Hay quienes dicen que la fe mueve montañas y, visto lo ocurrido este domingo en el Carlos Belmonte, quizá también sirva para ayudar a un equipo de fútbol a salir de una situación desesperada. El Albacete Balompié ha conseguido su primera victoria de la temporada tras derrotar por 2-0 al CD Eldense y, aunque los goles llevaron las firmas de Víctor San Bartolomé e Higinio Marín, hubo una aficionada que también quiso poner su particular granito de arena para que los tres puntos se quedaran en casa. Su nombre es Juana López y su apuesta fue nada menos que recurrir a la ‘ayuda divina’ del Jesús de Medinaceli.
La historia comenzó antes de que el balón echara a rodar. Consciente de la delicadísima situación que atravesaba su Albacete, Juana López llegó pronto al Carlos Belmonte con una misión muy concreta: colocar estratégicamente una imagen del Jesús de Medinaceli en una de las barandillas del estadio. Una pequeña estampa religiosa, situada en un lugar cuidadosamente elegido por esta seguidora albacetista, que iba a convertirse en una de las anécdotas más curiosas de una jornada que terminó siendo histórica para el conjunto manchego en lo que llevamos de temporada.
Y es que, cuando las cosas vienen mal dadas, hay aficionados que se encomiendan a las estadísticas, otros a los cambios de entrenador, algunos a los fichajes y también quienes recurren a la fe. Juana López decidió confiar en el Jesús de Medinaceli, y lo cierto es que la jornada no pudo terminar mejor para sus intereses y los de los miles de aficionados del Alba.
El Albacete necesitaba poco menos que un milagro
No era para menos. El Albacete llegaba al partido después de diez jornadas sin ganar, con nueve derrotas, un empate y un paupérrimo punto de los treinta que se habían puesto en juego. Colista de Segunda División y con la permanencia empezando a complicarse seriamente, el equipo entrenado por Joseba Etxeberría necesitaba reaccionar de manera inmediata.
Además, enfrente estaba un CD Eldense que aterrizaba en el Carlos Belmonte después de encadenar tres victorias consecutivas y con la confianza por las nubes. Un rival que, sobre el papel, no parecía el más indicado para que el Alba comenzara su particular resurrección.
Pero este domingo se alinearon los astros. O quizá, siguiendo el juego de palabras que invita a hacer la iniciativa de Juana López, el Jesús de Medinaceli decidió echar una mano al conjunto albacetista.
Lo cierto, más allá de bromas y creencias, es que el Albacete firmó una de sus mejores actuaciones del curso. Los de Etxeberría salieron al terreno de juego con una intensidad desconocida hasta ahora, presionando al rival, recuperando balones y generando ocasiones desde los primeros compases.
El premio llegó en el minuto 19, cuando Víctor San Bartolomé firmó un auténtico golazo después de un magnífico control y una definición ante la que nada pudo hacer Ramón Vila, portero del Eldense.
Sin embargo, la tarde todavía reservaba otro momento para la emoción. En el minuto 44, Higinio Marín aprovechó un excelente servicio de Víctor Valverde para establecer el 2-0. El delantero de Calasparra, que regresaba a la titularidad después de veinte meses, rompió a llorar tras marcar y dedicó el gol al cielo, recordando a su padre fallecido.
Una imagen cargada de sentimientos que añadió todavía más simbolismo a una jornada en la que la fe, la esperanza y la emoción fueron protagonistas dentro y fuera del terreno de juego.
El Jesús de Medinaceli ‘aguantó’ el resultado junto al Albacete
La segunda mitad también tuvo sus momentos de sufrimiento. El Eldense estrelló un balón en el larguero mediante Mario Carmona y Diego Mariño tuvo que emplearse a fondo para evitar que Jordi Martín recortara distancias en el minuto 78.
Pero esta vez no hubo desgracias de última hora. Ni goles encajados en el descuento, ni errores que echaran por tierra el trabajo realizado. El Albacete supo administrar su ventaja y terminó imponiéndose por 2-0 ante los 12.924 espectadores que se dieron cita en el Carlos Belmonte.
La primera victoria de la temporada ya era una realidad y el Alba pasaba de uno a cuatro puntos en la clasificación. Todavía queda muchísimo camino por delante para conseguir la permanencia, pero el conjunto manchego ha demostrado que sigue vivo y que tiene argumentos para pelear.
Juana López, una aficionada con mucha fe en su Albacete
Y entre todos los protagonistas de la tarde aparece también, con su particular historia, Juana López. Porque el fútbol no solo se vive sobre el césped. También se siente en las gradas, en los desplazamientos, en los rituales de cada jornada y en esos pequeños gestos con los que miles de aficionados tratan de ayudar a sus equipos.
Naturalmente, la victoria del Albacete se explica por el esfuerzo de sus futbolistas, el planteamiento de Joseba Etxeberría y los goles de San Bartolomé e Higinio, pero eso no impide que la iniciativa de esta seguidora deje una simpática anécdota para el recuerdo.
No sabemos si Juana López volverá a colocar al Jesús de Medinaceli en el mismo lugar durante los próximos encuentros del Albacete en casa. Lo que sí sabemos es que, a tenor del resultado, motivos para repetir el ritual no le faltan.
Porque, después de diez jornadas de sufrimiento, el Albacete volvió a ganar, el Carlos Belmonte recuperó la sonrisa y Juana López pudo marcharse a casa con la satisfacción de haber aportado su particular ‘ayuda divina’.
Y quién sabe. Quizá, a partir de ahora, además de los once futbolistas sobre el terreno de juego y el jugador número doce que representa la afición, el Albacete tenga también un pequeño aliado celestial en una de las barandillas del Carlos Belmonte.
De momento, una imagen del Jesús de Medinaceli, dos goles, tres puntos y una afición que ha vuelto a creer. Amén.


