Hay victorias que valen tres puntos y otras que, además, sirven para recuperar algo que parecía perdido: la esperanza. Y la conseguida este domingo por el Albacete Balompié ante el CD Eldense (2-0) pertenece a esa segunda categoría. Después de diez jornadas sin conocer el triunfo, de nueve derrotas, un empate y una clasificación que había convertido cada partido en una auténtica final, el conjunto manchego volvió a sonreír. Lo hizo con fútbol, con intensidad, con personalidad y con dos goles que llevaron las firmas de Víctor San Bartolomé e Higinio Marín, este último protagonista de una historia de superación que puso los sentimientos a flor de piel en el Carlos Belmonte. El Alba sigue teniendo por delante una montaña que escalar, pero este domingo demostró que todavía está vivo y que no piensa rendirse.

El Albacete llegaba al encuentro en una situación deportiva dramática. Colista de Segunda División, con un único punto de 30 posibles, sin victorias y después de sufrir dos derrotas consecutivas desde la llegada de Joseba Etxeberría al banquillo, los blancos estaban obligados a ganar. Primero fue el doloroso 5-0 encajado en Valladolid y después llegó el cruel 2-1 de Gijón, donde un gol del Sporting en el minuto 95 dejó sin premio la reacción albacetista. Ante el Eldense no valían las excusas, las buenas sensaciones ni los discursos optimistas. Había que ganar. Por lo civil o por lo criminal. Porque la permanencia empezaba a convertirse en una empresa cada vez más complicada y porque el Carlos Belmonte necesitaba motivos para volver a creer.

Enfrente esperaba un CD Eldense que aterrizaba en Albacete en una situación radicalmente distinta. Los de Javi Calleja ocupaban la undécima posición con 14 puntos y acumulaban tres victorias consecutivas, la última de ellas en Valladolid (2-3). Un equipo en crecimiento, con confianza, buenos resultados y una notable capacidad física, que llegaba dispuesto a aprovecharse de las urgencias del colista. Además, Calleja se presentaba en el Carlos Belmonte con un dato que invitaba al pesimismo albacetista: sus ocho enfrentamientos anteriores contra el Alba se habían saldado sin conocer la derrota.

Para afrontar semejante compromiso, Joseba Etxeberría apostó por un once titular integrado por Diego Mariño bajo palos; Lorenzo Aguado, Jesús Vallejo, Lluís López, Carlos Neva, Antonio Pacheco, Sergio Ortuño, José Corpas, Víctor San Bartolomé, Víctor Valverde da Silva e Higinio Marín.

La alineación presentaba dos novedades respecto a la utilizada una semana antes contra el Sporting de Gijón. Lorenzo Aguado recuperaba la titularidad en detrimento de Dani Bernabéu, mientras que Higinio Marín ocupaba el lugar de Álex Rubio. Especialmente significativo resultaba el regreso del delantero de Calasparra, que volvía a formar parte de un once inicial después de un año y ocho meses. Su última titularidad había sido el 16 de febrero de 2025, precisamente contra el Real Oviedo que entonces entrenaba Javi Calleja. Veinte meses después, con un interminable calvario de lesiones a sus espaldas, el ’12’ volvía a sentirse futbolista desde el pitido inicial. Una decisión cargada de simbolismo y que terminaría convirtiéndose en una de las grandes noticias de la tarde.

En el banquillo del Albacete aguardaban su oportunidad Carlos Marín, Agus Medina, Javi Villar, Mario Soberón, Rober González, Álex Rubio, Dani Bernabéu, Antonio Velilla, Agustín Albarracín y Jota.

Por su parte, Javi Calleja dispuso un once titular en el Eldense formado por Ramón Vila en la portería; Juan Larios, Floris Smand, Álex Serra, Jorge Rastrojo, Fidel Chaves, Justin Smith, Carlos Guirao, Jesús Clemente, Javi Martínez y Aingeru Olabarrieta.

El encuentro estuvo dirigido por Daniel Palencia Caballero, del Comité Vasco, auxiliado en las bandas por Joan Méndez Mateo y Miguel Ortuño Sierra. Juan Antonio Campos Salinas ejerció como cuarto árbitro, mientras que Rubén Ávalos Barrera estuvo al frente del VAR, asistido por Iosu Galech Apezteguía.

