higinio volvió a marcar, volvió a sentirse protagonista y volvió a emocionar al albacetismo. Lo hizo ante 12.924 espectadores, en una tarde en la que el conjunto blanco derrotó por 2-0 al Eldense para conseguir su primera victoria liguera después de diez jornadas sin conocer el triunfo. Sin embargo, por encima del resultado, quedó una imagen que difícilmente olvidarán quienes la presenciaron: la del delantero murciano llorando y señalando al cielo para dedicarle su gol a su padre, fallecido meses atrás.

Veinte meses esperando para volver a ser titular

Para comprender la magnitud de lo sucedido este domingo hay que retroceder hasta el 16 de febrero de 2025. Aquel día, Higinio Marín formó parte del once inicial del Albacete Balompié ante el Real Oviedo, dirigido entonces por Javi Calleja. Desde aquella fecha, el futbolista de Calasparra no había vuelto a disputar un partido como titular con la camiseta blanca.

Un año y ocho meses. Veinte meses de espera. Un periodo interminable para cualquier futbolista y especialmente doloroso para alguien que había demostrado su capacidad para marcar diferencias en Segunda División.

Durante ese tiempo, Higinio tuvo que enfrentarse a una fascitis plantar que se convirtió en un auténtico calvario. Una lesión especialmente complicada para un delantero que necesita correr, saltar, presionar, cambiar de dirección y disputar continuamente balones con los defensas rivales.

Los problemas físicos se prolongaron durante meses y terminaron llevando al jugador al quirófano. Mientras tanto, los partidos seguían sucediéndose y su protagonismo sobre el terreno de juego quedaba reducido a la mínima expresión.

Pero el sufrimiento de Higinio no se limitó al fútbol.

Una pérdida irreparable y una dedicatoria al cielo

A sus problemas deportivos se sumó el fallecimiento de su padre, un golpe personal que convirtió aquella etapa en un periodo todavía más difícil para el delantero.

Y este domingo, en el minuto 44 del Albacete-Eldense, llegó uno de esos momentos en los que el fútbol parece detenerse.

Víctor Valverde avanzó por la banda izquierda y envió un balón al interior del área. Allí apareció Higinio, que con un toque sutil de la punta de la bota consiguió superar al guardameta Ramón Vila y establecer el 2-0 en el marcador.

El Carlos Belmonte estalló de alegría. Sus compañeros acudieron a celebrar el tanto. Pero el delantero tenía algo más que hacer.

Higinio rompió a llorar y levantó sus dedos hacia el cielo. Aquel gol era para su padre.

Era imposible no encontrar un significado especial en esa imagen. Después de tantos meses de sufrimiento, de rehabilitación, de incertidumbre y de dificultades personales, el futbolista volvía a experimentar la alegría de marcar un gol en el estadio donde tantas veces había hecho disfrutar a los aficionados del Albacete.

Y lo hacía recordando a una de las personas más importantes de su vida.

No fue su primer tanto de esta temporada, puesto que ya había conseguido marcar de penalti en Granada. Pero las circunstancias de este domingo hicieron que su segundo gol liguero tuviera un componente emocional completamente diferente.

El sacrificio económico que demuestra su compromiso con el Albacete

La historia de Higinio también es la de un futbolista que decidió realizar un importante sacrificio personal para continuar defendiendo la camiseta del Albacete Balompié.

Durante el pasado verano, y después de una temporada marcada por las lesiones, el delantero aceptó reducirse el salario a la mitad para seguir formando parte de la plantilla albacetista.

Fue el propio director deportivo del club, José Verdú ‘Toché’, quien desveló públicamente aquella decisión el pasado 2 de septiembre.

El responsable de la parcela deportiva explicó entonces que el futbolista había querido demostrar su compromiso con el Albacete, aceptando una modificación importante de sus condiciones económicas porque su deseo era continuar en el club y recuperar el nivel que había ofrecido antes de su lesión.

Higinio también decidió recuperar el dorsal 12, el mismo con el que había brillado durante su primera temporada como albacetista.

Dos decisiones que evidenciaban una intención clara: volver a ser el Higinio que tantas alegrías había dado al Carlos Belmonte.

Y este domingo, contra el Eldense, dio un paso enorme hacia ese objetivo.

Mucho más que un goleador: Etxeberría se rinde a Higinio

Joseba Etxeberría tampoco pudo ocultar su satisfacción por lo ocurrido con el delantero después de la victoria ante el conjunto alicantino.

El entrenador del Albacete, que apenas lleva unas semanas trabajando con Higinio, destacó especialmente su calidad humana, su compromiso y el respeto que se ha ganado tanto en el vestuario como entre los aficionados.

«Tiene un corazón enorme», manifestó el técnico vasco al referirse al jugador de Calasparra.

Pero Etxeberría también quiso dejar claro que Higinio no es únicamente una historia de superación. Es, además, un futbolista con condiciones para resultar determinante en Segunda División.

«Está claro que Higinio es un jugador hecho para marcar diferencias en esta categoría», aseguró.

Y lo sucedido ante el Eldense reforzó esa valoración. Porque su aportación fue mucho más allá del gol.

El delantero se convirtió en una pieza fundamental de la presión adelantada del Albacete, incomodando constantemente a los defensas visitantes, peleando por cada balón y ofreciendo soluciones ofensivas a sus compañeros.

Después de disputar 45 minutos ante el Sporting de Gijón, Higinio volvió a dar un paso adelante en su recuperación física. Esta vez fue titular y permaneció sobre el terreno de juego hasta el minuto 61, cuando dejó su sitio a Mario Soberón.

Una progresión que invita al optimismo, aunque el cuerpo técnico sigue siendo consciente de la necesidad de administrar los esfuerzos de un futbolista que ha permanecido demasiado tiempo alejado de la competición.

El regreso de Higinio, una esperanza para todo el albacetismo

El fútbol tiene memoria, pero también ofrece segundas oportunidades. Y la de Higinio Marín ha llegado en un momento en el que el Albacete Balompié necesita más que nunca futbolistas capaces de marcar diferencias.

El equipo blanco continúa inmerso en una situación clasificatoria muy delicada después de un comienzo de temporada nefasto. La victoria ante el Eldense supone un primer paso hacia la recuperación, pero todavía queda muchísimo camino por recorrer para alcanzar el objetivo de la permanencia.

En ese escenario, recuperar a un delantero con la capacidad goleadora, la entrega y el compromiso de Higinio puede convertirse en una de las mejores noticias de la temporada.

Porque el Albacete necesita sus goles, pero también su carácter, su experiencia y su capacidad para contagiar energía a sus compañeros.

Este domingo, Víctor San Bartolomé abrió el marcador y Higinio puso el segundo. Los dos goles valieron tres puntos importantísimos para un equipo que necesitaba ganar casi tanto como respirar.

Sin embargo, el de Higinio tuvo un significado que trascendió lo estrictamente deportivo.

Después de veinte meses sin ser titular, una lesión que parecía interminable, una operación, el dolor por la pérdida de su padre y un sacrificio económico para permanecer en el club, Higinio volvió a marcar en el Carlos Belmonte.

Y cuando llegó el momento de celebrarlo, no encontró mejor manera de hacerlo que mirar hacia arriba.

Porque aquel balón terminó en la portería del Eldense, pero la dedicatoria de Higinio llevaba otro destino.

El cielo.

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Nacho Lopez

Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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