La cita tenía también varios ingredientes especiales. Para empezar, suponía el estreno de Joseba Etxeberría como entrenador del Albacete en el Carlos Belmonte, puesto que sus dos primeros partidos al frente del equipo habían tenido lugar lejos de casa, en Valladolid y Gijón. También regresaba a la que fue su casa durante una temporada y media Fidel Chaves, ahora defendiendo los colores del Eldense. Y, por encima de todo, había un componente sentimental en el conjunto manchego: los futbolistas del Albacete lucieron brazaletes negros por el reciente fallecimiento del abuelo de Mario Soberón, en señal de respeto y acompañamiento a su compañero.

Un total de 12.924 espectadores se dieron cita en el Carlos Belmonte, entre ellos varios centenares de seguidores del Eldense, para presenciar un partido que podía marcar un antes y un después en el devenir de la temporada albacetista.

Un Albacete irreconocible para bien: intensidad, presión y ocasiones desde el primer minuto
El Albacete saltó al terreno de juego como debía hacerlo un equipo que se estaba jugando buena parte de su futuro. Sin especulaciones, sin complejos y sin conceder al adversario un solo segundo para sentirse cómodo. Los blancos salieron a morder desde el primer instante, imprimiendo una intensidad que apenas había aparecido durante el nefasto arranque de temporada.

No habían transcurrido ni dos minutos cuando el Alba ya había puesto contra las cuerdas al Eldense. Una peligrosa aproximación local terminó con el balón rozando el larguero de la portería defendida por Ramón Vila. Fue el primer aviso de un Albacete que quería dejar claro quién mandaba en el Carlos Belmonte.

Apenas un minuto después llegó el segundo. Sergio Ortuño, nacido precisamente en Elda y exjugador del conjunto azulgrana, estuvo muy cerca de marcar ante su antiguo equipo. Su disparo, buscando la escuadra izquierda de la portería visitante, se marchó rozando la madera. El Alba había entrado al partido como un auténtico vendaval.

Cumplidos los primeros diez minutos, los de Joseba Etxeberría habían rebajado ligeramente el ritmo de su fulgurante comienzo, pero continuaban llevando la iniciativa y mostrándose superiores a un rival que apenas encontraba respuestas. El técnico vasco había insistido durante la semana en que quería un equipo agresivo, intenso y capaz de incomodar constantemente al contrario. Y sus futbolistas estaban ejecutando el plan a la perfección.

También la afición entendió desde el primer momento la importancia del encuentro. El Carlos Belmonte empujaba, animaba y trataba de convertirse en ese jugador número doce que tantas veces resulta decisivo cuando el equipo necesita algo más que fútbol.

A los 17 minutos, el panorama era inequívoco. El Albacete se imponía en los duelos, dificultaba la salida del balón del Eldense y recuperaba la posesión con rapidez. Los visitantes no conseguían sacudirse la presión manchega y Diego Mariño apenas tenía trabajo.

Víctor San Bartolomé hace justicia con un golazo en el minuto 19
Y tanto fue el cántaro a la fuente que terminó por romperse. Corría el minuto 19 cuando el Carlos Belmonte estalló de alegría. José Corpas ejecutó un saque de banda desde el costado derecho del ataque albacetista y, tras una acción en la que Higinio cayó dentro del área reclamando penalti, el balón terminó llegando a los pies de Víctor San Bartolomé. Lo que hizo entonces el futbolista del Albacete fue una auténtica maravilla. Un control magistral y un disparo de enorme calidad ante el que Ramón Vila nada pudo hacer. El esférico terminó en el fondo de las mallas y el 1-0 subió al marcador para hacer justicia a lo que estaba sucediendo sobre el terreno de juego.

El Alba se adelantaba y lo hacía merecidamente. Por primera vez en mucho tiempo, el equipo transmitía una sensación de superioridad, convencimiento y autoridad que invitaba a pensar que algo estaba cambiando. Poco después, en el minuto 21, Corpas vio la primera tarjeta amarilla del encuentro, mientras que Justin Smith fue amonestado en el 23. Alcanzado el ecuador de la primera parte, el Eldense continuaba sin entrar verdaderamente en el partido. Diego Mariño seguía prácticamente inédito y el Albacete manejaba el encuentro a través de una presión que estaba haciendo estragos en el planteamiento visitante.

El VAR vuelve a encender al Carlos Belmonte: una mano muy discutida y una posible segunda amarilla
Sin embargo, el encuentro también dejó espacio para la polémica arbitral. En el minuto 24, el Albacete reclamó penalti por una mano de Juan Larios dentro del área visitante. La acción provocó las protestas de los futbolistas blancos, que consideraban que existían argumentos suficientes para señalar la pena máxima. Pero Daniel Palencia Caballero no señaló nada y desde la sala VAR, con Rubén Ávalos Barrera al frente, tampoco se consideró necesario intervenir. Una decisión muy discutible que volvió a generar indignación entre los albacetistas, especialmente por la disposición del brazo y las circunstancias de la jugada. Había argumentos para señalar penalti, pero el criterio arbitral volvió a resultar desfavorable a los intereses manchegos. Una sensación demasiado habitual durante las últimas jornadas y que provocó el enfado de una afición cansada de ver cómo las acciones controvertidas rara vez terminan favoreciendo a los suyos. Afortunadamente, el equipo no perdió la concentración. El Albacete siguió haciendo lo que mejor estaba haciendo: correr, presionar, anticiparse y no permitir que el Eldense levantara la cabeza.

Al cumplirse la primera media hora, los visitantes apenas habían conseguido superar con continuidad la línea del centro del campo. La posesión era del 54% para el Albacete y del 46% para el Eldense, pero aquellos números no reflejaban fielmente la superioridad que se estaba viendo sobre el césped. Los de Etxeberría mandaban mucho más de lo que indicaban las estadísticas.

En el minuto 33, Carlos Guirao y Fidel Chaves vieron sendas cartulinas amarillas. El partido se iba endureciendo y el Eldense seguía sin encontrar la forma de neutralizar la intensidad local. La siguiente acción controvertida llegó en el minuto 40. Higinio controló un balón en el centro del campo y emprendió una carrera hacia la portería contraria, pero Justin Smith frenó su progresión con una acción contundente. El jugador del Eldense ya tenía una amarilla y tanto el delantero como la grada reclamaron la segunda. Palencia Caballero decidió no mostrarla y el Eldense evitó quedarse con diez futbolistas. Otra decisión que alimentó las protestas del Carlos Belmonte. Dos minutos después llegó una reclamación en el área contraria. Fidel cayó tras una acción con Víctor Valverde que el conjunto azulgrana consideró merecedora de penalti. El contacto fue al límite, aunque en esta ocasión el colegiado tampoco apreció infracción y el VAR no corrigió su decisión.

Higinio marca, rompe a llorar y protagoniza el momento más emotivo de la tarde
Y cuando parecía que el descanso llegaría con una ventaja mínima, apareció una de esas historias que hacen del fútbol algo mucho más importante que veintidós hombres persiguiendo un balón. Minuto 44. Víctor Valverde progresó por el flanco izquierdo del ataque albacetista y puso un balón magnífico al área. Allí apareció Higinio Marín, que con la puntita de la bota, demostrando una calidad extraordinaria, desvió lo justo el esférico para superar a Ramón Vila y establecer el 2-0. Gol de Higinio. Gol del Albacete. Gol de la esperanza. Pero lo verdaderamente emocionante llegó después.

El delantero de Calasparra, que regresaba a la titularidad después de veinte meses, no pudo contener las lágrimas. Rompió a llorar tras mandar el balón al fondo de la portería y levantó los dedos hacia el cielo para dedicarle el tanto a su padre, fallecido meses atrás. Detrás de aquellas lágrimas había muchísimo más que un gol. Había una durísima experiencia personal y un interminable calvario deportivo. La muerte de su padre marcó el comienzo de una etapa negra para Higinio, a la que se sumó una fascitis plantar que nunca terminaba de curarse, que lo mantuvo prácticamente inédito durante buena parte de la pasada temporada y que terminó obligándolo a pasar por el quirófano.

Incluso aceptó reducirse el sueldo a la mitad para poder continuar defendiendo la camiseta del Albacete Balompié durante el presente curso. Todo ello con una única obsesión: volver a jugar, volver a sentirse futbolista y volver a marcar goles. Ya había visto portería jornadas atrás en Granada, cuando transformó un penalti que supuso el empate a uno para los blancos, pero lo de este domingo tenía una dimensión completamente distinta. Higinio volvía a ser titular, Higinio volvía a marcar en el Carlos Belmonte y Higinio volvía a sonreír entre lágrimas. Además, lo hacía frente a un Javi Calleja que había sido el entrenador rival en aquel encuentro de febrero de 2025 en el que el delantero había formado parte de un once inicial por última vez. El fútbol, tantas veces cruel, le devolvía en esta ocasión una pequeña parte de todo lo que le había arrebatado.

Tras el gol, el cuarto árbitro indicó tres minutos de prolongación. Una vez consumidos, Palencia Caballero señaló el camino de los vestuarios. El 2-0 era un reflejo bastante fiel de lo sucedido. El Albacete había sido superior de principio a fin, había anulado prácticamente por completo a su rival y había firmado, posiblemente, sus mejores 45 minutos de lo que iba de temporada.

El Albacete vuelve a salir con hambre, pero el Eldense se encuentra con el larguero
Después de los quince minutos de descanso, ambos equipos regresaron al terreno de juego con planteamientos diferentes. Joseba Etxeberría mantuvo a los mismos once futbolistas, mientras que Javi Calleja introdujo dos modificaciones: Mario Carmona sustituyó a Justin Smith y Jordi Martín ocupó el lugar de Jorge Rastrojo. El Albacete comenzó la segunda mitad como había terminado la primera. Apenas se había reanudado el juego cuando Víctor Valverde buscó el tercero con un disparo cargado de intención desde fuera del área. El balón se marchó rozando la portería visitante, dejando claro que los blancos no querían renunciar a ampliar su ventaja.

No obstante, con el paso de los minutos el equipo comenzó a modificar su comportamiento. La intensidad ofensiva descendió y apareció una versión más calculadora, consciente de que el reloj empezaba a jugar a favor de los intereses albacetistas. Con dos goles de ventaja, Etxeberría entendía que ya no era necesario mantener permanentemente el pie sobre el acelerador. Había que administrar esfuerzos, minimizar riesgos y evitar errores que pudieran devolver al Eldense al partido.

También empezaba a pesar el enorme despliegue físico de la primera mitad. Presionar con semejante intensidad durante tantos minutos exige un esfuerzo tremendo, y las piernas comenzaban a acusarlo. En el minuto 51, Jesús Vallejo vio tarjeta amarilla y, dos minutos después, fue amonestado Javi Martínez en las filas visitantes. El Eldense consiguió entonces protagonizar su primera ocasión verdaderamente peligrosa del encuentro. Fidel puso un centro al área y Mario Carmona conectó un cabezazo que terminó estrellándose en el larguero de Diego Mariño. La madera evitó el 2-1 y permitió respirar a un Carlos Belmonte que, pese a la superioridad de su equipo, sabía perfectamente que en Segunda División no se puede dar nada por ganado antes de tiempo. Fue un aviso serio. El único camino para proteger la ventaja era seguir concentrados.

Etxeberría mueve ficha y retira a los dos goleadores
En el minuto 61 llegaron cuatro sustituciones prácticamente consecutivas. Javi Calleja introdujo a Manu Nieto y Marcos Bustillo en sustitución de Fidel Chaves y Javi Martínez, mientras que Joseba Etxeberría decidió dar entrada a Mario Soberón y Agus Medina por Higinio Marín y Víctor San Bartolomé. Curiosamente, el entrenador del Albacete retiraba del césped a los dos futbolistas que habían marcado los goles del encuentro. Higinio abandonaba el terreno de juego después de protagonizar una de las tardes más especiales de su carrera. Su gol había permitido al Alba ampliar distancias, pero también había servido para cerrar simbólicamente una etapa llena de sufrimiento.

El Albacete continuaba teniendo el partido bajo control, aunque el descenso de intensidad respecto a la primera mitad era evidente. Los blancos habían cambiado la presión asfixiante por la gestión del resultado y buscaban que sucedieran las menos cosas posibles. Sin embargo, todavía habría tiempo para otra acción polémica. Alrededor del minuto 65, el Albacete volvió a reclamar penalti por una mano dentro del área, esta vez de Álex Serra. Los futbolistas locales consideraron que el contacto del balón con el brazo del defensor del Eldense debía castigarse con la pena máxima. Pero Palencia Caballero dejó continuar el juego y el VAR tampoco intervino. Era la segunda mano dentro del área visitante que provocaba una reclamación de penalti del Albacete, y en ambas ocasiones la decisión arbitral había sido la misma: nada punible Dos acciones que merecieron, como mínimo, una valoración arbitral mucho más favorable desde la perspectiva albacetista y que dejaron un notable malestar en el Carlos Belmonte.

En el minuto 68, Joseba Etxeberría realizó su tercera sustitución, dando entrada a Dani Bernabéu en lugar de Víctor Valverde da Silva. Tres minutos después, Antonio Pacheco vio tarjeta amarilla y, en el 72, también fue amonestado Lorenzo Aguado.
El Albacete cambia la intensidad por el control y Mariño aparece cuando más falta hacía
El partido avanzaba hacia sus minutos decisivos con un Albacete que seguía mostrando una imagen muy diferente de la que había condenado al equipo durante las diez jornadas anteriores. Cierto es que ya no asfixiaba al Eldense como en la primera mitad, pero había algo igualmente importante: transmitía una sensación de solvencia y orden que hasta ahora había brillado por su ausencia. Los de Etxeberría parecían tener las ideas claras. Habían comprendido que, cuando el marcador es favorable, también hay que saber jugar con el tiempo, con los espacios y con las necesidades del adversario. El Eldense, por su parte, continuaba sin encontrar demasiadas soluciones. El conjunto de Javi Calleja, que había llegado al Carlos Belmonte encadenando tres victorias, estaba siendo superado en el aspecto físico, táctico y futbolístico por un rival que necesitaba el triunfo mucho más que el aire. Pero el fútbol nunca concede treguas. En el minuto 78, un error del Albacete en el centro del campo abrió la puerta a una ocasión clarísima para el Eldense. Jordi Martín aprovechó la pérdida y se plantó completamente solo ante Diego Mariño. Era el momento de la verdad para el guardameta gallego. Y Mariño respondió con una intervención extraordinaria. El portero del Albacete aguantó magníficamente en el mano a mano, no se precipitó y terminó ganándole la partida al atacante visitante para evitar el 2-1. Una parada de enorme importancia, tanto por el resultado como por el momento en el que se produjo. Porque un gol del Eldense habría sembrado los nervios en un estadio que todavía tenía demasiado recientes los sufrimientos de las últimas jornadas. Mariño apareció cuando más falta hacía y mantuvo intacta la ventaja.

En el minuto 80, Javi Calleja agotó sus sustituciones con la entrada de Dinis Rodrigues por Carlos Guirao. También Joseba Etxeberría realizó sus dos últimos cambios, dando entrada a Javi Villar y Rober González por Antonio Pacheco y Lorenzo Aguado.

El Carlos Belmonte vuelve a creer en su Albacete
El partido entró entonces en su recta final y el protagonismo volvió a trasladarse a las gradas. Con el Albacete acariciando una victoria que llevaba demasiadas semanas persiguiendo, los 12.924 espectadores presentes en el Carlos Belmonte volvieron a empujar a los suyos. Las palmas, los cánticos y los ánimos se sucedían mientras el reloj avanzaba inexorablemente hacia el minuto 90. Era el momento de estar todos juntos. El equipo necesitaba a su afición y la afición necesitaba volver a sentirse orgullosa de su equipo.

Cuando el cronómetro alcanzó el minuto 90, el cuarto árbitro mostró el cartelón electrónico e indicó cinco minutos de prolongación. Cinco minutos separaban al Albacete de su primera victoria de la temporada. Cinco minutos para volver a sentir algo que parecía olvidado. Cinco minutos para empezar a construir una esperanza. Y esta vez no hubo desgracia en el descuento, ni un gol cruel del adversario, ni un error que echara por tierra el trabajo de todo un partido. El Albacete había aprendido la lección de Gijón. Los blancos mantuvieron la concentración hasta el final y confirmaron una victoria tan necesaria como merecida frente a un Eldense que había llegado lanzado al Carlos Belmonte y que terminó sufriendo una derrota incontestable.

Seguramente Leo Messi, anunciado recientemente como nuevo propietario del club alicantino, con la operación pendiente de la autorización administrativa correspondiente, no habrá quedado demasiado satisfecho con la imagen de su equipo en tierras manchegas. Los de Calleja fueron superados por un Albacete que ofreció una de sus versiones más convincentes del curso.
Del sufrimiento a la esperanza: el Albacete pone la primera piedra de la permanencia
El pitido final de Palencia Caballero confirmó el 2-0 y la primera victoria del Albacete Balompié en la temporada 2026/2027. Después de diez jornadas de sufrimiento, nueve derrotas y un empate, el conjunto manchego sumaba por fin tres puntos de una tacada. Su casillero pasaba de uno a cuatro y, aunque la situación clasificatoria continúa siendo muy delicada, los blancos demostraban que todavía hay motivos para creer. El Carlos Belmonte despidió a los suyos entre aplausos y con un cántico que resume mejor que ningún otro el sentimiento que comenzaba a despertar de nuevo entre la afición: «¡Sí se puede!, ¡sí se puede!».

El triunfo tuvo muchos protagonistas. Víctor San Bartolomé, con un gol extraordinario que abrió el camino. Diego Mariño, con una parada decisiva cuando el partido todavía podía complicarse. Joseba Etxeberría, que en su estreno como entrenador del Albacete en el Carlos Belmonte consiguió imprimir a sus futbolistas la agresividad y la intensidad que había reclamado durante la semana. Y, por supuesto, Higinio Marín, que volvió a ser titular, volvió a marcar y volvió a emocionarse después de un calvario que solo él y quienes lo rodean conocen en toda su dimensión. Pero por encima de las individualidades apareció un Albacete reconocible, solidario, intenso, comprometido y capaz de imponerse a un rival que llegaba en plena dinámica positiva.

Queda muchísimo camino por recorrer. Una victoria no borra las nueve derrotas anteriores, no soluciona de golpe los problemas de una plantilla que había mostrado demasiadas carencias y tampoco permite lanzar las campanas al vuelo cuando la clasificación sigue siendo tan preocupante. Pero sí cambia algo fundamental: demuestra que este Albacete puede ganar, que puede competir y que, cuando sus futbolistas juegan con la intensidad y el convencimiento exhibidos este domingo, tiene argumentos para plantar cara a sus rivales. La permanencia continúa siendo una montaña muy alta. Pero el Alba, por fin, ha dado el primer paso para empezar a escalarla. Y lo ha hecho en casa, con su gente, con fútbol y con las lágrimas de Higinio como símbolo de una tarde en la que el Carlos Belmonte volvió a creer.

FICHA TÉCNICA

Albacete Balompié (2): Diego Mariño; Lorenzo Aguado, Jesús Vallejo, Lluís López, Carlos Neva, José Corpas, Antonio Pacheco, Sergio Ortuño, Víctor San Bartolomé, Víctor Valverde da Silva e Higinio Marín.
CD Eldense (0): Ramón Vila; Juan Larios, Floris Smand, Álex Serra, Jorge Rastrojo, Fidel Chaves, Justin Smith, Carlos Guirao, Jesús Clemente, Javi Martínez y Aingeru Olabarrieta.
Goles:
- 1-0. Minuto 19. Víctor San Bartolomé.
- 2-0. Minuto 44. Higinio Marín, a pase de Víctor Valverde da Silva.
Cambios del Albacete: Mario Soberón por Higinio y Agus Medina por Víctor San Bartolomé (61′); Dani Bernabéu por Víctor Valverde (68′); Javi Villar por Antonio Pacheco y Rober González por Lorenzo Aguado (80′).
Cambios del Eldense: Mario Carmona por Justin Smith y Jordi Martín por Jorge Rastrojo (46′); Manu Nieto por Fidel Chaves y Marcos Bustillo por Javi Martínez (61′); Dinis Rodrigues por Carlos Guirao (80′).
Árbitro: Daniel Palencia Caballero, del Comité Vasco. Amonestó a José Corpas (21′), Jesús Vallejo (51′), Antonio Pacheco (71′) y Lorenzo Aguado (72′), por el Albacete; y a Justin Smith (23′), Carlos Guirao y Fidel Chaves (33′) y Javi Martínez (53′), por el Eldense.
Equipo arbitral: Joan Méndez Mateo y Miguel Ortuño Sierra (asistentes); Juan Antonio Campos Salinas (cuarto árbitro); Rubén Ávalos Barrera (VAR) e Iosu Galech Apezteguía (AVAR).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 11 de LaLiga Hypermotion 2026/2027, disputado el domingo 25 de octubre de 2026 en el estadio Carlos Belmonte de Albacete ante 12.924 espectadores. El Albacete lució brazaletes negros por el fallecimiento del abuelo de Mario Soberón. Primer encuentro de Joseba Etxeberría en el Carlos Belmonte como entrenador del conjunto manchego.
FOTOS
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/ Fotos: José Javier Martínez – Factoría 9 y Pilar Felipe /

